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ABC MIÉRCOLES 12- -3- -2008 Londres estudia implantar en los colegios una ceremonia de fidelidad a la Reina Isabel II 31 Clamor para que dimita el gobernador aficionado a las prostitutas de lujo Los republicanos de Nueva York amenazan con abrir esta misma semana un proceso de impeachment si Eliot Spitzer no abandona su cargo ejecutivo P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Aunque parecía que las repercusiones de un escándalo sexual en la vida pública de Estados Unidos se empezaban a medir antes de Bill Clinton y después de Bill Clinton el gobernador demócrata de Nueva York no parece que vaya a poder salvar su brillante carrera política. Tras su demostrada implicación como cliente habitual de un servicio de prostitutas de lujo, en las últimas horas se han multiplicado las peticiones para que Eliot Spitzer abandone cuanto antes su puesto ejecutivo. Como en otros casos similares, las transgresiones sexuales del gobernador Spitzer- -casado y con tres hijas- -no habrían resultado tan graves como la bochornosa hipocresía de una reputación política basada en buena parte en la superioridad moral, la honestidad y la lucha como fiscal general estatal contra la delincuencia organizada, incluidas redes de prostitución. El Partido Republicano en el Legislativo de Nueva York ha amenazado con iniciar esta misma semana un proceso de impeachment si Spitzer no abandona su cargo ejecutivo. Según ha indicado James Tedisco, líder conservador en la Cámara Baja estatal, el gobernador con sus acciones ha comprometido su capacidad de liderazgo y los ciudadanos no se merecen tener esta cuestión colgando sobre sus cabezas A esta exigencia de inmediata dimisión también se han sumado las páginas editoriales de tres grandes periódicos populares neoyorquinos: Newsday New York Post y New York Daily News Mientras que el propio Partido Demócrata en Nueva York ha empezado a reconocer off the record la situación insostenible del gobernador elegido hace tan solo 16 meses con un record de respaldo electoral. Encastillado dentro de su residencia en la Quinta Avenida de Manhattan, Spitzer ha contratado los servicios de una destacada firma de abogados pero no ha ofrecido indicaciones sobre sus planes inmediatos. No obstante, ayer trascendieron una serie de reuniones para facilitar una posible transición de poderes en el gobierno estatal. Con una vacante que sería cubierta por el teniente gobernador David Paterson. Junto a su dilema político, Eliot Spitzer se encuentra bajo el peligro de ser formalmente procesado por la fiscalía federal de Nueva York. Ya sea por el transporte de una prostituta la víspera del día de San Valentín para una furtiva cita en la capital Washington o por los manejos de dinero que el gobernador habría realizado para pagar al desarticulado servicio de prostitutas conocido como el Club de Emperador con tarifas de hasta 3.500 euros por encuentros de una hora. La pista del dinero, siguiendo el principio aplicado a la investigación de Watergate, habría resultado decisiva en este escándalo. Según han confirmado ayer varios medios de comunicación, el caso empezó el año pasado cuando una institución bancaria de Manhattan El escándalo tiene su origen en una serie de operaciones bancarias sospechosas realizadas por el propio Spitzer empezó a registrar frecuentes transferencias de dinero en metálico a través de varias cuentas del gobernador. El banco, siguiendo sus obligaciones legales, alertó a la inspección de Hacienda (el temible Internal Revenue Service) al superarse el listón de los 10.000 dólares. Las pesquisas han terminado por vincular esos sospechosos pagos directamente con Spitzer. Lo que provocó a su vez la apertura de una investigación federal entre sospechas de robo de identidad, corrupción o quizás chantaje. Como fruto de esa operación con ayuda del FBI y una autorización judicial para realizar escuchas telefónicas, finalmente se descubrió que todas esas transacciones con destino a empresas ficticias en Nueva Jersey eran para pagar los servicios carnales facilitados por el Club Emperador al conocido como cliente número nueve Pesadilla política y judicial Eliot Spitzer, fotografiado junto a su mujer y sus tres hijas en un hotel de Nueva York el 7 de noviembre de 2006 AFP Escucha, cariño, ¿realmente quieres sexo? El contenido de la fatídica llamada a una red de prostitución de elite que le puede costar la carrera política al gobernador demócrata Eliot Spitzer aparece con todo lujo de detalles en las páginas de internet de varios diarios estadounidenses. El cliente número 9 como es conocido en la investigación federal contra el Club del Emperador telefoneó el 11 de febrero a la mencionada casa de citas para contratar los servicios de una tal Kristen pequeña, muy guapa con sus medidas incluidas- -durante un viaje a Washington que se produjo dos días más tarde. Resueltos los trámites de pago, en la siguiente llamada se concretaban los billetes de tren de la prostituta y la habitación del hotel Mayflower de la capital, cuya puerta se dejaría entreabierta... Al día siguiente, el agente llamaría a Kristen para preguntarle cómo le había ido con Spitzer, a lo que respondió que muy bien que ella le había gustado y había cobrado 4.300 dólares (2.800 euros) por su servicio. La prostituta fue advertida de que las preferencias de este cliente de alto voltaje le parecerían poco seguras y muy básicas Pero ella le respon- dió que sabría manejar la situación y le diría algo así como: Escucha, cariño, ¿realmente quieres sexo? La página web del Club del Emperador describe la oferta: modelos de compañía bellas, elegantes, eruditas y con carrera. Su tarifa variaba según estas cualidades y la habilidad para crear una atmósfera deseable Las prostitutas de lujo cobraban entre mil dólares (650 euros) y tres mil (2.000) la hora, según si habían sido calificadas con entre tres a siete diamantes Kristen al parecer, tenía tres diamantes porque se ha sabido que el gobernador le pagaba al contado mil dólares la hora.