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16 ELECCIONES 9 M ESPAÑA PERFIL DEL LÍDER DEL PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba Ministro de Interior en funciones LUNES 10 s 3 s 2008 ABC Pedro Solbes Vicepresidente económico del Gobierno en funciones José Blanco Secretario de Organización del PSOE Tras convencerle para que siga e incluirle en el número dos de su lista, Zapatero cuenta con él para que vuelva a hacerse cargo de una economía en crisis Pese al fracaso en la negociación con ETA, el líder socialista mantiene la confianza en este antiguo ministro de González y cerebro del PSOE actual Tras ser la mano derecha de Zapatero en el partido, está llamado a ocupar un puesto de relevancia en el Ejecutivo, una ambición que él nunca ocultó JOSÉ LUIS RODRIGUEZ ZAPATERO s CANDIDATO DEL PSOE POR EL TERRORISMO UN CAMINO MARCADO Su trayectoria vuelve a cruzarse con las bombas y las pistolas, como ocurrió cuando alcanzó el liderazgo del PSOE y ganó las elecciones tras el 11- M J. L. LORENTE MADRID. Nadie sabe a ciencia cierta qué hubiera pasado tanto el 14- M como el 9- M si el terrorismo islamista, primero, y el etarra, después, no se hubieran cruzado en su trayectoria política. Pero no es menos cierto que si el PSOE de Zapatero ganó entonces y ahora fue porque se consolidó como alternativa, primero, y ha sido efectivo, después, en la utilización de los resortes del Estado para mantenerse en el poder. Nadie puede negar que los principales hitos en la trayectoria política de José Luis Rodríguez Zapatero han estado marcados por el terrorismo. Lo estuvo cuando se alzó a la Secretaría General del PSOE en el XXXV Congreso del partido, cuyas sesiones comenzaron- -en julio de 2000- -con el intento de asesinato, dos días antes, del portavoz de la delegación de Andalucía, José Asenjo, uno de los puntales de apoyo a su candidatura y a quien ETA le colocó una bomba lapa en los bajos del coche. Lo estuvo también el 11 de marzo de 2004, en vísperas de que el tribunal de las urnas dictaminara su primera candidatura a la Presidencia del Gobierno. Y lo volvió a estar el pasado viernes, con el atentado etarra que causó la muerte del ex concejal socialista Isaías Carrasco. Pero, además, ¿qué ha pasado para que un desconocido diputado de provincias se convirtiera en sólo cuatro años en el primer candidato que ganó los comicios a los que se presentaba por primera vez? Su elección como secretario general de los socialistas demostró que en Zapatero funciona una cierta intuición política, acompañada de unas elevadas dosis de suerte y oportunismo. De entrada, Zapatero tenía todas las de perder frente a José Bono. No tenía ningún apoyo de las familias tradicionales del partido. Los guerristas no le tenían afecto a causa de los viejos conflictos internos del PSOE de León allá por 1992, cuando se enfrentó a Jorge López, enviado desde Ferraz por Txiki Benegas. A su vez, muchos renovadores apoyaban a Bono, no tanto por el entusiasmo que les despertaba, sino porque, ante la grave crisis por la derrota electoral del PSOE de Almunia, lo veían como un factor de seguridad. Pero, tras su discurso durante el congreso- -aquél que empezó con aquella frase de no estamos tan mal numerosos delegados guerristas decidieron cambiar el voto a favor de Zapatero en detrimento de su candidata, Matilde Fernández. La curiosa mezcla de apoyos guerristas y de los delegados que querían una profunda renovación generacional le dio la victoria por sólo nueve votos sobre Bono. Zapatero basa su ideario político en el republicanismo cívico, que él llama ahora socialismo cívico o ciudadanismo Entre las prioridades del líder socialista se encuentran la reivindicación del laicismo y la ideología republicana Juan Rodríguez Lozano, su abuelo paterno, fusilado por lealtad a la República el 18 de agosto de 1936. Su otro gran referente político es Felipe González, que le sedujo con sólo 16 años durante un mitin en Gijón en 1976. Reivindicación del laicismo No seas fantasioso La suerte también estuvo presente en el resultado de los comicios generales de hace cuatro años, ya que ni su entorno más cercano confiaba en su victoria. Zapatero comenzó la campaña electoral con una desventaja de entre cinco y seis puntos en estimación de voto respecto a Rajoy, según todas las encuestas. Los sondeos más optimistas- -los del PSOE- -hablaban de una diferencia de un tres por ciento a favor del PP justo unos días antes de los atentados del 14- M. El 4 de marzo, Zapatero vaticinó a sus colaboradores en Ferraz que ese fin de semana la ventaja del PP se acortaría dos puntos, que para mediados de la semana siguiente se llegaría al empate técnico y que el 14 de marzo ganaría por un punto. Nadie creía en su victoria. Tal es así que su esposa, Sonsoles Espinosa, que estaba a su lado, le dijo: No seas fantasioso según cuentan algunos testigos de aquella reunión. Posiblemente, la vitoria en esos comicios no le llegó a Zapatero por méritos propios, sino por la percepción ciudadana de que el Gobierno de Aznar no gestionó bien la situación política entre el 11 y el 14 de marzo. La suerte de Zapatero en estos años no ha acompañado a al- gunos de sus correligionarios, tanto nacionales como internacionales. Prefirió a Joaquín Almunia frente a José Borrell en las primarias del PSOE, John Kerry frente a George Bush en Estados Unidos, Gerhard Schröder frente a Angela Merkel en Alemania, Segolene Royal frente a Nicolas Sarkozy en Francia... Las urnas terminaron por llevarle la contraria, ya que todas sus apuestas personales fracasaron. Preferencias al margen, ¿cuál es el ideario del actual líder socialista? Si alguien ha moldeado su personalidad política fue un hombre al que no pudo llegar a conocer: el capitán Tras seguir de cerca la experiencia del nuevo laborismo británico, del que cree que ha extraído lo mejor, Zapatero basa su ideario político en el republicanismo cívico, que él llama ahora socialismo cívico o ciudadanismo. Entre las prioridades del líder socialista se encuentran la reivindicación del laicismo y la profundización de la democracia en un país que, en su opinión, ha primado históricamente la unión de la Iglesia y un nacionalismo caduco como emblema de la derecha que representa el Partido Popular. Bajo esa ideología- -junto a una mezcla de optimismo antropológico y lo que él llama patriotismo constitucional Zapatero adoptó las decisiones más controvertidas de la legislatura: la negociación política con ETA (que terminó con un rotundo fracaso) la reapertura del melón autonómico (con dos consultas soberanistas en el horizonte: Cataluña y País Vasco) el enfrentamiento con la jerarquía eclesiástica y el revisionismo de los peores años del siglo XX para España (dentro de la reivindicación de la ideología republicana de la que ha hecho gala en estos últimos años)