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28 INTERNACIONAL www. abc. es internacional SÁBADO 15- -3- -2008 ABC Los manifestantes se enfrentaron al Ejército y la Policía en Lhasa y quemaron tiendas y vehículos de la etnia Han, la mayoritaria en China y que ha colonizado el Tíbet REUTERS Estalla en el Tíbet la peor revuelta en dos décadas a sólo cinco meses de los Juegos Las manifestaciones por la independencia dejan, al menos, dos muertos y numerosos heridos, que ponen en la picota a China PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Cuando faltan menos de cinco meses para que los ojos de todo el mundo se posen sobre los Juegos Olímpicos de Pekín, a China le ha estallado una violenta revuelta popular en una de las zonas más sensibles y, al mismo tiempo, turísticas, del país: el Tíbet. Después de que varios cientos de monjes budistas se manifestaran el lunes y el martes reclamando la independencia de esta región del Himalaya, que fue ocupada por el Ejército chino en 1950 y anexionada un año después, la violencia estalló ayer en la capital, Lhasa. En una nueva Revolución Azafrán como la que sacudió a Birmania en septiembre del año pasado, los seguidores del Dalai Lama han encabezado unas protestas a las que se ha sumado la sociedad tibetana. Debido al control que ejerce Pekín sobre el Tíbet, donde está prohibido viajar para los periodistas y los turistas necesitan un permiso especial aparte de su visado para entrar en China, las informaciones que proceden de Lhasa son todavía algo confusas. Sin embargo, la organización Free Tibet Campaing, que distribuyó varias fotos de coches volcados junto al emblemático templo de Jokhang, aseguró que unos 400 manifestantes, incluyendo estudiantes, se habían enfrentado por la mañana a un millar de policías y agentes antidisturbios, que habrían llegado a utilizar sus armas de fuego. Según Radio Free Asia, un medio financiado por el Gobierno de Estados Unidos, y la agencia AFP, los choques entre la Policía y los manifestantes, que coreaban proclamas a favor de la independencia del Tíbet, habrían dejado al menos dos muertos y numerosos heridos. Además, los incidentes se habían extendido a otras zonas de la ciudad como el Barkhor, la kora o circuito de peregrinaje alrededor del templo de Jokhang, y el Palacio de Potala, antigua residencia del Dalai Lama y sede oficial del anterior Gobierno tibetano. Algunos turistas occidentales de vacaciones en Lhasa, y entre ellos un periodista del diario británico The Economist señalaron que los manifestantes tibetanos habían tomado el centro de la ciudad y estaban apedreando y quemando las tiendas y comercios de los Han, la etnia mayoritaria en China, y de los Hui, que profesan la religión musulmana. Por ese motivo, el caos reinaba en la capital, de apenas 250.000 habitantes, y el miedo se había apoderado de la población, que ha visto saltar en mil pedazos la paz social y la unidad del país que tanto preconiza el régimen comunista con vistas a las Olimpiadas de Pekín. Según otros testimonios, el Ejército se ha desplegado por Lhasa para controlar la situación y acabar con la revuelta. Con ese propósito, los soldados han cortado las calles, donde algunas imágenes mostraban vehículos incendiados, y las carreteras de acceso a la capital, hacia la que ya se dirigen destacamentos de refuerzo. Esto es muy peligroso y tenemos miedo. Los monjes han sido confinados en los templos, que están rodeados por los soldados, y la gente se ha echado a la calle quemando coches de la Policía, motos y neumáticos y destrozándolo todo relató a ABC por teléfono el empleado Los disturbios se han disparado en el aniversario del exilio del Dalai Lama tras la fallida rebelión de 1959