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60 AGENDA Necrológicas- -Esquelas JUEVES 13 s 3 s 2008 ABC Cassià Maria Just s Abad emérito de Montserrat Un polémico hombre de fe Defensor de las libertades en la Transición, avaló el diálogo con ETA y no dudó en censurar al Vaticano JANOT GUIL BARCELONA. Un cáncer sin bula se llevó ayer a Cassià Maria Just, de 81 años, abad emérito del monasterio benedictino de Montserrat. La parca le vino a buscar a la que ha sido su casa durante casi toda su vida, al pie de la montaña mágica que consagra a La Moreneta En su marcha, Just, que fue abad de Montserrat de 1966 a 1989, recibió el elogio casi unánime de sectores eclesiásticos, políticos y sindicales de Cataluña por su defensa de los derechos humanos y sociales. Con todo, no faltó quien dibujara algún pero en su trayectoria, que los tuvo, como el presidente del PP catalán, Daniel Sirera, quien lamentó su muerte, pese a señalar que su partido tenía algunas discrepancias con él. Aludía Sirera a que Just fue una de las personalidades que compareció públicamente en 2004 junto al líder de ERC, Josep Lluís Carod- Rovira, cuando éste confirmó en rueda de prensa lo que ABC había revelado en exclusiva en la víspera: su reunión con ETA en Perpiñán. No fue una sorpresa que Just arropara a su amigo Carod- -quien ayer entonó un sentido lamento por su adiós- puesto que ya antes se había significado en favor del diálogo con la banda terrorista. Además, cuando ya había dejado el cargo de abad, en una entrevista en Catalunya Ràdio Just reconoció que en el inicio de ETA algunos activistas se escondieron en el monasterio en las instalaciones benedictinas que él dirigía, pero añadió que los rechazó cuando vinieron armados Con la misma pasión con la que se dedicó a la música- -tocaba el órgano- se comprometió hasta las últimas consecuencias en la defensa de las libertades en tiempos de la Dictatura y no se achantó a la hora de censurar a la Conferencia Episcopal Española por su trato hacia Cataluña- no nos quieren dijo- o al Vaticano. En su defensa de la necesidad de un cambio en la moral católica destacaron los posiciones de respeto hacia la homosexualidad, la demanda de una apertura de la Santa Sede en el ámbito de la sexualidad y de apoyo a la eutanasia pasiva. Cassià Maria Just convirtió el monasterio de Montserrat durante la última etapa del franquismo en refugio de El abad emérito de Montserrat, Cassià Maria Just los defensores de los derechos humanos, políticos y sociales, y de la identidad y cultura catalanas. Este benedictino estuvo muy vinculado durante su mandato al Papa Pablo VI, que le animó a continuar la tarea de su antecesor Aureli Maria Escarré, exiliado por sus críticas al régimen de Franco. De este modo, le tocó dirigir la comunidad benedictina en los años del postconcilio, la última etapa de la dictadura fran- EFE quista y la transición democrática, e imprimió a Montserrat su talante abierto. Entre los ejemplos de este talante destaca el permitir, pese al efecto que podía tener en las relaciones entre la Iglesia y elrégimen de Franco, el famoso encierro de intelectuales en Montserrat en 1970, en protesta por el llamado Proceso de Burgos consejo de guerra en el que se condenó a muerte a miembros de ETA. Este encierro y su apoyo a algunos conflictos sociales y laborales le llevó a una difícil relación con los gobernadores civiles de la época. Cassià Maria Just tuvo incidencia notable sobre el clero y los religiosos de Cataluña y mantuvo siempre el contacto y el diálogo con el mundo cultural y político catalán. Dentro de la actividad social, colaboró con distintas entidades solidarias, como la Fundación Catalana Tutelar Aspanias, Acció Solidaria contra l Atur, Fundació Vidal i Barraquer, Fundació per la Pau y la Fundació Cassià Just, que lleva su nombre. En reconocimiento a su trayectoria, en 1991 recibió la Cruz de Sant Jordi que otorga la Generalitat de Cataluña. De entre el sinfín de elogios que Cassià Maria Just recibió ayer de la clase política catalana, destaca el del presidente de la Generalitat, José Montilla, quien resaltó el compromiso con Cataluña y con los más humildes del abad emérito de Montserrat. En una entrevista radiofónica, Montilla destacó su defensa de una Iglesia más abierta y progresista una posición que lamentó que no sea la mayoritaria, lamentablemente en el conjunto de España. El funeral por Cassià Maria Justa, al que asistirá una delegación del gobierno catalán encabezada por el propio Montilla, se oficiará mañana en la Basílica de Santa María de Montserrat, en un ceremonia presidida por el actual abad, Josep Maria Soler. La capilla ardiente se abrió a las 15: 30 horas de ayer tarde en Sala de Romerías de la Abadía. Murió Jorge Guinzburg, la versión porteña de Groucho Marx Buenos Aires. CARMEN DE CARLOS A los 59 Jorge Guinzburg seguía igual que a los veinte: No levantaba un palmo del suelo. Canijo, o sencillamente bajo, si no fuera por su tamaño se le podría atribuir un parecido más que razonable con Marx (Groucho) Pero ya es tarde para similitudes. Guinzburg murió ayer en una cama del Hospital Mater Dei de Buenos Aires, aquejado de una afección pulmonar que arrastraba desde niño. Quizás esa enfermedad provocó que su crecimiento se estancara antes de tiempo. De la cabeza a los pies no debía medir más de metro y medio pero si quería- -que no quería- -podía mirar a la gente por encima del hombro. Cómico, guionista, periodis- Jorge Guinzburg ta, publicista, escritor de carcajadas, este hombrecito era en verdad la versión porteña de Groucho Marx. Un superdotado en cuanto a su rapidez. No he conocido otro con una mentalidad y mente tan rápida e in- geniosa sentenció ayer Enrique Pinti, otro grande del humor argentino. Antes de morir Guinzburg, un señor con bigotes al estilo de Marx (Groucho) lo repitió muchas veces: Jugar es una postura frente a la vida Eso era, exactamente, lo que hacía cuando se ponía delante de una cámara en La noticia rebelde o en La Biblia y el calefón programas que, como él, hicieron historia de periodismo y de humor en Argentina junto con sus artículos. La misma actitud tuvo en El ventilador uno de sus espacios de radio más populares con Punto G e idéntica predisposición llevaba a diario al escribir en la contraportada de Clarín la viñeta de un perro y un vagabundo bautizada Diógenes y el Linyera Jorge Guinzburg se murió ayer pero algunos piensan que no es cierto, que es una broma de mal gusto. Al fin y al cabo, para él, la vida era un juego. Erwin Geschonneck Erwin Geschonneck, uno de los actores más populares de la extinta República Democrática Alemana (RDA) ha fallecido a los 101 años en Berlín. Interpretó más de cien películas de cine y televisión así como obras de teatro. Con Jakob der Lügner Jacobo el mentiroso (1974) de Frank Beyer, obtuvo la única nominación a los Oscar de la historia de los estudios de cine de la RDA, los DEFA. Con sus papeles, algunos serios y otros llenos de humor, ganó en varias ocasiones el Premio Nacional de la RDA y tras la reunificación, en 1990, también la Banda de Oro de la República de Alemania. En diciembre de 2006, la Academia Alemana de las Artes le ofreció un homenaje en Berlín en el centenario de su nacimiento, en Prusia Oriental. Comunista convencido, tras la subida al poder de Adolfo Hitler en 1933, huyó a la Unión Soviética. En 1939 fue Erwin Geschonneck detenido en Praga por la Gestapo e internado en tres campos de concentración nazis, donde permaneció hasta pocos días antes del fin de la Segunda Guerra Mundial. Inició su carrera artística en 1945 en Hamburgo y luego continuó en la capital alemana, en el Berliner Ensemble, la afamada compañía de teatro fundada por el poeta y dramaturgo Bertolt Brecht.