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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE Vestidos de noche de los años 30: a la izquierda, un modelo con bordados en seda y a la derecha con estampado daliniano. Debajo, un par de guantes- garra (había versiones más suaves, pero no más discretas) duda que cogiera unas tijeras alguna vez en su vida) Que sus diseños fueran órdenes dadas a otros no le quita el título de primera modista subversiva. Permanente influencia de la moda contemporánea, en la italiana se han mirado Yves Saint Laurent (de quien ella se vestía en los años 60) Gaultier (que imitó Shocking, la botella de perfume con cuerpo de mujer, de Mae West realmente) Vivienne Westwood, Versace (los estampados de zodiaco) o Galliano. Esta ya acabada temporada de otoño- invierno hemos visto renacer su colección de piel y pelo de mono (que se exhibe en la exposición sobre surrealismo del Guggenheim) Con ese aspecto peludo (aunque ya no de mono, a veces de cabra) Bruno Fisoni y Patrick Cox han hecho botines y Valentino Garavani y Givenchy, bolsos. Otro diseñador que se puede relacionar con Schiap es Davidelfín. Lo que más cerca está del diseñador español, los jerséis trompe l oeil fueron su éxito inaugural (en 1927) gracias a los cuales abrió su primera tienda en la Rue de la Paix. Pero fue a partir de 1935, y tras instalarse en la Place Vendôme, cuando su carrera subió a lo más alto, cuando influiría incluso para refinar el estilo chicazo de Katherine Hepburn. Su tienda de la Place Vendôme es un laboratorio infernal. Las mujeres van allí, caen en una trampa y salen disfrazadas decía Jean Cocteau Harpers Bazaar 1937) que colaboró con ella en una chaqueta con una mano bordada en la cintura y en un abrigo de noche. Pero es cierto que no todo era locura, también tenía una parte más conservadora con muy serios trajes negros. Su implicación en el movimiento surrealista rompería la barrera que separaba el arte y la moda. O, para ser más exactos, la moda pasaría a ser arte y no lo que debía ser (sus vestidos tenían poca gracia más allá de la anécdota del estampado o los bichos: los escotes eran altos, las mangas largas, escondían el cuerpo) Aunque trabajó con otros, su más estrecha colaboración sería con Salvador Dalí. Ahí están el sombrero zapato, el vestido de organza blanco con una gran langosta cuya cabeza estaba a la altura de la entrepierna (y que Wallis Simpson compró para su ajuar) o el del velo que simulaba estar rasgado. Hija de su tiempo, contribuyó a la escandalera artística de entreguerras. Pero es probable que su ropa sea también otra gran mentira. Se retiró en 1954, justo el año en que Coco Chanel regresó. Para quedarse. Laboratorio infernal En ella se han mirado Saint Laurent, Gaultier (que imitó Shocking, la botella de perfume con cuerpo de mujer) Vivienne Westwood, Versace, Galliano y en España David Delfín Nunca fue tímida a la hora de aparecer en público hecha un cromo (era fea y así desviaba la atención) El peluquero Antonio le creó una peluca plateada para esquiar