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4 OPINIÓN MIÉRCOLES 12 s 3 s 2008 ABC DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro ENERGÉTICA LA SALVAGUARDIA Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera LA CONTINUIDAD DE RAJOY ARIANO Rajoy despejó ayer las incógnitas y los rumores sobre su continuidad en la presidencia del PP y anunció que se presentará a la reelección en un Congreso que se anticipará al próximo mes de junio. De esta manera, Rajoy zanja especulaciones, se blinda frente a presiones externas y pone bajo su control el proceso de renovación que, con mayor o menor intensidad, tiene que emprender su partido para tratar de ganar las elecciones generales de 2012. Es evidente que Rajoy ha querido evitar que el PP entre en una fase de derrotismo incongruente con los resultados del 9- M, que fueron especialmente valorados por el líder popular al comienzo de su intervención ante los medios de comunicación. Rajoy recalcó el crecimiento en votos, porcentaje y escaños, queriendo enfatizar que con estos datos no había razón para dimitir sobre la marcha, ni para renunciar a la reelección. La seguridad con la que en todo momento se manifestó Mariano Rajoy revelaba una fuerte convicción personal sobre sus posibilidades electorales para dentro de cuatro años, aunque sus palabras dejaron entrever que el congreso del mes de junio podía ser algo más complejo que un mero trámite estatutario. La insistente referencia a que cualquier militante del PP puede optar con su equipo a la presidencia del partido parecía ser una demostración de determinación personal ante posibles competidores. Es probable que la decisión de Rajoy sea recibida de manera desigual dentro y, sobre todo, fuera del PP, pero en la medida en que es el presidente del partido y ha encabezado una candidatura que, sin ganar al PSOE, ha acreditado mejores registros que en 2004, está en su derecho de tomarla, como han estado todas las principales decisiones sobre la estrategia electoral del PP. Rajoy protege a su partido de abrir contiendas internas que ahora serían claramente precipitadas, pero esta loable intención, respaldada ampliamente por los principales dirigentes del PP, ha de ser compatible con una reflexión sincera sobre M las razones de la victoria socialista; reflexión que ha de ir seguida de decisiones sobre personas y estrategias. El adelanto del congreso al mes de junio- -estaba fijado para octubre- -es un claro indicio de que el PP no va a dilatar la toma de decisiones para enmendar las carencias que le han impedido ganar las elecciones. Mejor que así sea, empezando por la situación del PP en Cataluña, donde, aunque el voto de los residentes en el extranjero acabe concediendo un escaño más a los populares en Barcelona, tienen un agujero negro electoral que lastra cualquier expectativa para alcanzar el Gobierno nacional. Antes de su congreso, el Partido Popular deberá designar portavoz parlamentario, otro indicio nítido de la línea que tomará este partido para la nueva legislatura. Aquel que sea designado para este cargo tendrá sobre sí la responsabilidad de encarnar la labor del grupo opositor más numeroso de la historia de la democracia y, aunque la tranquila mayoría conseguida por el Partido Socialista haga poco previsible- -al menos, a medio plazo- -sorpresas parlamentarias, habrá de tener recursos de interlocución, acreditar capacidad oratoria y representar la renovación que convienen al PP y al centro- derecha en su conjunto. En definitiva, la decisión de Rajoy es- -debe ser- -un primer paso en el cambio ordenado que todo partido de oposición debe acometer después de una elección general ganada por el partido en el Gobierno. Corresponde a Rajoy decidir hasta dónde debe llegar ese cambio, quiénes deben ser sus rostros y cuáles los mensajes para la nueva legislatura. Sin duda, ser previsible es, como insiste Rajoy, un signo distintivo de su forma de hacer política, opción legítima y generalmente beneficiosa siempre que no conduzca al inmovilismo. Ayer, el PP abrió una etapa que no debe cerrarse en falso porque, en efecto, los resultados del 9- M demuestran que es una alternativa clara y viable frente al PSOE. Pero Mariano Rajoy tiene que buscar los valores añadidos que faltan para ser la opción ganadora. l sector energético español se ha convertido en el más preciado objeto de deseo de los inversores bursátiles. La victoria socialista en las elecciones del domingo sirve de argumento a todo tipo de especulaciones en los mercados, donde nadie quiere reparar, de momento, en las consecuencias que puede deparar un movimiento descontrolado dentro de las actuales estructuras societarias de nuestras grandes empresas operadoras. La sombra de EDF se extiende bajo el cobijo que pueda brindar al gigante francés el nuevo Gobierno de Zapatero, pero antes de que Sarkozy lance su ariete a la conquista del mercado español sería conveniente tener muy en cuenta que estamos hablando de un sector estratégico: el debate energético no admite fisuras y es por ello que nuestros vecinos comunitarios se han procurado todas las bazas y medios legales a su alcance para impedir las injerencias extranjeras en el ámbito de actuación de sus grandes compañías eléctricas y gasistas. España no puede asumir la excepcionalidad dentro de una estrategia que obliga a toda Europa, so pena de convertirse en satélite de intereses foráneos. La política energética española necesita una definición urgente, y probablemente implique un esfuerzo de todos los agentes sectoriales, pero nunca a costa de poner en tela de jucio la salvarguardia de un mercado del que depende el desarrollo económico de todo el país. E DESDE KOSOVO A ABJASIA a decisión de Rusia de poner fin al aislamiento de la región georgiana de Abjasia y el establecimiento de relaciones comerciales con esta provincia secesionista no puede considerarse una sorpresa. Tanto la Unión Europea como Estados Unidos han reaccionado con preocupación ante un gesto en el que han visto una lectura inequívoca del precedente de Kosovo. Es posible que el todavía presidente Vladimir Putin esté utilizando la situación en Georgia para aumentar la presión contra la OTAN, a la que la república del Cáucaso está pidiendo protección. En efecto, no se puede descartar que la decisión de la Alianza de hacerse cargo de los radares georgianos haya provocado una represalia por parte de Moscú, pero nada de eso puede ocultar el hecho de que, en menos de un mes, la proclamación irregular de la independencia de Kosovo haya empezado a ser utilizada como ejemplo. Quienes desde Bruselas y, sobre todo, desde Washington creían que bastaba con dejar escrito que Kosovo no sería un precedente, por constituir un caso aparte, se han dado cuenta ya de que no siempre será tan fácil probarlo. Efectivamente, Kosovo representa una situación con características propias, pero lo mismo puede decirse de cada uno de los casos que se van a suscitar en el futuro. Cuando se pasa por encima de las reglas del Derecho, no hay norma que resista. L EXPECTATIVAS EN EL PAÍS VASCO L resultado electoral del 9- M en el País Vasco obliga a los partidos políticos a una seria reflexión. El PNV ha pasado de siete a seis diputados y ha perdido más de 117.000 votos, mientras que el PSE sube de seis a nueve escaños y gana más de 85.000 sufragios. A su vez, el PP baja levemente, Eusko Alkartasuna pierde el escaño que tenía y se confirma, igual que en el resto de España, el descalabro de Izquierda Unida. Es evidente que se ha producido un trasvase de voto nacionalista al PSE, lo cual reabre la pugna interna cerrada- -tal vez en falso- -hace unos meses con la salida de Josu Jon Imaz. Existe una lógica inquietud en el PNV ante este cambio fallido de liderazgo, y ello le obliga a reconsiderar la apuesta soberanista planteada por Ibarretxe mediante una consulta popular ilegal e ilegítima. El caso es que Íñigo Urkullu- -derrotado políticamente en Vizcaya, su feudo electoral- -sigue apostando en público por mantener viva la agenda del lendakari, pero no es descartable que los nacionalistas hayan tomado buena nota de que las aventuras sin sentido no conducen por definición a ninguna parte. En este sentido, ahora se comprenden mejor las razones que pudieron impulsar a Imaz a alejarse de la primera línea política de un partido obsesivo y estancado, si no a la deriva. En este contexto, el PSE asume la responsabilidad de aprovechar una oportunidad que puede ser histórica para E encauzar la situación en el marco abierto e integrador del sistema constitucional. Es preciso para ello que Rodríguez Zapatero tenga ideas claras y voluntad firme y que Patxi López consiga estar a la altura de las circunstancias, más allá de cualquier oportunismo coyuntural. Dados los antecedentes no hay que hacerse demasiadas ilusiones, pero es cierto que las urnas han dado un vuelco a la realidad política vasca y exigen de los protagonistas una respuesta apropiada. En este nuevo escenario, el error más grave de los socialistas sería el intento de suplantar al nacionalismo a través de un sucedáneo de las reivindicaciones radicales. Zapatero tiene que ser tajante y concluyente en la defensa del Estado de Derecho. Hay que decir no sin rodeos ni medias palabras al mal llamado referéndum con el que Ibarretxe desafía a las instituciones democráticas. Cualquier otra actitud daría alas a quienes han sido vencidos en las urnas y quebraría la expectativa razonable de lograr una solución que no debilite los principios intangibles del orden constitucional. Si, en lugar de responder al mandato de los ciudadanos, Zapatero y el PSE se refugian en una táctica de cesiones y debilidades, habrán desperdiciado una oportunidad inmejorable y- -con toda probabilidad- -sufrirán a su vez las consecuencias en futuras convocatorias electorales.