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4- 5 S 6 LOS SÁBADOS DE Vámonos de termas La noche joven de Génova El agua le gana al botellón Los jóvenes de Génova han descubierto las termas como en tiempos imperiales TEXTO: VERÓNICA BECERRIL ROMA LUGAR DE LA VIDA Gente del puerto ay gente de mar, gente de campo y gente de puerto. La gente de puerto nunca mira a los ojos, o mira solo a ratos. Y mientras el marinero está siempre mirando al mar y el campesino al cielo, la gente de puerto nunca se sabe adónde está mirando, si hacia arriba o hacia abajo, si al horizonte o a un buque amarrado. Son inescrutables. Y para una cosa de la que te alegras de cumplir años, que es tener más colmillo, no te sirve para nada con la gente del puerto, que te da mil vueltas y está curtida en mil historias y cubierto su corazón de algas y de caracolillos como la obra viva de una embarcación abandonada que jamás recibió el cuidado de la patente. Son costra pura, muelle, espigón, noray, todo inamovible, como el propio puerto del que viven. Y así como los barcos nuevos llegan a puerto envueltos como momias para que ni la más mínima arenilla que vuele por el viento los raye en la entrega, que es cuando un barco es la imagen de la más pura inocencia porque aún no ha tocado el mar y parece aún más grande y más blanco en lo alto de su cuna, así llegamos también nosotros, inocentes, al puerto, donde la gente se podría jurar que es firme como una roca, pero se mueve bajo los pies igual que un pantalán de madera en los días de mar y de viento. Nunca sabes a qué atenerte con la gente del puerto. Puede que no lo sepan ni ellos, pues son variables como el pronóstico del mar, que puede estar en calma o rizada, y el pronóstico del viento, bonancible, fresco, fresquito. Y quizás son así porque son una mezcla de todas las personas con las que tratan, desde el anciano que sale a pescar con su barquito de madera pintado en blanco y verde, y que son los mejores indicadores del estado de la mar porque son ellos los primeros que vuelven a puerto cuando la cosa se va a poner fea, a los dueños de los grandes yates que no saben cómo es el mar en invierno. Y este tener que tratar a personas tan diferentes en el mismo lugar, les vuelve variopintos: encantadores y a la vez temibles, cercanos y huidizos, fiables y decepcionantes, marineros y campesinos. Gente de puerto. www. monicafernandez- aceytuno. com H ¿Q ué podemos hacer estein de semana? Es la eterna pregunta que muchos jóvenes se formulan cada viernes por la noche buscando una alternativa a las noches de discoteca. La respuesta llega desde el Grand Hotel Nuove Terme de Génova: Las termas del sábado noche La idea nos vino casi como un juego- -explica Riccardo Catalano, director del hotel- -nuestros clientes al abandonar nuestras instalaciones decían que no estaría mal pasar la noche del fin de semana dejándose querer en unas termas de agua caliente, así que en octubre abrimos el sábado por la noche de las instalaciones de la Beauty Farm Parece que la idea está gustando, ya que desde su apertura, muchos han sido los jóvenes que han optado por pasar una noche en bañador bajo las aguas calientes de las termas. Para que la noche sea redonda queda saber el precio de tan novedosa propuesta. Si calculamos que para entrar en una discoteca en Italia te pueden pedir 10 euros, y que una copa cuesta esa cantidad o hasta 15 euros en los locales más de moda, las termas romanas se presentan como la alternativa perfecta, con un módico precio de 22 euros por persona. El precio incluye albornoz, zapatillas, gorro, y el acceso ilimitado y sin reserva previa a las piscinas. Pero no estamos hablando de piscinas normales, sino de las antiguas termas romanas, con su caldarium gracias a una piscina termal natural a 37 grados con hidromasaje, y el imprescindible frigidarium Asimismo, los fiesteros de fin de semana pueden darse un baño turco, o para quien eche de menos la discoteca, meterse en la sauna. Pero el recorrido no acaba aquí. Hay más opciones, como las duchas relajantes de aromaterapia y cromoterapia, y la sala relax, para descansar más si cabe. La decena de personas que en principio optó por este especial sábado noche es ahora más de un centenar y se reunen, como lo hicieran los antiguos romanos, en torno a las termas, aunque con el agua a temperatura más baja, porque el agua termal que llega directamente de fuentes naturales desde la antigüedad, alcanza una temperatura de 75 grados, por lo que en el hotel tienen que enfriar ese agua para evitar llevar a ebullición a los visitantes. Así que ahora, no hace falta pensar qué ponerse para salir, basta con un bañador y a bailar Mónica FernándezAceytuno Una de las piscinas termales del Grand Hotel con noctámbula incorporada LECTURAS No corras (mal) que es peor Andar y correr son dos ejercicios básicos y más que saludables, que están al alcance de la mayor parte de las personas. Pero si andar no requiere demasiadas cautelas- -un calzado decente y una hora solar razonable- correr sí es aconsejable hacerlo con criterios adecuados a la edad y las condiciones físicas. Los secretos de las mejores técnicas- -no necesariamente para ganar carreras- -nos los descubre el mismísimo Abel Antón, bicampeón del mundo, en este libro de Álex Calabuig y Alberto Hernández, prologado por Martín Fiz. Ahora que se anuncia la primavera puede ser un buen momento para ponerse unas zapatillas y dar unas vueltas por ahí: perderá telarañas mentales y michelines físicos. Método Abel Antón Álex Calabuig Alberto Hernández. Libros Cúpula. 220 páginas. 19 euros.