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ABC MIÉRCOLES 12 s 3 s 2008 INTERNACIONAL 33 HORIZONTE Ramón Pérez- Maura LA CATATONIA ELECTORAL l resultado de la primera vuelta de las elecciones municipales francesas, celebradas el pasado domingo, es muy buena muestra del estado de catatonia en que el primer Nicolas Sarkozy dejó al Partido Socialista Francés. Porque a pesar de que ahora estemos pasando por un segundo Sarkozy, quizá más auténtico y sin duda mucho más impopular, los franceses se cuidaron mucho el domingo de ratificar la marea roja electoral que habían anticipado algunas encuestas. En todo caso no comparto la afirmación editorial de Le Figaro sobre lo sucedido. Sostiene el matutino francés que éste Es el escenario típico de unas elecciones de mitad de mandato: se permite a la oposición lanzar una advertencia al poder establecido sin que ello tenga ningún coste afirmación que parte de una premisa falsa. No son unas elecciones de mitad de mandato. Hace menos de un año que Sarkozy fue elegido y le quedan más de cuatro. Y lo grave es el retroceso que su popularidad y la de su Unión por la Mayoría Popular han sufrido en estos meses. Impopularidad en la que sin duda pesan las enormes expectativas creadas y la errática conducta personal del presidente. Con todo hay que reconocer que algunas de las habilidades políticas del Sarkozy de la primera hora siguen rindiendo sus frutos hogaño. Porque la mayor debilidad del PSF está hoy en su descabezamiento. Mientras la ex candidata presidencial Ségolène Royal se disputa la jefatura del socialismo con el alcalde de París, Bertrand Delanoë, a punto de ser reelegido, el que hoy podría ser el jefe indiscutible de una izquierda francesa renovada y modernizada, Dominique Strauss- Khan vive cómodamente instalado en Washington por cortesía del presidente Sarkozy. Allí intenta encontrar la fórmula para poder seguir pagando la nómina del Fondo Monetario Internacional- -se especula incluso con vender parte de sus reservas de oro- -ahora que el organismo apenas pasa de ser una consultora internacional y ya sólo países como Zimbabue tienen inflaciones de tres dígitos. Pero en casa, sus correligionarios siguen muy necesitados de contar con un jefe de verdad. E El almirante Fallon, en una comparecencia ante el Senado de EE. UU. el pasado 4 de marzo AP Dimite el máximo responsable militar de EE. UU. para Oriente Medio El almirante William J. Fallon había expresado recientemente sus reticencias sobre la estrategia bélica en Irak y las amenazas militares hacia Irán A. GRAU CORRESPONSAL NUEVA YORK. El Pentágono anunció ayer la retirada del almirante William J. Fallon, la máxima autoridad militar norteamericana en Oriente Medio y el primero que llega al máximo núcleo ejecutivo del ejército de Estados Unidos procedente de la Marina. Fallon tiene 63 años y un historial intachable que ha llevado al secretario de Estado, Robert M. Gates, a aceptar su marcha con reluctancia y desagrado Pero su figura ha resultado ser incompatible con la del comandante en jefe en Irak, el general David Petraeus, e incluso con el presidente George W. Bush. Fallon es una especie de militar pacifista. Hace muchos años ya irritó a los conservadores de su país proponiendo acercamientos más dialogados a China en el Pacífico. Lo que defiende ahora es hacer la guerra en Irak o en Irán sólo como último recurso, e incluso así le parece una mala opción, un probable callejón sin salida inducido por los tambores de guerra de Washington sin conocer bien la realidad sobre el terreno. En lugar de esto habría que potenciar las salidas diplomáticas. Lo que hace falta es una combinación de fuerza con la voluntad de llegar a acuerdos dice. aparezcan recogidas por la revista Esquire en un largo perfil del almirante, significativamente titulado Un hombre entre la guerra y la paz ¿Es eso insubordinación? Los admiradores del almirante Fallon negaban ayer la mayor, afirmando que lo único que el almirante ha hecho es insistir en que desde Washington se trabaje por encontrar soluciones diplomáticas a la crisis con Irán. Pero por si acaso Fallon ya no ocupa el puesto que ocupaba. Por cierto que lo ocupaba por recomendación directa del secretario de Estado de Defensa. Gates le recomendó para que aportara su experiencia naval y, por supuesto, un nuevo enfoque más próximo al suyo propio. Fallon fue nombrado en enero de 2007 en sustitución de John Abizaid. Desde entonces las cosas no se han relajado precisamente en Oriente Medio. Tampoco en Irán ni en Irak. Ayer mismo el presidente George W. Bush afirmaba en una conferencia en Nashville que el envío de más tropas a Irak ha provocado avances, pero que estos avances son reversibles y que él no los piensa poner en peligro dictando una retirada militar precipitada, y mucho menos en función de las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre. Queda mucho por hacer y el enemigo tiene mucha capacidad de recuperación advirtió Bush a su audiencia, citando entre sus fuentes de inspiración al general Petraeus y al embajador norteamericano en Irak, Ryan Crocker. Poco más tarde, y al conocerse la retirada de Fallon, el presidente elogió en un comunicado la figura de este sobresaliente marino Desde el cuerno de África a las calles de Bagdad, pasando por las montañas de Afganistán, los soldados, los marineros, los aviadores, los infantes de marina y la Guardia Costera del Comando Central son vitales en nuestra guerra contra el terrorismo dijo Bush, quien subrayó que el trabajo de Fallon ha contribuido a que las fuerzas de EE. UU. puedan afrontar las amenazas en esa región. Ni un paso atrás Recomendado por Gates Fallon no es el único que opina esto. Sin ir más lejos el mismísimo Gates puede estar más de acuerdo con él que con la línea oficial del Pentágono. Otra cosa es decirlo en declaraciones a la cadena árabe Al Yasira. Y que luego estas declaraciones