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82 JUEVES DE ESCENA www. abc. es juevesdeescena JUEVES 13 s 3 s 2008 ABC La señorita Julia es un viaje a los recovecos del alma humana María Adánez s Actriz, protagonista de La señorita Julia El teatro Fernán Gómez acoge mañana el estreno madrileño de La señorita Julia uno de los textos fundamentales de la historia del teatro, que ha vuelto a cobrar vida de la mano del veterano director Miguel Narros y de la actriz María Adánez POR JULIO BRAVO FOTO: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. A María Adánez no parece que le asusten los retos. Si hace un par de años se metía en la piel de la sensual y caprichosa Salomé y el verano pasado encarnaba a la retorcida Abigail de Las brujas de Salem ahora se ha embarcado en otro comprometido papel: el de la protagonista de La señorita Julia de August Strindberg, piedra de toque de grandes actrices. La actriz ha vuelto a dejarse seducir por Miguel Narros, que ya le dirigiera en Salomé Hoy por hoy, es mi maestro dice María Adánez. de presión por un entorno, de una educación muy ceñida, muy incómoda. Ahora que lo estoy haciendo, lo veo como si fueran cinco personajes en uno. Strindberg, lo decía él mismo en el prólogo de la obra, escribe los personajes como retales, como jirones de vestidos de fiesta... Es como si los metiera en una enorme coctelera. En la señorita Julia caben cuatro personajes más. Es una mujer educada por la madre como un chico, y educada por el padre para odiar a las mujeres. Y decide, la noche de San Juan, pasarla con el criado, supongo que porque al bailar con él siente la vida, el calor de las cocinas, siente la tierra... Eso es lo que supone Juan para ella. Y Julia se salta todas las reglas del juego, toda la educación, todas las clases y se la juega. Decide estar con este hombre la noche de San Juan, pero pasa de la euforia a la depresión. Hay momentos en que necesita de la fuerza de Juan para pensar, hay momentos en que tiene lucidez y que no necesita de él... ¡Buuf! Julia es como un maremágnum, como un ir y venir. Eso es el personaje. La actriz que lo interprete tendrá éxito si es capaz de darle todo eso y con cambios inmediatos, porque ella puede, durante un monólogo, estallar en carcajadas, pero al minuto- -ni siquiera al minuto, al segundo- -rompe a llorar. Es un personaje que tiene algo de esquizoide, como dicen que era también el propio Strindberg... Lo que ahora conocemos como bipolaridad. sus fealdades- -si es que las cosas malas son feas- La función habla del maltrato psicológico, de los circuitos obsesivos en los que cae el alma, también de la eterna lucha entre el hombre y la mujer. ¿Usted es una actriz que se adapta al personaje o que adapta el personaje a usted? -Sí, sí, sí... Para mí, el proceso de ensayos siempre es muy obsesivo. Hasta que no tienes el personaje, hasta que no lo sientes, hasta que no sabes cómo es una frase... te los llevas a casa. Y sueño con la función, la dirijo mentalmente. Hay un proceso muy obsesivo para mí. Luego, una vez que la tienes y empiezas a hacerla, menos... O más bien nada. Dejo a la señorita Julia en el camerino al terminar la función, y la vuelvo a saludar cuando llego al teatro para la siguiente. ¿Llegan a obsesionar estos personajes? ¿Son las pasiones las que convierten a Julia de dominadora en dominada? -Hoy en día, la relación criado- señorita apenas sirve para añadir más morbo a la tensión sexual. Ahora mismo, la lucha de clases está obsoleta. Este montaje se ha centrado más en las pasiones y en la lucha hombre- mujer. Por eso hay bastante violencia física. A mí me gusta que haya hecho esta apuesta. -El texto también trata la lucha de clases. ¿Se subraya en esta función? -A la vista de sus últimos trabajos, no se puede decir que busque papeles fáciles... ¿Éste ha sido el mejor momento para recibir esta oportunidad? -Son oportunidades que llegan y no puedes desaprovechar, no es nada premeditado. Miguel y yo teníamos ganas de volver a trabajar juntos. Me habló de La señorita Julia y yo le dije lo mismo que cuando me ofreció Salomé Miguel, ¿no soy muy joven para el papel? Pero me dijo: Tú ya no eres joven para nada En el texto de Strindberg, Julia tiene veinticinco años y Juan, el criado, tiene treinta. Y para toda la primera parte de la función Miguel necesitaba juventud, frescura... Es la noche de San Juan, los personajes bailan... A Miguel no le interesaba que se mascara la tragedia desde el minuto uno. -Cuando Miguel me ofreció La señorita Julia le di el sí nada más leer el texto. Claro que en algún momento valoré la decisión porque... ¡uf! La señorita Julia es un camino hacia los infiernos para cualquier actriz. -Intento meter al personaje en mí. Sí... Y cada vez pretendo ser más práctica. El actor es un corredor de fondo, un deportista, que ha de estar preparado y tener todos los músculos listos por si el director te pide correr cien o quinientos metros. Eso es lo que al fin y al cabo es la interpretación. El actor es un corredor de fondo, un deportista, que ha de estar preparado y tener todos los músculos listos por si el director te pide correr cien o quinientos metros Para mí, el proceso de ensayos es muy obsesivo; hasta que no tengo el personaje, hasta que no lo siento, me lo llevo a casa ¿Tan dura es la función? -Hablaba antes de crecer... Imagino que personajes así marcan mucho personalmente. -Le ha dado la vuelta a todo; evidentemente, no es un montaje a lo sueco, a lo Bergman. Él ha pensado en el público español. Es fuerte, potente, ha subrayado las pasiones, toda la violencia psicológica y física que hay en la función, y la ha impregnado de muchísimo más dinamismo, de muchísimo más movimiento que en el texto original, que es más estático e intelectual. Le ha dado mucha vida al texto, quitándole toda la teatralidad que pudiera tener... Le ha dado sentido del humor, que es algo que es muy de agradecer... Porque si piensas en La señorita Julia ya lo ves como una función trascendental, y la vida no es así, ni siquiera en tus peores pesadillas. ¿Cómo es el montaje de Miguel Narros? -Lo que le quita toda la fuerza a la señorita Julia es su deseo sexual por Juan. Una vez que hace el amor con él, surge el conflicto, el gran conflicto de la mujer de la época, que es la cuestión del honor. A partir de ahí Julia entra en un bucle mental. Por un lado busca justificar lo que ha hecho, aunque ya sabe que se tiene que ir de su casa porque, para una mujer de aquella época, acostarse con un criado era lo peor. Al principio intenta justificarlo a través del amor, pero pronto se da cuenta de que no tiene salida. Strindberg, que se carteaba con Nietzsche, conocía las teorías de Darwin... Él define esta obra como drama naturalista Considera a Juan el ser superior de la especie, el que va a evolucionar dentro de ella, y considera a la señorita Julia la que tiende a desaparecer. -Un misógino... ¿Y hay alguna luz al final del túnel? ¿Deja Strindberg abierta alguna puerta a la esperanza? -Es más un asunto de clases sociales. La aristocracia estaba ya en decadencia, faltaba muy poco para que viniera la revolución. No sé si era misóginia o visionario. Y Strindberg está tanto en Julia como en Juan. Es una función donde pierden los dos. -Realmente es un viaje hacia los recovecos del alma humana. Es un personaje lleno de contradicciones, de soledades, -Sí, son como hacer un máster sobre el sentimiento humano. Strindberg era un gran conocedor del alma humana, de todas sus virtudes y de todas -Julia no muere en escena. Sale de ella, se va. Es un final abierto para el público. Camino del granero puede aparecer su padre y preguntarle dónde vas. No lo sé. Ya me lo dirá usted cuando la vea. Pero la función es un mazazo. Más información sobre la obra: http: www. esmadrid. com teatrofe rnangomez