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8- 9 S 6 LOS SÁBADOS DE DÍAS DE JÚBILO Taxista omo merodeador de la ciudad, no deja de llamarme la atención un hecho habitual por excelencia: el taxi que deambula, que carga y descarga sus pasajeros. Recuerdo en estos casos el dicho del filósofo: lo cotidiano es lo desconocido. En efecto ¿hay trabajador que tenga más cercanía, a veces privacidad, con desconocidos, que un taxista? Cada vez que tomo un taxi imagino su vida laboral. Buena parte de su existencia transcurre en un espacio cerrado y pequeño, compartido con alguien que, seguramente, no volverá a tratar. La urbe, tras las ventanillas, es un paisaje que se le escapa con la velocidad de su propio coche. Lo conoce al dedillo, no ignora nombres y lugares, pero tengo para mí que le resulta irreal. Próximo pero irreal, como una película. Me permito clasificar a los taxistas en dos grandes categorías. Está el clásico conductor amable, que coincide en todos los dichos del viajero y los comenta con aprobación. Y está el otro, el que podemos definir como doctrinario. Tiene un discurso que parece preparado y lo suelta sin condición ninguna, tomando al cliente como público. C Blas Matamoro Bellos a la rusa, facción chicos duros Putin y Medvedev REUTERS Generalmente es lo que se llama opinólogo o tertuliano de radio y televisión. Es el dueño de muchos saberes y sustenta juicios muy categóricos acerca de la sociedad. Suele tener mala opinión de todos y, sin explicitarlo, también del desconocido que transporta. Con este último profesional tengo una suerte de impresión apocalíptica. Me parece viajar hacia el Juicio Final donde se nos va a condenar a todos por la pésima gestión que llevamos del mundo. Recibo un adoctrinamiento pesimista y anárquico: el poder es maligno porque el mundo lo es y, en conclusión, porque sus habitantes lo somos. Salgo de la máquina con una tenebrosa imagen de mí mismo. Hay, quizás, una tercera categoría, la del taxista taciturno que apenas emite un saludo, algún monosílabo o un mero carraspeo. Puede ser el taxista esencial, el prototípico. Conserva su misterio y, paralelamente, respeta el mío. Es nadie llevando a nadie. Se despide diciendo, sin decirlo: No nos veremos nunca más, señor Nadie Le agradezco su enigmática conducta. Es el alma de la gran ciudad, donde todos somos ninguno y, orillando el milagro, convivimos en paz. Difícil opción: distinto sexo, distinta edad, distinta raza... Obama y Clinton EPA LECTURAS Por qué las cosas son como son Con mayúsculas o con minúsculas, el diseño forma parte de nuestra vida. Del teléfono a la caseta del perro, de la vajilla de todos los días al picaporte que pasamos por alto, todo tiene un por qué. Terence Conran, fundador de Habitat y experto en diseño y paisajismo, y Max Fraser, periodista y comisario de exposiciones sobre diseño contemporáneo han hablado con una serie de creadores que se enfrentan, en todo el mundo, al reto de darle forma a los elementos que nos rodean y de los que nos servimos. Más cosas influyen en los diseñadores actuales: la fuerza de la tecnología, la revolución de los materiales y la creciente necesidad de respetar la naturaleza. Los diseñadores hablan sobre diseño Terence Conran y Max Fraser. Editorial Blume. 256 páginas. 35 euros Sarkozy y Merkel: ¿guapos? ¿feos? ¿Son la excepción o la regla? en las elecciones generales de Finlandia en la que participaron 2.700 personas con diferentes niveles intelectuales que tuvieron que clasificar, numéricamente, las fotografías de los 1.900 políticos que figuraban en las listas al Parlamento. El resultado estaba cantado: los candidatos más agraciados y con mayor sex- appeal consiguieron la puntuación más alta. REUTERS El premio a la belleza se refleja también en los sueldos: Los salarios de los guapos, por unas razones o por otras, termina por ser un 5 más altos que los de los feos. Los ejemplos de agraciados que han conseguido un puesto por su cara bonita son muchos, como lo son los de quienes perdieron unas elecciones por no poseer ese regalo de los dioses que es la belleza.