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ABC MARTES 11 s 3 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA TRAS LA DERROTA I una rosa es una rosa es una rosa es una rosa, según el célebre verso de Gertrude Stein, una derrota es una derrota es una derrota es una derrota. Una derrota no tiene por qué equivaler a un fracaso, aunque desde luego a lo que no equivale es a una victoria. El PP por ejemplo, no fracasó el domingo, pero perdió. No pasa nada, en la vida se pierde y se gana, pero cuando un equipo pierde cinco a cuatro no seva a casa regodeándose de los cuatro goles metidos, sino lamentando los cinco encajados. Se puede perder sin fracasar, pero no es posible triunfar sin vencer. IGNACIO Mariano Rajoy, por tanCAMACHO to, tiene que hacer frente a una derrota. Honrosa, digna y tal, pero derrota. Y por cierto la segunda consecutiva, lo que sin convertirse aún en una costumbre ofrece algunos síntomas de preocupación. En política, la gente quiere ganar, y cuando los éxitos no llegan el personal tiende a ponerse nervioso. La tarea prioritaria del líder popular consisteahora en evitar que ese nerviosismo derive en alarma. Para ello puede hacer tres cosas. La primera, poco recomendabley en todo caso bastante improbable, consiste en marcharse dando un portazo, en plan ahí os quedáis que yo ya lo he intentado. No lo hará, es hombre con gran sentido de sus responsabilidades. La segunda es continuar como si nada hubiese pasado, esgrimiendo los votos y los escaños nuevos como un éxito que en realidad no se ha producido. Tampoco lo hará, porque es prudente y sensato, y si lo hiciera resulta dudoso quepudieseresistir la presión que ya ha empezado a sentir de manera delicada, pero patente; una especie de suave aliento en la nuca. Así que queda la tercera opción: aprovechar el resultadodecente para proceder con tranquilidad, aunque con determinación, a una renovación imprescindible que siente las bases estratégicas de una nueva etapa. Con él o sin él, eso ya se verá. Lo que pasa es que esa renovación, pendiente desde hace cuatro años, no puede ser ya cosmética, aunque no llegue a catártica. El liderazgo actual requiere darle un carpetazo sin titubeos al tardoaznarismo, saltarse una generación y depositar toda la confianza en el círculo ganador de las autonomías y los ayuntamientos. Ahora bien; tampoco se trata sólo de un baile de nombres propios. El PP tiene que cambiar de discurso, de guionistas y de guión. Los que tenía han servido para lo que han servido: para sobrevivir al cordón sanitario, a los Tinells y demás corralitos de aislamiento. Para mantener los apoyos en tiempos difíciles y un poquito más. Insuficiente. El salto cualitativo necesita transversalidad, apertura, grandeza. Necesita otra actitud, y necesita hambre. Hambre de ganar, no sólo de sobrevivir. Y, bueno, puede que ni eso baste y que, al final del proceso, haya quevolver deformanatural a la primera opción, o sea, a la del relevo. Pero ya sería un relevo tranquilo, ordenado, bajo control, y no traumático ni precipitado. Si marca bien los compases, si se decide a luchar sin sentimentalismos contra la petrificación del statu quo Rajoy habrá ganado algo, a fin de cuentas. Habrá ganado tiempo, que no es poco, y se habrá ganado también el derecho a irse con los deberes resueltos. S LISTAS ABIERTAS ZAPATERO CÓNCAVO O CONVEXO A ratificación electoral de Zapatero ha activado de inmediato especulaciones sobre el otro Zapatero, el gobernante ecuánime, el realista, el consensuador, el hombre idóneo para interpretar sabiamente el mensaje de los electores. Habrá en existencia cien o mil Zapateros porque la realidad cambia y los políticos se adaptan. De todos modos, no se sabe cuál de los Zapateros regresará del pasillo de los espejos convexos y cóncavos para ejercer el poder por segunda vez. Puede haber un Zapatero que esté deslumbrado por su victoria y crea que tiene que ser todo más de lo mismo; otro Zapatero pensará que sus últimas rectificaciones- -respecto a ETA, por ejemplo- -le han sido útiles y marcan un rumbo; otro Zapatero puede creer que haber logrado sus opas contra IU y parte de ERC le obligan a algo con estos votantes; otro Zapatero pacta con CiU y se amolda a la nueva circunstancia; en fin, quedan más Zapateros, como el que persiste en torpedear la nave del PP cuando se dirige a dique seco o el Zapatero que súbitamente cambia de política exterior. Hay quien querría ver a un Zapatero apóstol del centrismo. La pregunta es si no serán todos, en VALENTÍ el fondo, el mismo Zapatero, unas veces PUIG movido por ensueños, otras por conveniencias y sin otro norte que el poder. Hasta ahora hemos visto un Zapatero que prefiere que la realidad se adapte a él antes de adaptarse él a la realidad. Nos pasa a todos, aunque no todos tenemos las responsabilidades públicas de La Moncloa. ¿Reflejo cóncavo o convexo? Por una parte, la impresión de que Zapatero puede regresar en cualquier instante a sus elementos primigenios no es desorbitada. En CiU tienen memoria de sus añagazas en la negociación del nuevo estatuto de autonomía catalán. IU pactó con él y ha quedado en situación semi- ruinosa. Incluso ERC le dio su apoyo y ahora ve cómo Montilla afirma sus poderes tanto en Cataluña como en el PSOE. Esta circunstancia es reveladora: con el incremento socialista logrado en Cataluña, difícilmente Zapatero le puede decir a Montilla que ceda poder en la Generalitat L a CiU. Todo eso tendrá que esperar a que lleguen las elecciones autonómicas en Cataluña y, mientras tanto, de dar su apoyo a Zapatero, CiU habrá tenido la oportunidad de comprobar si la confianza política no conlleva mucho riesgo en el sistema estratégico del zapaterismo. Además, Montilla no es Maragall, sino alguien que controla una de las maquinarias de poder más implacables de España. La toma de control externa del voto de IU y parte de ERC ha originado quejas sobre el tsunami bipartidista. Eso es como partir de la idea de que se puede pastorear fácilmente a los votantes e irlos metiendo en el corral. Todo es una fascinante concreción de propensiones generales y de votos individuales. Por lo mismo que el partido de Rosa Díez obtiene 300.000 votos, ERC pierde más de 400.000. Eso no es un tsunami del bipartidismo, sino un resultado del acto de votar, de la acción humana. Desde luego, lo más sorprendente es que aumente así el poder de Montilla en Cataluña, después de tanto desperfecto infraestructural padecido por la ciudadanía. A CiU no le han ido mal las cosas- -once escaños y hundimiento de ERC- pero como vástago segundo y no como primogénito. Eso ya se acabó. Los cambios endógenos que experimenta la sociedad catalana van a irse manifestando por partes. De tanto desconsiderar a Montilla, CiU ha estado a punto de perder la dote. Al PSC- PSOE no se le ve predispuesto a prescindir de porción alguna del poder institucional, político y mediático que ha ido amasando con expresión tan parca. La factura que pudiera presentarle a Zapatero está en la caja fuerte del PSC. Los españoles tenemos por delante cuatro años de Zapatero, sean cóncavos o convexos. El gran mago que fue Harry Houdini lograba escaparse de las trampas más herméticas. Rodríguez Zapatero ha ido emulándole políticamente, logrando liberarse de cadenas, encierros y múltiples ataduras. Ahora ha conseguido volar sobre el nido del cuco. Pero uno no siempre puede escoger el reflejo que den los espejos de la política. Ahí están, a mitad de camino, la herrumbre y el fragor de una recesión económica. vpuig abc. es