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ABC SÁBADO 15- -3- -2008 27 Fallece Chiara Lubich, fundadora del movimiento de los Focolares Benedicto XVI invita a sus seguidores a seguir sus huellas y mantener el carisma J. V. BOO CORRESPONSAL ROMA. La sonrisa dulce de Chiara Lubich, una mujer excepcional del siglo XX y una de las grandes fundadoras de los nuevos movimientos, se apagó en la madrugada de ayer viernes en su residencia cercana a la casa central de los Focolares en Roma. El Papa, que le había escrito tan sólo unos días antes, recibió la noticia con profundo dolor y rindió homenaje a las maravillas que Dios ha realizado a través de su ardor misionero El telegrama de Benedicto XVI al sacerdote Oreste Basso, copresidente del movimiento de los Focolares, invita a todos los miembros a seguir sus huellas y mantener vivo el carisma de una mujer que dedicó su vida al amor del Jesús abandonado y a escuchar las necesidades del hombre Chiara Lubich, que tenía 88 años, falleció a causa de una insuficiencia respiratoria que obligó a internarla en el hospital Gemelli. El pasado martes, todavía en pleno uso de sus facultades, pidió que la llevasen de nuevo a su casa en vista de que los médicos constataban que ya no respondía a ningún tratamiento. La fundadora del movimiento de los Focolares, conocido formalmente como la Obra de María, nació en Trento en 1920 y se llamaba Silvia Lubich, pero cambio su nombre a Chiara en homenaje a Santa Clara de Asís, hermana de San Francisco. Chiara descubrió su vocación a los 19 años durante un encuentro de jóvenes en el santuario de Loreto, que conserva la casa de José y María en Nazaret, trasladada primero a Rijeka en Croacia y después a Recanati en Italia para ponerla a salvo como otras reliquias de los Santos Lugares. Inspirándose en ese hogar de la Sagrada Familia fundó el movimiento de los Focolari, Hogares en el sentido etimológico de la llama doméstica, que hoy cuenta con más de dos millones de seguidores en 182 Chiara Lubich en una imagen de 2002 IGNACIO GIL Benedicto XVI en la liturgia penitencial en San Pedro REUTERS El Episcopado anima a vivir la Semana Santa con autenticidad MADRID. Con la celebración mañana del Domingo de Ramos, en el que se conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, la Iglesia comienza la Semana Santa, un tiempo litúrgico central en la vida de los cristianos en la que se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. La Pascua, que en hebreo significa paso paso de la muerte a la vida, es también una oportunidad en la que los obispos españoles aprovechan para dirigirse a sus fieles y recordarles la naturaleza eminentemente religiosa de estas fechas. Entre sus principales preocupaciones, los prelados advierten sobre el peligro de que los católicos, seducidos por las muchas ofertas que presenta la sociedad consumista actual, o fascinados por la espectacularidad de las procesiones, no entren en el núcleo de lo que la Iglesia celebra: el encuentro personal con Jesucristo. Así, el cardenal arzobispo Desaparece a los 88 años LAURA DANIELE de Valencia, Agustín García Gasco, apunta que las celebraciones de estos días no son un mero recuerdo, ni una representación de algo del pasado sino la presencia viva de los hechos centrales de la historia de la humanidad La Semana Santa- -asegura- -recuerda constantemente que Dios se ha hecho hombre, que ha adquirido rostro humano, que ha sido miembro de una familia, de un pueblo, de una comunidad de amigos Por ello, tanto lo que se celebra en el templo, como lo que se celebra en las calles de pueblos y ciudades hace presente un mensaje de esperanza, que convierte en nuevas todas las cosas La Semana Santa recuerda que Dios se ha hecho hombre, miembro de una familia, de un pueblo Por su parte, el obispo de Plasencia, Amadeo Rodríguez Magro, propone orientar el corazón y la mirada en el anuncio de la Resurrección de Cristo, ya que éste es el mensaje central de la Pascua, que traslada al ser humano de la incertidumbre a la certeza, de la angustia a la alegría, de la desilusión al entusiasmo No entenderemos nada- -afirma- -de lo que celebramos estos días por mucho que lo celebremos en la liturgia de nuestras parroquias y lo mostremos o lo miremos en nuestras calles y plazas si no escuchamos con gozo este anuncio Finalmente, Jesús Sanz Montes, obispo de Huesca y Jaca, hace especial hincapié en el Dios que pasa entre nosotros, sin pasar de nosotros, y anima a los católicos a participar en las procesiones que con sus pasos escultóricos y sus cofrades nos permitirán mirar rincones de aquella primera Semana Santa de la historia, donde se pagó con amor lo que no tenía precio países y se caracteriza por la espiritualidad familiar, la ayuda al prójimo y el diálogo ecuménico e interreligioso basado en la caridad. En 1943, Chiara Lubich se consagró privadamente a Dios y comenzó a extender su espiritualidad entre sus amigas. El movimiento recibió la aprobación del obispo de Trento en 1947 y el reconocimiento internacional del Vaticano en 1962. Una mujer por el diálogo Entre los últimos personajes que acudieron a visitarla en el Hospital Gemelli se cuenta el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartholomaios I, quien le agradeció sus esfuerzos por acercar las Iglesias católica y ortodoxa desde que, hace cuarenta años, esta mujer dulce y determinada inició sus contactos con el entonces Patriarca Athenágoras I. Aunque mantenía una actitud discreta, Chiara era una gran figura de la Iglesia pues Juan Pablo II la nombró observadora en cuatro Sínodos de Obispos y consejera del Consejo Pontificio de los Laicos, del que dependen los movimientos y las nuevas comunidades. Los funerales por la fundadora de los Focolares se celebrarán el próximo martes en la Basílica Papal de San Pablo Extramuros, presididos por el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone.