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Martes 11 de Marzo de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.688. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Pasarela Elíseo Nicolas Sarkozy convirtió ayer el Palacio presidencial en un espectacular desfile de moda, con alfombra roja, donde lucieron, sublimes, su mujer Carla Bruni, y su ministra de Justicia, Rachida Dati POR ANTONIO ASTORGA i una muesca de tristeza en su sonrisa. Ni una arruga sobre la alfombra roja. Tacones lejanos anuncian su llegada para clavarse como carnívoros cuchillos en el púrpura tejido de lana extendido a las puertas del Elíseo. La primera dama, Carla Bruni, mujer biónica de curvas rectas rectas curvas, ojos azules y belleza convulsa, espera como una estatua de sal enfundada en un espectacular vestido en raso de color nazareno- -pura seda- -la llegada del presidente de Israel, Simon Peres. Aguarda una cena de gala con la que Nicolás Sarkozy le agasajó. A pesar de que los votantes franceses le castigaron en las municipales del domingo, el presidente de Francia convirtió el Palacio en una deslumbrante Pasarela, donde sus ministras lucieron lo mejor del fondo de su armario. La primera en desfilar fue Rachida Dati (para situar al lector, la Fernández Bermejo francesa, o sea la titular del Departamento de Justicia) que en vez de remodelar los cuartos de baño de su residencia ha decidido invertir en Dior, y así se ha convertido en carne de cañón para la Prensa rosa gala. Hija de obreros inmigrantes magrebíes, trabajó de cajera de niña y tiene a dos de sus 11 hermanos en prisión. Sin velo, no se pierde fiesta mundana ni portada alguna, como cuando posó para Paris Match en un hotel de lujo, de la mano de Christian- -Dior, por supuesto- Rachida, desde que Sarkozy se separó de su mujer, Cecilia- -quien la amadrinó en su ascenso a los campos de sueños Elíseos- acompaña al mandatario galo en todos sus viajes, y está también a partir un piñón con Carla Bruni. Ayer cenó con Simon Peres, pero antes ya había compartido mesa y mantel con Moha- COSAS MíAS Edurne Uriarte PESTILENCIAS ecientemente descubrí lo harto caprichosas que son las normas reguladoras de los hedores en los aviones, que las hay. Y lo arbitraria que es la definición misma de hedor. Me pintaba las uñas cuando una azafata me comunicó que estaba prohibido. Como mujer, se solidarizaba conmigo, qué mejor momento para la complicada tarea de pintarse las uñas. Pero muchos pasajeros lo consideraban, extrañas pituitarias las suyas, un insoportable hedor. No quise importunarla con la pregunta retórica de si los efluvios sudoríficos y demás derivados de la falta de contacto con el agua, las pestilencias más habituales de los transportes públicos, estaban igualmente prohibidos. Que no lo están, más que nada porque no ha nacido comandante o conductor de autobús alguno que se atreva a poner al apestoso en la puerta. Ni pasajero que ose denunciarlo, lo que pone en evidencia el lado veleidoso de las normas sociales. A veces, dependen simplemente de las narices, de las que tengan los afectados para imponerlas. Ocurre algo parecido con todas las normas de seguridad. Se aplican también por narices, porque sí. Por narices, un vigilante de un aeropuerto puede organizar una cola de diez minutos para requisar unas pequeñas tijeras de uñas a una jovencita en lo que parece una confabulación contra la manicura, pero también por narices, uno puede entrar armado hasta los dientes en el metro. Por narices, es obligatorio un streptease público para acceder a un avión, pero, por la misma parte de la anatomía, puedes irte de compras a un gran almacén con la bomba atómica a cuestas. La pintura de uñas y las tijeritas son un chivo expiatorio. De nuestra turbadora impotencia. R N Carla Bruni y Rachida Dati, anoche en el Elíseo de París med VI y su familia, y con Bush en la Casa Blanca, donde lució un sublime traje de gala blanco. Anoche se plantó delante de los fotógrafos en azul oscuro pavo real, manos en jarra detrás del vestido, y sonrisa cómplice. Tiene 42 años, y pesa 40 kilos, frontera con la anorexia. Lo comprobó in situ asimismo Simone Veil, la anterior ministra de Salud, que lucía radiante, o Penélope, la mujer del primer ministro, François Fillon, de oscuro deslumbrante. Rama Yade, secretaria de Estado de Asuntos Exteriores del FOTOS EPA Y AFP Gobierno Sarkozy, de origen senegalés, es otra de las bellas mujeres del Gobierno Sarkozy que Carla Bruni ha incluido en su círculo de amistades, y a la que ya invitó a la fiesta por el 53 cumpleaños del presidente galo. La crepuscular y morada Bruni, de rostro inmóvil- -ojos de halcón- -esculpido en cera, se atusa su negra melena al viento frente a las cámaras en la Pasarela Elíseo. Sus padres han votado siempre por la izquierda, y ella prometió que jamás lo haría por la derecha. ¿Votó el domingo a Sarkozy?