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72 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos SÁBADO 15- -3- -2008 ABC Chikilicuatre en casa del académico Consumo, entretenimiento, folclore o filosofía: todo vale hoy en la cultura. La avalancha de mensajes que recibimos y la democratización que suponen muestran que las masas dominan el arte de hacer convivir churras elitistas con las merinas de lo popular POR MANUEL DE LA FUENTE FOTO: JULIÁN DE DOMINGO MADRID. Es un filólogo de prestigio, catedrático y académico de número de La Española. Recoge las fichas de su última clase La influencia del cantar trashumante en Bela Bartok descuelga la levita (made in China) del perchero y se encamina al Metro después de encender un marlboro genuinamente americano, pero light, con un zippo como el que usaban los marines mientras clavaban la bandera de nuestros padres en el otero de Iwo Jima. En el vagón, un rumano extrae de su acordeón algunas de las notas (parece que no todas) del Bolero de Ravel. El filólogo clava la vista en el anuncio de un Ferrari: lo que no es tradición es plagio, se puede leer junto al caballito rampante de la firma de Maranello. Llega a casa, enciende la radio, escucha que Guti se pierde el partido del domingo contra el Barça por una nueva rotura fibrilar en el aductor de su pierna izquierda y exclama, entonces, un compungido ¡Virgen Santa! Coge su móvil y marca el número del Tele Pizza del barrio. Sí, una cuatro estaciones, un brownie, y una chispa de la vida, coca- cola. Diez minutos después suena, atronador, el Carmina Burana de Carl Orff en el politono: la pizza está servida, y servida también en la televisión la gala en la que un tal Chikilicuatre, carnaza friki, con un tupé que le debe más a los Cowboys de Leningrado del cineasta Kaurismaki (también podría llamarse Raikonnen, o Kovalainen, medita el filólogo) que a Elvis, pertrechado con una guitarra comprada en un Todo a 100, perrea, perrea, lo canta Mariano, lo canta José Luis y se lleva el gato festivalero y eurovisivo al agua de la vulgaridad, su apoteosis de lo hortera y sin un la- la- lá que valga. Pero la vulgaridad también se merece un respeto. Porque las fronteras entre la Cultura Culta (valga la culta redundancia) y la Kultura Popular hace tiempo, mucho, mucho tiempo, que fueron superadas. Chikilicuatre no es el eslabón perdido, es, por ahora, el penúltimo eslabón del pop, de la cultura de barra de bar, radiofórmula y gps. Rodolfo Chikilicuatre es la versión siglo XXI de las Hornadas Irritantes de la movida, que más que irritar chirriaban, cuando no sufrían una odisea en el espacio como el Aviador Dro, su programa en espiral y ella es de plexiglás y por eso me gusta más. El Chiki es tan sólo el altavoz del cachondeo habitual de nuestras calles y bebederos, carnaza de botellón, cultura del tajo, del andamio, y también del ejecutivo que desparrama en la disco con la fiebre del sábado noche, travestido de Travolta. La alambrada de espino entre lo culto y lo popular echada abajo con los alicates del ingenio y, sobre todo, con esas cajas de herramientas de andar por casa que para las masas fueron el cine y el rock and roll. Los gusanos del comedor del Acorazado Potemkin son arte escrito con las mayúsculas de la masa socialista. Chaplin (sin querer pero queriendo) encabeza la manifestación en Tiempos Modernos y Dylan, poeta y profeta, titula su último álbum así, Modern times Las vanguardias ilustran la cartelería revolucionaria de entreguerras. El polisón de nardos lorquiano se vendería hoy en los chinos, la luna que baja a la fragua cualquier día de estos será la imagen de la campaña de tarifa nocturna de una empresa de telefonía. Un ex secretario de Estado, investigador, poeta y erudito, se codeaba hace años en la barra de un bar de moda con un rocker catalán, Loquillo. Años después, el chicarrón del tupé canta una canción escrita por el poeta: Balmoral a la sazón residencia de verano de la muy ilustrísima Familia Real Británica, siempre tan popera, que para algo el Morros Jagger es Caballero del Imperio. El poeta y ex Bibliotecario Mayor del Reino, experto en medievalidades y otras clerecías de calado, apura sin embargo siempre que puede los vasos de lo popular, desde la juglaría de Joaquín Díaz al country iniciático de la Familia Carter. Y sí, para Luis Alberto de Cuenca, esa disolución de barreras entre cultura popular y gran cultura es un hecho incontrovertible. Viene de antiguo (el Volksgeist alemán) pero sólo después de la II Guerra Mundial comienza en Europa- -en Francia, sobre todo- -el interés por la cultura popular desde un punto de vista académico: son los franceses quienes reivindican el cine americano, el cómic de la Edad de Oro, la literatura de género (novela negra, por ejemplo) y tantas otras manifestaciones de la llamada cultura popular. Eso ocurre en los años 50 del siglo pasado y, a partir de entonces, se convierte en un fenómeno imparable lo de pulirse las citadas barreras Probablemente, el coronel sigue sin tener quien le escriba, y Eisenstein no tuvo a su vera un Warhol (que tenía a la suya al falsificador Malanga) capaz de que la marinería revolucionaria pasase por caja como luego hizo con el Che en colorines a partir de la fo- Tiempos modernos Chikilicuatre es el último grito, para bien o para mal, de la cultura pop to de Korda retocada por Jim Fitzpatrick. La foto de Korda, cultura popular de muchos quilates, como la consideró el prestigioso Instituto de Arte de Maryland: La más famosa fotografía e icono gráfico del mundo en el siglo XX Casi tanto como la clonación mercantil del guerrillero heroico, fueron los helicópteros apaches napalmeando vietnamitas No hay nada como el olor del napalm por la mañana a los acordes de la wagneriana Cabalgata de las Walkirias con Woody Allen al fondo temiéndose otra vez a los panzer invadiendo Polonia. Estamos ya de lleno no en una nueva Edad Media, ni siquiera al calor de la fogata de la aldea global, sino en la jacobina y jeffersoniana era de la democratización del espíritu. ¿Del espíritu o de la cutrería? ¿Es cutre el Sargeant Peppers, sobre todo su portada? ¿Era cutre Lennon, era, sólo, un trovadorzuelo? No, era estudiante de arte. Y un tipo que cambió el mundo. O, por lo menos, la manera de mirarlo, a pesar de su miopía. Un tipo con posibles culturales. ¿Y Dylan? Dylan, culturalmente, es Dios. Se bebió a Rimbaud, se echó al coleto a Walt Whitman, se trasegó la Biblia de cabo a rabo, leyó a Voltaire, a Nietzsche, a Hegel, a los simbolistas, flipó Democracia del espíritu