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86 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo JUEVES 13- -3- -2008 ABC Una niña recibe un pinchazo con la vacuna que previene la infección del virus del papiloma humano y el cáncer de cuello de útero ABC Una de cada cuatro adolescentes de EE. UU. tiene una enfermedad venérea Un informe oficial saca a la luz cifras alarmantes sobre el repunte de la sífilis, la clamidia, la gonorrea o el virus del papiloma en niñas activas sexualmente JOSÉ LUIS DE HARO SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. De piedra y con la mandíbula desencajada se quedaron los estadounidenses al enterarse que más de tres millones de niñas de edades comprendidas entre los 14 y 19 años padece algún tipo de enfermedad de transmisión sexual (ETS) a este lado del Atlántico. Estos escalofriantes datos son el resultado de un estudio llevado a cabo por el Centro Federal de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) que no dudó de tachar la situación de alarmante. No es para menos, porque los porcentajes se hacen más espeluznantes entre aquellas adolescentes que admitieron tener una vida sexual activa. Así, el 40 por ciento de las niñas que mantienen relaciones sexuales en EE. UU padece una ETS, al mismo tiempo que buena parte de ellas desconocen su situación por lo que podrían estar contagiando a sus parejas. Las escabrosas cifras generales muestran que un total de 3.2 millones de adolescentes norteamericanas ha dado positivo a alguna de las cuatro ETS más comunes. La doctora Sara Forhan, una de las encargadas de llevar a cabo el análisis, reconocía que los resultados ponen de manifiesto el riesgo sanitario que muchas mujeres jóvenes corren al no ser conscientes de sufrir algún tipo de enfermedad de transmisión sexual De no tratarse debidamente pueden sufrir infertilidad o cáncer cervical añadió. Para llevar a cabo la conclusión final, los autores del estudio analizaron los datos de un total de 838 jóvenes, de entre 14 y 19 años, que participaron durante 2003 y 2004 en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, un informe anual que examina distintos asuntos relaciona- dos con la salud de los estadounidenses. Todas las participantes de la investigación llevada a cabo por el CDC tuvieron que someterse a pruebas que incluyeron, el HPV (virus de papiloma humano) clamidia, herpes genital y tricomoniasis. Pese a que este grupo de enfermedades de transmisión sexual no se consideran tan graves como el VIH, el virus del sida, la gonorrea o la sífilis, son una radiografía del comportamiento sexual de las adolescentes de EE. UU. Aún así, no hay que descuidarse ni respirar aliviado porque las mencionadas enfermedades entraman serios problemas de salud si no se tratan debidamente. Todas ellas aumentan las probabilidades de padecer cáncer cervical mientras que en el caso de la clamidia se pueden registrar problemas y complicaciones durante el embarazo. Además, tanto el herpes genital como los parásitos, hacen más fácil la infección del VIH. Las úlceras y grietas genitales que aparecen con las enfermedades venéreas facilitan la transmisión y el contagio por vía sexual. Se estima que el riesgo de convertirse en seropositivo puede quintuplicarse cuando existe una infección previa de sífilis. La mayor predisposición al sida no sólo está relacionada por mecanismos de contagio, sino porque las enfermedades de transmisión sexual determinan un patrón de conductas de riesgo. Para rizar aún más el rizo, un 15 por ciento de las jóvenes que participaron en el estudio padecían más de una ETS en el momento de ser analizadas. Con este panorama, los expertos aseguran que las cifras podrían ser más escabrosas si se incluyeran todas las enfermedades de transmisión sexual o si se incluyeran también a los hombres dentro del estudio. Las conductas sexuales sí son un factor de distinción ra- Más de una infección La banalización del sida provoca un repunte de las infecciones de transmisión sexual en España Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) no son sólo un problema de Estados Unidos. Perdido el miedo al sida, la sífilis, la gonorrea y la clamidiasis, infecciones casi olvidadas hasta el año 2000, resurgen también con fuerza en España y en otros países occidentales. La sífilis ha crecido un 500 desde finales del siglo XX. En 1996 se declararon un total de 682 casos, y N. R. C. en 2007 la cifra alcanzó los 1.734 en todo el país, según los últimos datos del Instituto de Salud Carlos III. La enfermedad gonocócica- -gonorrea- -experimentó el año pasado un repunte similar con 1.421 personas infectadas frente a los 800 casos de 2001. Detrás de este peligroso ascenso hay mucha desinformación y desconocimiento de los chavales. Las nuevas generaciones apenas han conocido la época en la que el sida era una condena a muerte, sin tratamientos eficaces, y menos aún los episodios más negros de la gonorrea y la sífilis. A la despreocupación de la edad, la suma de alcohol y otras drogas que favorecen las conductas de riesgo se suma el cansancio del uso del preservativo. Estas ETS no suelen revestir gravedad si se diagnostican y tratan a tiempo, pero uno de los mayores riesgos es que pueden actuar como un factor de riesgo añadido en la transmisión del VIH y el virus del papiloma humano.