Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 14- -3- -2008 VIERNES deESTRENO 81 Me fascina poder expresar emociones a través de los actores El realizador británico Richard Attenborough dirige a Shirley MacLaine, Mischa Barton y Christopher Plummer en el drama romántico Cerrando el círculo DAVID MORÁN BARCELONA. Explicar las relaciones humanas y tratar de comprender cómo puede alguien sobreponerse a un mazazo del destino. Éstos son, según Richard Attenborough (Cambridge, 1923) los motivos que le impulsaron a sentarse de nuevo tras la cámara para filmar Cerrando el círculo un drama romántico en el que Shirley MacLaine, Christopher Plummer y Mischa Barton se entrelazan en una historia de ida y vuelta entre los Estados Unidos de la Segunda Guerra Mundial y la Irlanda del Norte de principios de los noventa. Aún así, poco se habló ayer de relaciones humanas y mucho de Mischa Barton, actriz que, acompañada por Attenborough, viajó a Barcelona para promocionar la película que la devuelve al cine tras su triunfal entrenamiento televisivo en la serie O. C Será una de las mejores actrices de las futuras generaciones. Es un milagro para el cine aseguró Attenborough mientras Barton, supuestamente ruborizada tras la capa de maquillaje, le devolvía el piropo confesando que el cineasta se ha convertido en una suerte de orientador profesional. Richard se presta a leer mis guiones para ayudarme a escoger. Confío mucho en su opinión desveló. La relación con sus actores es, de hecho, el gran pilar que sustenta el trabajo de un director que, después de arrancarles grandes interpretaciones a Anthony Hopkins y Ben Kingsley, se sigue viendo más como un catalizador que como un realizador al uso. No soy un director fascinado por el concepto del cine. Lo que me fascina es la posibilidad de expresar emociones a través de los actores- -aseguró- Mi objetivo como director no es glorificar mi ego, sino animar a los actores para conseguir que crean que sólo ellos pueden sacar lo mejor de determinado papel En esta ocasión, todos los esfuerzos de Attenborough se han centrado en cargar sobre los hombros de los actores el peso de una historia que, según el director, hay que agradecerle al actor y guionista británico Peter Woodward. Era su primer guión y uno de los mejores que yo había leído en los últimos años señaló el director de Tierras de penumbra a propósito de un texto que ata los cabos que quedan sueltos entre el funeral de un militar a principios de los noventa, el atípico duelo de su esposa y la muerte, cuarenta años antes, de uno de los tripulantes de un bombardero norteamericano accidentado en Belfast. El inesperado hallazgo de un anillo entre los restos del avión acaba de glasear el exterior de una película que cierra un círculo, el de la memoria de los protagonistas, y abre otro en la carrera de una Mischa Barton cuyo futuro se intuye fulgurante y meteórico. Empecé entrenándome en el teatro y la televisión me ayudó a abrir muchas puertas- -explicó- pero mi gran pasión siempre ha sido el cine A esa pasión ha conseguido dar rienda suelta durante el último año participando en media decena de rodajes y postulándose como favorita para protagonizar una posible adaptación de Superwoman Lo que no consigue la actriz británica, blanco habitual de la prensa del corazón, es esqui- ABC Richard Attenborough y Mischa Barton, ayer en Barcelona var las preguntas relacionadas con esa peligrosa combinación de fama, juventud y escándalos que Hollywood ha patentado en los últimos tiempos. En estos momentos, es muy difícil ser joven y famoso en Hollywood- -aseguró- Aún así, EFE -Si seguimos con los paralelismos, nosotros también podemos sentirnos culpables cada día. -Los falsificadores viven en una situación privilegiada sin haberlo provocado y conocen cuánto sufren otras personas detrás de los muros. Nosotros, que vivimos en países con más lujo, tampoco sabemos cómo actuar con los que viven en sitios donde hay tanta pobreza y pasan tantas necesidades. -Sí. He querido utilizar su punto de vista. Aún así, sería un error fatal decir que había nazis buenos y nazis malos, o que había judíos buenos y malos. Pese a todo, tiene sentido pensar un poco por qué estas personas hicieron lo que hicieron y cuestionárselo. Es un ejercicio que merece la pena. El actor que da vida al comandante me preguntó si debería leer alguna información o datos históricos sobre su personaje. Le dije que esperaba una figura muy moderna, que debería fijarse más en esos jefes yuppies y neoliberales, amables y siempre dispuestos que luego despiden con una firma a mucha gente, sin ningún escrúpulo y como si no pasara nada. creo que todo mundo tiene derecho a equivocarse sin que la prensa lo refleje de un modo desproporcionado Más información sobre la película: http: www. mangafilms. es Cerrando el círculo Gran Bretaña 2007 Género- -Drama Director- -Richard Attenborough Actores- -Shirley MacLaine, Christopher Plummer, Mischa Barton, Neve Campbell Amores muy inflamados E. R. MARCHANTE Desde luego, el verbo cerrar debía verse por algún lado, y el gerundio del título es sin duda la mejor ventana. Tan cerrada está la película de Sir Richard Attenborough y tan apretujados dentro sus dramas y melodramas, que hay que entrar en ella con un abrelatas... Dos tiempos, 1941 y 1991, y dos lugares igualmente separados, Branagan, un pueblo de Michigan, y Belfast, pretenden atar entre saltos y adivinanzas un Más información sobre la película: http: www. wanda. es rebuscado cruce de sentimientos y de relaciones que han marcado la vida entera de los protagonistas. El trenzado narrativo que ofrece el director, yendo y viniendo de fechas y continentes, obliga al espectador a un pequeño esfuerzo de identificación de personajes y relaciones, lo cual resulta, en cierta medida, lo más entretenido de la propuesta junto a ese modo ya clásico de ir desgranando la intriga en la boca de la audiencia. Y no hay peligro de quedarse a medias en la intriga, pues el título es rotundo al respecto: se trata de un círculo y se acabará cerrando. Podrían destacarse los diversos frentes y pulsos interpretativos, como el que mantienen Shirley MacLaine y Christopher Plummer (que se resquebraja por completo al fi- nal) o el mucho más sólido entre Pete Postlethwaite (Michael Quinlan) y Brenda Fricker (abuela Reilly) o el de todos ellos cincuenta años atrás, donde poco hay que rascar aparte de la enorme belleza de Mischa Barton y una cierta tendencia al recuerdo edulcorado. En cuanto al conglomerado de temas que trata, esta película es imbatible. Quizá el esencial sea el amor por encima de todo, o el de la memoria, la fidelidad o la mentira; pero a su alrededor bailotean los asuntos más diversos, desde la soledad a la guerra y desde el clasismo hasta un ligero enfoque sobre el terrorismo del IRA... La mezcla es, por lo tanto, peculiar: seda y pana, dulce y amargo, vejez y juventud, cursilería y... bueno, tal vez en ese punto se le haya escapado el contrapunto.