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ABC SÁBADO 15 s 3 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA PÓLVORA VALENCIANA N ese balcón valenciano desde el que ha contemplado la atronadora mascletá prefallera, Mariano Rajoy ha simbolizado en cierta medida el nuevo equilibrio de poder interno en que piensa apoyarse para pilotar el PP en esta su tercera etapa, de final incierto. El hombre clave sobre elquepivotan las alianzas de la derecha española se llama Francisco Camps, preside la Comunidad Valenciana y, tras un arrasador resultado parcial en las últimas elecciones, se ha convertido en el bastión de una especie de coalición de baronías con la que Rajoy pretende cerrar el paso a las ambiciones delosdos líderesmadriIGNACIO leños, Gallardón y AguiCAMACHO rre. Hombre cordial y discreto, frío y laborioso, sensato y tenaz, Camps representa la tercera vía que va a tomar protagonismo en el proyectado congreso de junio. Su lenta pero firme liquidación de la herencia de Zaplana- -el mentor que loquiso laminar por resistirse a ser teledirigido- -le ha permitido consolidar un liderazgo político indiscutible en una autonomía pujante y dinámica, un polo emergente en el que los marianistas ven el contrapeso idóneo del fortín madrileño. Tiene poder, influencia y prestigio, y al menos por ahora no muestra una ambición de dar codazos en la fila; si la tiene, esperará su momento. Como esperó, con una paciencia a prueba de afrentas, el de pasarle por encima a su antecesor y enemigo. Unavez, en el palacio tardogótico dela Generalitat en la calle Caballeros, bajo pleno cerco zaplanista que sufría con un aguante casi franciscano- -no le faltó en el acoso incluso alguna humillación de Aznar- le hablé de los macbethianos instintos terminales de la política. Sí, hay que matar- -me respondió sin perder su sonrisa beatífica- pero sólo cuando estés seguro de que el golpe es definitivo Ha esperado mucho, soportado mucho, resistidomucho. Yha ido conquistando el terreno con una minuciosidad obstinada, utilizando la daga florentina y la pólvora valenciana: primero asentó el poder institucional, después se hizo con el partido escaramuza a escaramuza, luego exilió a un Zaplana ya sin agarres y finalmente se proyectó contra el PSOE con una fuerza devastadora, que se ha llevado por delante a dos líderes regionales y hasta a tres ministros- -Jordi Sevilla, Bernat Soria y la vicepresidenta De la Vega- -en cada una de las provincias en que le han hecho frente. Estetipo correoso y versátil, que pareceel yerno ideal de toda madre de familia, va a ser un eje esencial del nuevo proyecto de reconstrucción o renovación del PP Ha logrado en Valencia un statu quo muy razonable, que combina el bilingüismo y el identitarismo cultural con un anclaje nada problemático en la españolidad, y se perfila como modelo estratégicodeunaderecha quetienependiente la asignatura del nacionalismo. Le apoyan los Feijoo, Cospedal, Valcárcel, Pons, Arenas y otros barones dela periferia, y se ha erigido en contrapoder del lobby capitalino, en cuya lealtad mantiene ya Rajoy una profunda desconfianza. El mapa del centrismo español se va a teñir de azul mediterráneo. Falta por saber hasta dónde llegará la marea. E EL ÁNGULO OSCURO LOS HUESECITOS DE ALCALÁ S una regla de oro del Matrix progre: si la realidad desmiente la alfalfa propagandística, se niega la realidad y sanseacabó. Durante más de un mes, el Gobierno de Zapatero ha ocultado el descubrimiento de una fosa con restos humanos en Alcalá de Henares; y lo habría seguido ocultando si ABC no hubiera propagado la noticia. De todos es conocida la doctrina del Matrix progre sobre la Guerra Civil: España era una nueva Arcadia gobernada por los abuelos de Zapatero; entonces llegó una panda de militarotes fascistas, enemigos del pueblo y abuelos de Rajoy, que se pusieron a matar a mansalva, mientras los abuelos de Zapatero se regían según la más estricta legalidad democrática Como los huesecitos descubiertos en Alcalá no concuerdan con la doctrina del Matrix progre, se vuelven a enterrar y santas pascuas. Durante los últimos años hemos asistido al desenterramiento de cadáveres en cunetas y desmontes; hemos visto tropecientos documentales y reportajes televisivos que glosan las vicisitudes de tales desenterramientos, encumbrados a la categoría de subgénero arqueológico; hemos presenciaJUAN MANUEL do el repentino florecimiento de sospeDE PRADA chosas asociaciones dedicadas al coleccionismo de tibias y peronés que afirmaban actuar sin otro propósito que resarcir moralmente a los descendientes de las víctimas de la guerra (que, como cualquier párvulo del Matrix progre sabe, pertenecían a un único bando) Naturalmente, tal resarcimiento sólo era el medio elegido para obtener un fin menos confesable, un fin de naturaleza estrictamente ideológica o, dicho con mayor exactitud, adoctrinadora: pues de lo que se trataba era de imbuir en la pobre gente ilusa (y sobre todo en las nuevas generaciones, cuya única noticia sobre el pasado es la que les suministra la alfalfa propagandística) la creencia de que aquella guerra fue un episodio de crueldad unidireccional, en el que los fascistas se dedicaron a apiolar demócratas en las cunetas; episodio que todavía se pue- E de rectificar, si los demócratas logran acordonar sanitariamente a los fascistas. Y, para darle rango legal al embeleco, se urdió la llamada Ley de Memoria Histórica, que tan pingües resultados ha deparado: ahora los párvulos del Matrix progre ya saben que si votan a Rajoy es como si estuviesen formando en las filas de los militarotes fascistas. Los huesecitos de Alcalá vienen a poner un contrapunto enojoso en esta versión de tebeo de la Guerra Civil. Son unos huesecitos que, de repente, nos recuerdan que en el bando de los buenos hubo sacas y brigadas del amanecer, hubo agentes soviéticos que actuaban discrecionalmente ante la pasividad (o connivencia) de las autoridades republicanas, hubo excursiones a Paracuellos y checas trabajando a destajo, hubo purgas estalinistas y calabozos del SIM. Hubo, en fin, una concienzuda maquinaria de la muerte que, por momentos, alcanzó un ritmo de producción digno de la industria cárnica. Pero todo esto, para el Matrix progre, simplemente no existe; o, si existe, se justifica como una reacción inevitable ante el acoso de los militarotes. Tampoco existen, por cierto, víctimas desaparecidas en zona republicana; y, no existiendo víctimas desaparecidas, ¿qué destino se puede dar a esos huesecitos hallados en Alcalá, sino los sótanos de la desidia? La posibilidad de que, entre tales huesecitos, se cuenten los de Andreu Nin, líder del POUM salvajemente torturado por los agentes soviéticos, podría resquebrajar la conspiración de silencio tramada en torno al hallazgo. Pero, como Nin, hubo otros muchos españoles despedazados en las mazmorras republicanas, fallecidos por hemorragia (como solía especificarse en los papeletas forenses de la época) sin juicio previo, arrojados en cualquier desmonte con las tripas baleadas para que se los comieran los perros. Españoles cuyo único delito fue ir a misa o leer ABC o votar a las derechas; pero esos españoles no existen en el catastro del Matrix progre, no existen en el cómputo de los desenterradores. Son habitantes del limbo de la Memoria Histórica; y con sus huesecitos se hace fosfatina. www. juanmanueldeprada. com