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ABC VIERNES 14 s 3 s 2008 INTERNACIONAL 33 Rafael L. Bardají ALMIRANTE HUNDIDO l almirante Fallon, dimitiendo de su cargo como jefe del mando central de las fuerzas norteamericanas, ha hecho lo correcto tras haber hecho lo incorrecto. A saber, distanciarse repetidamente y en público de la línea oficial del Gobierno de los Estados Unidos, al que sirve. Ahora se critica al presidente Bush, al que se le acusa de no aceptar opiniones contrarias a la suya. Además de falso, no es ése el problema. Fallon tiene reconocido su derecho a dar su opinión, pero dentro de unos cauces y ante unas instancias concretas. Le puede hablar libremente al presidente, como también puede hacerlo ante el Congreso. Lo que ni debe ni puede es dirimir sus diferencias en la prensa y en la televisión. Por mucho menos, los ministros españoles José Bono y José Antonio Alonso han cesado a varios jefes de estado mayor aquí y fueron ensalzados como valedores del poder político sobre el militar. Todo el mundo debería entender que cuando no hay sintonía entre sus miembros, un equipo no funciona. Y aceptar que, en este caso, es obvio que es el subordinado, Fallon, el obligado a dejar la escena. La estrategia de la Casa Blanca hacia Irán es forzar una salida diplomática, pero ante unos ayatolás empecinados en salirse con la suya, el recurso a la fuerza tiene que estar siempre sobre la mesa. No hay soft power eficaz sin hard power El almirante Fallon, CetCom, venía desde finales del año pasado minando dicha estrategia, criticándola en público y denunciando el ruido de los tambores de guerra. Aun sin poner en duda su buena fe, era algo inaceptable. Él no era el presidente, ni tampoco estaba en su puesto para limitar las opciones de su comandante en jefe, sino para hacerlas viable de la mejor manera. ¿Hace su dimisión más probable un ataque a Irán? De momento lo que posibilita es un factor menos de fricción para que la maquinaria del Pentágono perfeccione sus planes operativos. En todo caso, que haya ataque o que no lo haya dependerá más de lo que haga o deje de hacer Irán. Será su responsabilidad última. E El senador y candidato Barack Obama hablaba ayer con la prensa en el avión que le llevó de Chicago a Washington AP Hillary prescinde de la colaboradora que provocó la polémica racial Geraldine Ferraro, ex candidata a la vicepresidencia en 1984, había criticado la supuesta ventaja electoral de Barack Obama por el hecho de ser negro PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Como consecuencia del nuevo rebrote de tensiones raciales que experimenta la lucha por la nominación presidencial del Partido Demócrata, la campaña de Hillary Clinton se ha visto obligada a prescindir de la ayuda de Geraldine Ferraro. La que fuera pionera candidata a la vicepresidencia en 1984 ha dejado de ocupar el puesto honorífico que ocupaba en el comité financiero de la ex primera dama, justo una semana después de criticar la supuesta ventaja electoral de Barack Obama por el hecho de ser negro. Geraldine Ferraro, a través de una carta dirigida a Hillary Clinton, ha anunciado su salida de la campaña para que yo pueda seguir hablando por mí misma y tú puedas continuar hablando por ti misma de lo que importa en estas elecciones Según la ex congresista demócrata neoyorquina, la campaña de Obama me está atacando a mí para hacerte daño a ti y no voy a permitir que eso ocurra Con insistencia en que sus comentarios, sacados de contexto e injustamente criticados, fueron un análisis racial y no un ataque racista. Esta polémica racial, en el contexto de polarizados resultados electorales, ha obligado también a Hillary Clinton a expresar su desacuerdo con los polémicos planteamientos de Geraldine Ferraro. La senadora por Nueva York ha indicado que no está de acuerdo con establecer vinculaciones entre raza y ventajas electorales. En su opinión, tanto su campaña como la de Obama han tenido problemas con seguidores excesivamente entusiastas que dicen cosas inapropiadas o personales, creando solamente distracciones ante el necesario debate político que debe tener lugar en el proceso de selección de candidatos. Barack Obama no ha querido proseguir con esta incómoda polémica, aceptando que las ridículas palabras de Ferraro no representan a su contrincante. Según el senador de Illinois, la noción de que ser un negro llamado Barack Obama abre el camino para la presidencia no me parece que suene como algo muy verosímil a la mayoría de los ciudadanos La dimisión de Ferraro se ha producido un día después de las primarias de Mississippi, en las que Barack Obama ha reunido un 90 por ciento del preponderante voto afroamericano. Lo que ha dejado en evidencia el problema que la ex primera dama tiene para atraer el respaldo de votantes negros, que forman parte de los grandes pilares electorales del Partido Demócrata. Esos problemas ya empezaron a manifestarse después de algunas desafortunadas intervenciones del ex presidente Bill Clinton durante las primarias de Carolina del Sur, comparando como igualmente intrascendente la candidatura de Barack Obama con las campañas presidenciales del reverendo Jesse Jackson en los años ochenta. En un foro con decenas de editores de publicaciones afroamericanas, Hillary se ha disculpado profusamente por esa falta de sintonía con votantes negros: Siento que se haya podido ofender a alguien. Ciertamente la intención no era resultar ofensiva y creo que nos podemos sentir orgullosos tanto de Jesse Jackson como del senador Barack Obama Durante toda su campaña, Obama ha insistido en que la cuestión racial no debería formar parte de estas elecciones. Según el senador, las diez semanas de primarias hasta la fecha habrían servido para demostrar su habilidad para construir una coalición que incluye un considerable respaldo negro, pero también el apoyo de otros sectores Con cierta frustración, el candidato ha recalcado que durante esta campaña ha existido una línea de debate entre tertulianos y vaticinadores primero sobre si yo era suficiente negro y ahora sobre que soy demasiado negro; y la verdad es que no sé exactamente cuál es el margen de voto negro que sería considerado óptimo para no ser demasiado negro, pero suficientemente negro Resultados polarizados No es muy verosímil la noción de que ser un negro llamado Barack Obama abre el camino a la presidencia