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ABC SÁBADO 15 s 3 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 75 Memoria Visual de España Tecnología punta Consiga mañana, con ABC, el décimo capítulo de la colección Memoria Visual de España, correspondiente a los años 1955 y 1956, por tan sólo un euro y los cupones del sábado y del domingo POR LUIS CONDE- SALAZAR INFIESTA El régimen autárquico del general Franco pasaba página a su situación de aislamiento internacional con la entrada de España en Naciones Unidas en 1955. Lo hacía bajo amparo de Estados Unidos, que encontró en nuesto país un buen aliado en su cruzada contra el comunismo, una amenaza cada vez más patente tras la creación en ese mismo año del Pacto de Varsovia, a pesar de la coexistencia pacífica que se daba entre ambos bloques. Dejaban el mundo de los vivos Albert Einstein y Flemming, este último iniciador de la era de los antibióticos con el descubrimiento de la penicilina y a quien mucho tuvieron que agradecer los matadores de toros, expuestos a infecciones de todo tipo tras sufrir las cornadas que no daba el hambre. Una estatua en su honor en los aledaños de la Plaza de Las Ventas de Madrid da todavía testimonio de la devoción que los diestros profesaron por el científico. Mientras en las cocinas de los hogares españoles se vivía una auéntica revolución electrodoméstica con la llegada de aparatos que lavaban, secaban, planchaban, cocinaban y aspiraban mucho más y mejor, en las calles comenzaba a dar señales de vida el movimiento estudiantil de protesta. Calles por las que transitaban los nuevos Seat fabricados en la recién inaugurada factoría de Barcelona, ciudad a la habían emigrado miles de andaluces en busca de un futuro incierto. La mayoría lo hacía a lomos del Sevillano un tren que partía de un presente desangelado con rumbo al progreso. Andalucía era noticia por el rodaje en Punta Umbría (Huelva) de El hombre que nunca existió de Ronald Neaman, basada en un caso real de espionaje. También por la puesta en escena en Sevilla del primer vuelo, a 660 kilómetros por hora, del HA 200 R 1, más conocido como saeta un reactor fabricado en España por la firma CASA. Pero también, como no, por la Feria de Abril a la que acudió Franco por segunda vez. O por los carnavales de Cádiz, en los que se entonaban de nuevo los famosos tangos. En Zaragoza el príncipe Juan Carlos juraba bandera en la Academia Militar en presencia del teniente general Muñoz Grandes. Era el primer paso de su formación castrense, que se completaría en la Base Naval de Marín (Lugo) y en la Academia del Aire de San Javier (Murcia) Gracia Montes, la quintaesencia de la tonadilla- -el oleoducto sentimental de los españoles hacía las delicias de un público entregado, como en el que en el cine tuvo el estreno de Marcelino, pan y vino con Pablito Calvo, el niño lacrimeante que hablaba con Jesucristo. El 28 de octubre 1956 se iniciaban las emisiones de Television Española. La señal alcazaba un radio de 60 kilometros alrededor de Madrid. El proceso de modernización estaba en marcha. AP Leonardo, también ajedrecista Varios expertos han corroborado que los dibujos del tratado de ajedrez del matemático Luca Pacioli son obra de Leonardo da Vinci. Escrito en torno a 1508 y perdido desde el Renacimiento, el manuscrito fue descubierto en Italia el año pasado, como informó ABC. Según el escultor y arquitecto Franco Rocco, incluso hoy las piezas de los diagramas mantienen un aspecto futurista Jura de bandera Identifican a Mozart en un misterioso cuadro del XVIII EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Los botones de nácar le delatan. Mozart escribió a finales de 1782 sobre su deseo de conseguir una casaca roja con unos particulares botones. Meses después sería retratado con esa prenda en un óleo que durante más de doscientos años ha pasado desapercibido y que ahora un especialista en historia de la música certifica como auténtico. La clásica imagen de Wolfgang Amadeus Mozart (1756- 1791) con su peluca blanca de rizos, se debe a un retrato del compositor realizado por Barbara Kraft 18 años después de su muerte, y 36 años después de que se hubieran visto por última vez. De ahí la importancia del óleo, cuya historia ha podido documentar el profesor Cliff Eisen, que hoy presentará sus conclusiones en la Royal Musical Association de Londres. Este retrato, con Mozart de perfil, peluca gris y una nariz no fea pero sí prominente, viene a sumarse a otros tres retratos realizados durante la estancia del genio de la música en Viena, donde transcurrió la última década de su vida, en su apogeo profesional. El cuadro mide 47 por 35 centímetros y es propiedad de un coleccionista estadounidense, que lo compró en 2005 a los descendientes de Johann Lorenz Hagenauer, estrecho amigo del ca roja que cosquillea mi capricho tan terriblemente, le agradecería si me pudiera hacer saber dónde puedo conseguirla y cuánto cuesta, pues lo he olvidado. Quedé tan impresionado por su belleza que no me di cuenta del precio. Realmente tengo que tener una como ésa, pues vale la pena aunque sólo sea por los botones por los que he venido anhelando por algún tiempo Son de nácar con piedras blancas alrededor del borde y una bella piedra amarilla en el centro En octubre, Mozart volvió a escribir a la baronesa agradeciéndole que le hubiera prometido conseguirle una de esas casacas. Tan orgulloso estaría el creador de La flauta mágica con su nueva prenda, que lo más lógico es que se la pusiera cuando meses después posó para el retrato que le hizo Hickel. Esa pintura, ciertamente, presenta al personaje, de perfil, luciendo una vestimenta como la descrita en las cartas. Para el profesor Simon Keffe, otro experto en el compositor de Salzburgo, se trata de un descubrimiento muy significativo, dado que hay pocas pinturas de Mozart de los últimos años de su vida. No es necesario decir que nos anima a pensar de un modo nuevo sobre su apariencia Revolución electrodoméstica Orgulloso de su casaca Mozart, retratado por Hickel AFP padre de Mozart. Realizado por el pincel de Joseph Hickel, un pintor de la corte imperial austríaca, las especulaciones sobre su autenticidad ya habían hecho que su dueño lo asegurara por más de 2,5 millones de euros. El coleccionista también adquirió a la misma familia otro retrato de Mozart pintado hacia 1764, cuando éste tenía unos 8 años. La historia de ambos tiene su base documental en cartas de Mozart y su padre, Leopold. En una carta de septiembre de 1782, el músico explicaba a una mecenas, la baronesa Martha Elisabeth von Waldstätten: Por lo que se refiere a la casa-