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ABC VIERNES 14- -3- -2008 79 UN DESENCUENTRO QUE BERLÍN NO ASIMILA La relación entre Alemania y Turquía está en crisis. Ankara denuncia la asimilación de sus emigrantes como un crimen contra la Humanidad POR MANUEL ERICE ENVIADO ESPECIAL ESTAMBUL. No es el único pero sí el principal campo de pruebas para la integración de lo islámico en Europa y del Occidente cristiano en el islam más permisivo. Turquía, examinada por Bruselas pero a su vez poniendo a prueba la capacidad de apertura de la desarrollada Unión a la que tanto aspira, contempla desde la pujante Estambul con la privilegiada visión de quien otea a un tiempo Asia y Europa. Dos culturas en una. No es mal escenario para contar historias, aunque los políticos malmetan. La realidad insinúa que es el peor de los momentos para experimentar, o el mejor, que quizá toque ya huir hacia adelante: la UE exige a Turquía más libertades, derechos civiles, menos corrupción; Turquía responde reclamando comprensión; Alemania demanda a sus casi tres millones de turcos que sean leales a su canciller, y el Gobierno turco enciende los ánimos de sus correligionarios en suelo germano llamando crimen contra la humanidad a la asimilación que practica Berlín con los inmigrantes que han ido llegando del país euroasiático. La ambientación la ponen los cientos de turcos que han muerto estos últimos años a manos de salvajes ataques contra su propiedad, la mayoría en forma de incendios. Como el más reciente de Ludwigshafen, donde murieron nueve inmigrantes, cinco de ellos niños, lo que disparó la indignación en los medios de comunicación turcos, que ha ido in crescendo a medida que pasaba el tiempo sin una aclaración policial convincente. La religión, la madre de todas las armas arrojadizas, deja paso ahora a la lengua, otro eficaz instrumento para agredirse con probabilidades de hacer mella en el adversario. Ha pasado un mes y aún no se han apagado las brasas de de la visita del primer ministro Erdogan a Alemania, donde, en un encuentro con estudiantes de ambos países en la Cancillería berlinesa, propuso: En Alemania deberían crearse escuelas en las que las clases sean dictadas en turco; para ello, Turquía enviaría con gusto maestros turcos a Alemania. Y también podría haber en Alemania universidades turcófonas El centro- derecha alemán reaccionó con calificativos como veneno contra la integración llamada a crear guetos turcos dentro del país ERNESTO AGUDO Al otro lado Alemania Turquía 2007 122 minutos Género- -Drama Director- -Fatih Akin Actores- -Baki Davrak, Nursel Köse, Hanna Schygulla El toque Arriaga de Fatih Akin E. RODRÍGUEZ MARCHANTE El cine del turco alemán Fatih Akin tiene eso que se llama pegada. No necesita muchas imágenes para asolar o desolar o desmantelar el ánimo de su espectador. Es, también, un cineasta que mira a lo lejos, que busca otro paisaje, que se va precisamente al otro lado Su cine va y viene, mira y reflexiona, sorprende y entretiene. Apareció en el panorama internacional hace cuatro años de una patada en la puerta con la película Contra la pared que te dejaba tanto espacio pa- ra respirar como Dolly Parton dentro de un confesionario. Esta película, Al otro lado que ganó el premio al mejor guión en el pasado Festival de Cannes (en el cual se ven las puntadas azarosas y el estilo y ringorrango del mexicano Arriaga, con quien mantuvo Akin unos nutritivos paseos antes de dar por cerrado el guión) tiene la particularidad de desconcertarte de principio a fin, de presentar un variado menú de personajes y situaciones que se irán estrechando hasta ocupar la misma linea narrativa... El mundo, como se sabe, es un pañuelo, y más si quienes lo bordan son adoradores del destino y de la fatalidad como Akin y Arriaga. Sus dos o tres comienzos son un puro bullir cinematográfico, y los rumbos que toman los diversos personajes y acciones, un anciano, una jo- ven lesbiana, una prostituta, una madre escrupulosa, una madre entregada, un disparo absurdo (Arriaga y su babel) esa corriente fortísima que atraviesa el espacio entre Alemania y Turquía y que busca con ahínco el cine de este hombre, siempre de viaje entre un lado y el otro. La historia tiene algunos puntos débiles, como siempre ocurre cuando se hilvana con casualidades y golpes de efecto, también algún personaje apresurado, como el que interpreta Hanna Schygulla, quizá algo relleno de tópico y que se adueña de un espacio que no parece corresponderle dentro de la lógica narrativa, pero en términos generales es una película con mucho cauce y profundidad, que no elude (ni tampoco busca) el choque entre culturas y los sentimientos, y que te deja al final un regusto amargo. El último ataque con muertos contra inmigrantes en suelo alemán disparó la indignación turca Erdogan reclama más escuela y universidad para estudiar en turco en Alemania, y Merkel le echa en cara que no reconozca su esfuerzo La propia Angela Merkel echó en cara al jefe del Gobierno turco que no tuviera en cuenta los esfuerzos que está haciendo Alemania en ese sentido. Aunque tampoco olvidó pedirle a Erdogan que fomente la enseñanza del alemán en Turquía. Demasiado ruido político y mediático para un intercambio cultural que ya está funcionando y que, por encima de las acusaciones, lo hará todavía con más frecuencia. Como debe ser. Mientras Alemania asume la realidad de las cifras y debate cómo lograr una integración aceptable para todos, la sociedad turca se ha beneficiado estos últimos años de la apertura de las negociaciones para ser miembro de pleno derecho de la UE, en principio hacia 2014. Crecen las inversiones y el establecimiento de empresas en su suelo, también de Alemania, y sin embargo del germanoescepticismo se ha pasado al euroescepticismo. Según confiesa el propio Erdogan a ABC, no sólo ha caído el apoyo a la integración, sino la creencia de que Europa quiere compartir club con Turquía. Y es que la integración y la asimilación son suficientes, hace falta una suma de voluntades, y estará por venir... Intercambio obligado