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ABC SÁBADO 15 s 3 s 2008 INTERNACIONAL 31 Juan Pedro Quiñonero Investigan si Spitzer utilizó donativos electorales para sus placeres El dimisionario gobernador de Nueva York todavía está expuesto a ser procesado por delitos financieros, un multimillonario divorcio y perder su licencia de abogado PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Por si quedase alguna duda sobre qué parte de la anatomía masculina es más adecuada para pensar y actuar racionalmente, la saga del gobernador de Nueva York se resiste a alcanzar un punto y final tras su anunciada dimisión. Y es que su afición a las prostitutas de lujo le puede costar bastante más que su prometedora carrera política. En una pesadilla perfecta, con algo de crimen y bastante de castigo colateral, Eliot Spitzer se enfrenta a posibles delitos financieros, el riesgo de un multimillonario divorcio y la posibilidad de perder su licencia para practicar la abogacía. Dentro de las pesquisas abiertas por la Fiscalía federal en conexión con la red de prostitución conocida como el Club del Emperador Eliot Spitzer estaría siendo también investigado por la posible desviación de donaciones electorales para satisfacer toda la logística relacionada con sus citas furtivas, especialmente durante viajes de trabajo. Las regulaciones de financiación política en Estados Unidos prohíben el uso privado de esos donativos. Penalmente, el cargo de pagar a cambio de favores sexuales es el que tiene menor trascendencia en este caso, ya que los fiscales federales no suelen perder el tiempo con un delito menor de ese tipo. Aún así, una de las primeras leyes que Spitzer rubricó como gobernador de Nueva York fue elevar las penas para clientes de prostitutas de un máximo de tres meses a un año de privación de libertad. Con todo, los casos de posible corrupción de un alto cargo en Estados Unidos siempre suponen un dilema para el Ministerio Fiscal. Como ha explicado Evan Barr, veterano abogado, si presentan cargos en virtud de una oscura o raramente usada legislación, los críticos dirán que se trata de una persecución políticamente motivada, pero si se declina proceder con una acusación formal bajo las mismas circunstancias, los críticos dirán que el fiscal ha sido blando con el posible acusado porque se trata de una persona prominente Asesorado por un equipo de abogados de primera división, Spitzer estaría intentado llegar a un pacto utilizando su dimisión como medida de suficiente castigo. Pero con el agravante que en este caso, sus abogados no pueden argumentar la ignorancia del ex gobenador, licenciado en Derecho por Harvard y ex fiscal general de Nueva York durante ocho años. Una posible opción podría ser un acuerdo de acusación deferido que podría dejar al ex gobernador en libertad sin cargos con la condición de no recaer en actividades ilegales. Otra consecuencia adicional para Spitzer- -parte de una multimillonaria familia judía de Nueva York- -sería una posible demanda de divorcio por adulterio, en la que su esposa tendría derecho a reclamar la mitad de todo el patrimonio conyugal. Además del riesgo de perder su licencia para ejercer la abogacía, como ya le ocurrió a Bill Clinton por cometer perjurio durante el caso Lewinsky. ECLIPSE MEDITERRÁNEO l presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, ha tardado quince meses en robar a España las aspiraciones al liderazgo euromediterráneo que Felipe González, José María Aznar y Jordi Pujol habían apuntalado, con relativa fortuna, entre 1995 y 2005. Durante los años 80 del siglo pasado, París y Madrid avanzaron distintas iniciativas fallidas, hasta que, finalmente, la primera conferencia de ministros de Asuntos Exteriores de la Asociación Euromediterránea, en 1995, echó los pilares del llamado Proceso de Barcelona, que se fijó como objetivo estratégico la creación de un área de libre comercio en la cuenca mediterránea, para el año 2010. La cumbre euromediterránea del 2005, presidida por Rodríguez Zapatero, confirmó la falta de liderazgo diplomático español. Ante la crisis del proceso de Barcelona, Nicolas Sarkozy lanzó el mes de octubre del 2007, en Tánger, su proyecto oficial de Unión del Mediterráneo, suscitando muchas reservas, incluso en Madrid, donde bien se percibía el eclipse diplomático nacional. La canciller de Alemania, Angela Merkel, fue la primera en oponerse de manera frontal a las aspiraciones de Sarkozy, que consiguió de la canciller de Alemania un compromiso franco- alemán, en Hannover, el día 3 de este mes de marzo. Ese pacto Merkel- Sarkozy es el que la UE ha asumido como propio, dando a París y Berlín el liderazgo del futuro diálogo euromediterráneo, relegadas Madrid y Barcelona a la periferia sur. Primer contribuyente neto al presupuesto común, Alemania se reserva la contabilidad de posibles proyectos. Francia se reserva la gestión diplomática de una todavía lejana Unión del Mediterráneo que debe nacer en París el próximo mes de julio. La fragilidad económica española impedirá cualquier liderazgo en ningún proyecto espectacular. Sin diálogo directo con los Estados Unidos, desde hace años, marginal en la Alianza Atlántica, reticente hacia Israel, sin influencia conocida en los países árabes, la diplomacia española parece condenada a seguir la ruta euromediterránea fijada en Francia. E Eliot Spitzer AFP Dilema para los fiscales