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12 ESPAÑA Tras las elecciones del 9- M s La nueva etapa del PP VIERNES 14 s 3 s 2008 ABC Rajoy saluda a las componentes de la Corte de Honor de la Fallera Mayor en el balcón del Ayuntamiento de Valencia ROBER SOLSONA Rajoy cambia de balcón El líder del PP se dio ayer un baño de multitudes en Valencia, su principal caladero de votos, mientras el futuro de su partido se cuece a fuego rápido POR ALBERTO CAPARRÓS VALENCIA. Mariano Rajoy quería hablar ayer de cualquier cosa menos de política. Mientras en Madrid el futuro del Partido Popular se cocía a fuego rápido- -Alberto Ruiz Gallardón y Eduardo Zaplana desvelaban su futuro- -el líder de la formación se resguardaba en el cobijo de Valencia, plaza fuerte donde las haya para el político gallego. En una ciudad sitiada por el ambiente fallero y con el respaldo de dos de sus barones (Francisco Camps y el murciano Ramón Luis Valcárcel) así como de la incombustible Rita Barberá, Rajoy vio los toros desde la barrera, tanto en el sentido literal como en el metafórico. Primero, mientras presenciaba la exposición de Joaquín Sorolla sobre las Visiones de España como un visitante más- -pidió expresamente que no no se desalojara el Centro Cultural Bancaja- -llegaron las noticias de la renuncia de Eduardo Zaplana a la Portavocía en el Congreso. En su escueta comparencencia ante los medios, el presidente del PP evitó las preguntas y se ciñó a agradecer la invitación de sus compañeros. Rajoy quería hablar de cuadros, pero de los del pintor impresionista y no de los de su partido. Ya en el balcón del Ayuntamiento, donde volvió a ser aclamado e incluso tuvo que botar junto a su mujer, Elvira Fernández- -visiblemente más relajada que en la noche del domingo en la sede de la calle Génova- -al dirigente popular no le quedó otra que valorar el anuncio de Zaplana. Lo hizo para agradecerle los servicios prestados y desvelar que conocía la noticia, por boca del ya ex portavoz parlamentario, desde el pasado miércoles. Lo que no quiso aclarar fue si Zaplana entra en sus planes de futuro para formar parte de la cúpula del PP. Ayer no había tiempo para cábalas ni negociaciones. En definitiva, no tocaba. De hecho, tampoco era la intención de Francisco Camps, quien tendió a su líder un puente de planta en una urbe donde los ciudadanos aguardan horas para fotografiarse con Rajoy, sin pedirle nada a cambio. Ni tan siquiera la sede del congreso que celebrarán los populares en junio, ya que el valenciano no quiere que nada desvíe el objetivo de reforzar el liderazgo de su presidente. Además, entre los sorollas y los petardos, apenas hubo tiempo para un almuerzo rápido antes de partir rumbo a la plaza de toros a disfrutar del temple de José Tomás.