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80 CIENCIA FUTUROsSALUD y www. abc. es salud SÁBADO 15- -3- -2008 ABC Lo mejor de ellos ¿Daría una parte de su cuerpo por amor? ¿Y por amistad? Federico, Dolores, Francisco y Antonio lo hicieron. Se desprendieron de sus riñones y de parte de su hígado para salvar otras vidas. Héroes anónimos como los que muestra la película Lo mejor de mí POR N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. Este es el relato de cuatro dramas con final feliz. La historia de cuatro personas que vieron cómo la enfermedad le ponía fecha de caducidad a un ser querido y dejaba en sus manos su salvación. Cada uno de estos relatos podría haber servido de hilo conductor para rodar una película, como la que la directora de cine Roser Aguilar acaba de estrenar. Lo mejor de mí era una excusa perfecta para preguntarse, y atreverse a responder, sobre lo que estaríamos dispuestos a hacer por amor. La cinta también saca a la luz las emociones, las dudas y la lucha psicológica que rodea la donación y el trasplante de órganos entre personas vivas. Como les sucede a Raquel y a Tomás, los protagonistas de la última película de Aguilar. Tomás es el atleta que pronto necesitará un hígado nuevo para sobrevivir. Y Raquel la novia que decide, no sin antes dudar, darle una parte de su cuerpo cuando el trasplante no llega. Es un órgano preciso, vital, del que no se puede prescindir. Pero también es el que da más juego el que permtie soluciones más imaginativas en un trasplante. Posee una propiedad que no tiene ningún otro. Es como un rabo de lagartija, que se corta y vuelve a crecer. Si se secciona parte de su masa, recupera su tamaño a los seis meses. Basta un pequeño injerto para conseguir un hígado de tamaño y morfología prácticamente normal. Esa peculiar propiedad está permitiendo realizar trasplantes entre personas vivas. Donantes sanos a los que se les corta parte de su hígado para cederlo a un enfermo en lista de espera o aprovechar un órgano para varios pacientes. lla piel enfermiza, a veces amarilla, a veces chocolate, se había convertido en una tez blanca, radiante... Nunca podré olvidarlo Federico e Irene fueron los protagonistas del primer trasplante hepático de donante vivo que se hacía en España. Una cirugía pionera que se practicó el 29 de junio de 1993 en el Hospital La Paz, de Madrid. Irene tenía entonces 10 meses y una enfermedad congénita que conseguía que la bilis hepática quedara almacenada en su hígado, deteriorándolo poco a poco. Su órgano no admitía más tiempo en la lista de espera. Así que la única salida era aprovechar un pedazo de hígado de un adulto vivo. Su madre no se lo pensó. Tomó la iniciativa, pero su hígado no servía. Sólo quedaba su padre. Teníamos miedo, mucho miedo. Temíamos que no funcionara porque era la primera vez que se hacía en España. Que me pasara algo en el quirófano, que no saliera vivo y dejara solas a mi muier y a mi hija mayor dice Federico. Pero funcionó. El peor parado fue él. La operación le supuso tres meses y medio de baja y una recuperación delicada, porque entonces la cirugía era muy agresiva. Tengo una cicatriz que me atraviesa el cuerpo; es como la estrella de los coches Mercedes El trasplante también les arruinó. El negocio familiar- -una empresa de montaje industrial- -no aguantó tantas ausencias en el hospital. Nos arruinamos literalmente. Hoy tenemos menos un euro, como entonces. A cambio conservo a mis dos hijas. La vida es para los valientes sentencia María José, madre de Irene. De aquellos momentos críticos en la familia no quedan recuerdos en una de sus principales protagonistas. Irene conoce la historia porque sus padres se la han contado. Entonces era un bebé y ahora prefiere no hablar de aquella operación. Nunca se ha sentido alguien especial y sus padres tampoco lo han querido. No la educamos como una persona enferma Salvo la medicación y las revisiones cada 3- 4 meses- un auténtico rollo asegura- no quiere ni pensar en el trasplante. H. FRAILE Federico y su hija Irene protagonizaron hace quince años el primer trasplante hepático de donante vivo que se hacía en España Federico e Irene Primer trasplante hepático de vivo de España La vida es para los valientes Han pasado 15 años, pero Federico lo recuerda como si fuera ayer. Al despertarse de la anestesia, abrió los ojos y vió la carita de Irene. Estaba preciosa. Habían pasado sólo unas cuantas horas del trasplante y aque- Suben las donaciones de vivo La donación de vivo era la asignatura pendiente de un sistema de trasplantes modelo. Ahora es un acto médico cada vez más común en España por los buenos resultados que brinda, tanto en donantes como en receptores. Las cirugías son cada vez menos invasivas y las mayores posibilidades de éxito del injerto están animando a las unidades de trasplante a potenciar este tipo de donaciones en un país acostumbrado a batir sus propios récords de trasplante de cadáver. La donación de vivo es aún una opción desconocida para gran parte de la población. Sólo el año pasado se realizaron 178 injertos de hígado y riñón procedentes de una donación en vivo, según las cifras de la Organización Nacional de Trasplantes. Los más comunes fueron los de riñón, un tejido de fácil manejo para el trasplante. De serie llega a nuestro organismo en pareja, aunque el cuerpo es capaz de vivir sin dificultad con uno solo de ellos. El hígado es más complejo. Antonia: Me decían si estaba segura, pero ¿qué dudas podía tener? Por una hija se da la vida, ¿cómo no iba a darle un riñón? Dolores: Había visto cómo deterioraba la diálisis y no estaba dispuesta a permitir que mi marido pasara por ella Francisco: Siempre tuve dudas. No fue una decisión fácil. Yo también tenía un hijo y tenía miedo a las consecuencias del trasplante Á. DE ANTONIO Hace un mes Antonia le cedió uno de sus riñones sanos a su hija Ana Belén, atada a la hemodiálisis desde hace tres años Antonia y Ana Belén Un riñón para cada una Mi madre me ha dado la vida dos veces Más del 90 de las donaciones de vivo que se realizan tienen como protagonistas a una mujer. Madre, pareja o hermana, ellas son casi siempre las que toman la iniciativa. En el caso de Antonia no había muchas dudas. Divorciada desde hace 25 años, su opción no era contar con el padre de Ana Belén y prefería mantener al margen a su otro hijo. El problema era convencer a su propia hija. Ella no quería que nadie de la familia tuviera que desprenderse de un riñón. A An- tonia le costó seis años y días de mucho sufrimiento convencerla de las ventajas del trasplante. Cada día se encontraba peor y necesitaba cuidar de Carlota, su hija de 8 años Una pregunta directa de su madre fue el empujón definitivo. Le dije: Tú tienes una hija, si ella necesitara tu riñón ¿no se lo darías? Esta semana se ha cumplido un mes del trasplante. Todo ha ido sobre ruedas. Mi