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ABC MIÉRCOLES 12- -3- -2008 Temporal en la cornisa cantábrica ESPAÑA 27 desplegaron a unas 300 personas. En la costa vizcaína, la Ertzaintza rescató en Baquio a una mujer que, debido a la crecida del río, quedó atrapada en su vivienda. En Guecho el oleaje ocasionó el desprendimiento de tramos del dique. El lunes, un trabajador de 19 años murió en Durango al caerle encima un cristal de 1.500 kilos, debido a las rachas de viento, que superaron los cien kilómetros hora. Asimismo, el temporal de viento que azota el norte del país se dejó sentir a lo largo del litoral cantábrico. En Santander, olas de hasta siete metros causaron daños en los arenales, especialmente en las playas de La Magdalena (donde se precisarán 35.000 metros cúbicos de arena para devolverla a las condiciones de hace dos años) y El Sardinero. Aquí, el agua afectó al aparcamiento del paseo marítimo, desplazó vehículos e incluso arrastró uno hasta el restaurante del hotel Chiqui. Resultaron afectados 80 metros de barandilla del paseo que va desde este hotel hasta la playa de Los Peligros, 300 metros de las pasarelas de las playas, 50 metros de muro y 40 árboles. En el resto de la región fueron también visibles las huellas del temporal. En Castro Urdiales, el viento ocasionó numerosos destrozos en las inmediaciones de las playas de Brazomar y Ostende y en el paseo marítimo de Ocharan Mazas, donde el fuerte oleaje derribó muros y parte de la balaustrada. El viento y las olas depositaron piedras y arena en calles y carreteras próximas al mar e inundaron la parte baja de un hotel ubicado en la playa de Brazomar. En Laredo, el temporal derribó un muro de contención en la zona de El Puntal y el agua anegó aparcamientos y restaurantes, hasta el medio metro de altura. Azote en el litoral cantábrico Una ola gigante sobrepasa el faro de la isla de Mouro, en la bocana del puerto de Santander EFE El fuerte oleaje rompe en tres partes un barco encallado en unos acantilados de Pasajes BILBAO. Cerca de la bocana del puerto guipuzcoano de Pasajes, el fuerte oleaje rompió en tres partes un barco que encalló la semana pasada en los acantilados del monte Jaizkibel. El Maro un mercante de 96 metros de eslora y bandera de La Antigua y Barbuda, se dirigía el pasado jueves, cuando aún las condiciones metereológicas no eran tan adversas como en los últimos días, desde Bayona (Francia) hacia Pasajes para cargar productos siderúrgicos. En sus tanques había almacenadas 54 toneladas de gasóil y dos toneladas de aceite, que previsiblemente se vertieron al mar cuando el oleaje partió el casco, aunque, según Salvamento Marítimo, ayer no se observaba en la zona contaminación por el combustible, probablemente porque las malas condiciones del mar pudieran haber facilitado su dispersión en las batientes. En el momento en el que el mercante Maro tuvo que soportar olas de más de once metros de altura, ningún componente de su tripulación se encontraba ya a bordo del barco. En el transcurso de la jornada de ayer nadie pudo acercarse a los restos de esta embarcación, puesto que el temporal continuaba golpeando a los mismos contra las rocas con violencia. Embarcaciones hundidas en el puerto de San Sebastián El carguero Maro roto en tres partes por las olas tras encallar el jueves en Pasajes FOTOS TELEPRESS Y AFP