Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 13 s 3 s 2008 INTERNACIONAL 33 Cientos de monjes budistas se manifiestan contra China en el Tíbet Los seguidores del Dalai Lama aprovechan los Juegos Olímpicos para protestar PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. ¿Está en marcha en el Tíbet una Revolución Azafrán como la que protagonizaron los monjes budistas de Birmania en septiembre del año pasado? Aún es pronto para saberlo, pero algunas informaciones ya hablan de varios cientos de monjes budistas que se han echado a las calles en Lhasa para manifestarse por la independencia de esta región china, que fue ocupada por el Ejército Popular de Liberación en 1950. En concreto, han sido la emisora Radio Free Asia, una cadena financiada por el Gobierno de Estados Unidos, y el portal de internet www. phayul. com, dirigido por tibetanos en el exilio, los medios que desvelaron que 300 religiosos llevaron a cabo una marcha de protesta el lunes. Procedentes del monasterio de Drepung, en Lhasa, los monjes conmemoraban así el 49 aniversario del fallido levantamiento contra China que tuvo lugar en 1959, que costó la vida a decenas de miles de tibetanos y cuyo fracaso obligó al Dalai Lama a exilarse en su refugio indio de Dharamsala. Al parecer, el incidente del lunes, definido por el Gobierno chino como una actividad ilegal que amenazaba a la estabilidad social acabó con la detención de unos 70 monjes, por lo que otros 600 religiosos del monasterio de Sera volvieron a manifestarse ayer para exigir su liberación y la de una docena de clérigos que fueron arrestados a principios de mes por ondear una bandera tibetana y pedir la independencia. Fuerte respuesta policial Armados con porras eléctricas y lanzando gases antidisturbios, varios miles de policías obligaron a dispersarse a los monjes, quienes, según explicó un testigo a la agencia Reuters, coreaban consignas como Liberad a nuestra pueblo y Queremos derechos humanos y libertad De momento, lo único que han conseguido es que muchos de ellos acaben con sus huesos en una celda y que el monasterio de Drepung haya sido rodeado por los soldados, que han aumentado su presencia en torno a los templos para evitar nuevas movilizaciones. Pero, al menos, esta inusual protesta ha tenido repercusión mundial y se ha convertido en un nuevo quebradero de cabeza para el régimen comunista de Pekín. A medida que se van acercando los Juegos Olímpicos, el Gobierno chino empieza a sentir la presión de numerosos grupos defensores de los derechos humanos, que emplearán este escaparate internacional para denunciar los abusos y violaciones de las libertades que se producen en el país. Sin ir más lejos, el Dalai Lama abandonó el lunes su discurso mesurado para acusar a China de inimaginables y flagrantes violaciones de derechos humanos en el Tíbet y de negar la libertad religiosa e imponer durante casi seis décadas un estado de miedo debido a la represión La Policía india detuvo ayer a exiliados tibetanos que protestaban ante la embajada china en Delhi REUTERS Marcha de exiliados Mientras tanto, un centenar de tibetanos exiliados partían de la ciudad india de Dharamsala en una marcha que pretende cruzar la frontera para llegar hasta Lhasa con el fin de demandar la independencia del Tíbet. Algo que parece prácticamente imposible no sólo por el control del Ejército chino, sino porque la Policía india ya está vigilando la expedición para que no cruce la frontera. Una buena muestra de que el régimen comunista se va a encontrar en la picota durante los cinco meses que quedan hasta la inauguración de las Olimpiadas de Pekín el próximo 8 de agosto. Por ese motivo, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Yang Jiechi, rechazó ayer todas estas críticas. No es la comunidad internacional la que está politizando los Juegos Olímpicos, sino un reducido grupo de personas y fuerzas que son contrarias a China y tienen una mentalidad sesgada se defendió Yang Jiechi, quien aseguró que más y más países han reconocido que la cuestión del Tíbet atañe a la soberanía e integridad territorial de China, por lo que no es un asunto religioso ni étnico Pekín cierra el Everest para impedir protestas en la subida de la antorcha P. M. DÍEZ PEKÍN. Para que nada empañe los Juegos Olímpicos de Pekín, con los que el régimen comunista chino legitimará ante todo el mundo su autoritario sistema político, el Gobierno está dispuesto a hacer lo que sea, incluso cerrar la parte del Everest que pertenece a su territorio nacional. Así lo ordenó ayer la Asociación de Montañismo de la Región Autónoma del Tíbet, que remitió un comunicado a una página web de aventuras, www. mounteverest. net, donde pedía a los alpinistas que pospongan sus subidas al pico más elevado de la Tierra hasta después del 10 de mayo. Dicha nota explicaba que la preocupación por la abundancia de escaladas, la congestión de las rutas y una cada vez mayor presión medioambiental crearán problemas potenciales de seguridad en el monte Qomalangma (como se conoce al Everest en mandarín) por lo que aseguraba que no se puede aceptar ninguna expedición hasta después del 10 de mayo. Precisamente, ésa es la fecha en la que se supone que el relevo de la antorcha olímpica habrá pasado por el Everest en su camino hacia Pekín. Aunque los preparativos para dicho relevo se están realizando en secreto, se sospecha que la antorcha ascenderá al Everest, de 8.850 metros de altura, a finales de mayo. Por ese motivo, la prohibición de escaladas durante esas fechas indica el temor del régimen comunista a que los partidarios de la independencia del Tíbet aprovechen el trayecto del fuego olímpico para hacer notar sus reivindicaciones. De hecho, el monte Cho Oyu, el sexto más elevado del planeta con sus 8.201 metros, también será cerrado al público. Ninguna solicitud para escalar el Everest entre marzo y junio será aceptada. No importa si eres un particular o un grupo, es imposible conseguir permiso durante ese período explicó a la agencia AP Li Hua, quien trabaja en una agencia de viajes en Lhasa, la capital del Tíbet. El año pasado, un grupo de americanos fueron detenidos por mostrar tanto en el campamento base del Everest como en la Gran Muralla varias pancartas a favor de la independencia de esta región del Himalaya, que fue ocupada por el Ejército chino en 1950.