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ABC DOMINGO 9- -3- -2008 Memoria histórica selectiva ESPAÑA 31 un sitio comprometido porque en la base de las Brigadas hay demasiados testigos incómodos: anarquistas italianos, trotskistas alemanes... En Alcalá, por el contrario, los agentes del NKVD se sienten realmente como en casa. Alcalá es una auténtica colonia soviética, con jefes de escuadrilla, pilotos, telegrafistas, mecánicos rusos. En toda la España republicana, no hay mejor sitio para intentar sacar a Nin una declaración autoinculpatoria y para torturarle hasta la muerte si se niega a confesar sus crímenes contra Stalin y contra el pueblo. E incluso para hacer desaparecer su cuerpo. Orlov ha pensado en todo, y por eso retiene a Nin en el único sitio que el Gobierno no se atreverá a violar en caso de que, por la presión interna y externa, intente liberar a su prisionero. Ese sitio es un recinto sagrado, donde el Gobierno de Negrín venera devotamente a los ángeles custodios que le llevarán a la victoria: los aviones que Stalin le está vendiendo a la República a precio de oro. Se trata del aeródromo Barberán y Collar creado al noreste de Alcalá antes de la guerra. Los terrenos de este aeródromo ya desaparecido, sobre el que se levanta el campus de la Universidad de Alcalá, lindan hoy con el actual acuartelamiento de la Bripac. Este hecho puede arrojar nueva luz sobre el caso Nin ya que éste podría haber sido torturado y asesinado, e incluso sepultado, en el territorio soviético mejor blindado de toda la España republicana: el aeródromo de Alcalá. Desde el 5 de noviembre de 1936, este aeródromo se convierte en la base de los cazas Polikarpov I- 15, los célebres Chatos Hasta julio del 37, en que llega de Moscú la primera promoción de españoles adiestrados en el manejo de estos cazas, las escuadrillas de la base de Alcalá están comandadas y pilotadas mayoritariamente por rusos. Colonia soviética Exhumación de cadávares de personas asesinadas por los republicanos en las proximidades de Alcalá de Henares bía trasladado en octubre del 36 su cuartel general el jefe de la Aviación republicana, Ignacio Hidalgo de Cisneros, desde Albacete. Numerosas fuentes señalan que Nin es retenido y torturado por la NKVD en un chalé que había sido habitado por Hidalgo de Cisneros y su mujer, Connie de la Mora, en Alcalá. De haber existido realmente, este chalé debía haber estado próximo al aeródromo. De allí, según Orlov, sacan a Nin para matarlo en la carretera a Morata de Tajuña, pero este extremo ha sido considerado otra de las numerosas pistas falsas bajo las que el jefe de la NKVD en España se protegió, como tinta de calamar, del terror de Stalin al que había servido, cuando en 1938 pidió asilo político en EE. UU. huyendo de sus correligionarios. Quizá la fosa de Alcalá aclare la pregunta que el Gobierno republicano dejó entonces sin contestar: ¿dónde está Andreu Nin? O quizá no resuelva el caso Nin pero sí el de otras víctimas que, setenta años después, otro Gobierno de izquierdas ha intentado ocultar. ¿Dónde torturaron a Nin? o el misterio de la checa de Alcalá F. S. MADRID. Desde siempre se ha considerado que Nin fue torturado en una checa que la NKVD poseía en Alcalá. Numerosas fuentes han asegurado que esta checa se encontraba en un chalé de Hildalgo de Cisneros, jefe de la Aviación republicana. En sus memorias, Cambio de rumbo publicadas en 1964, Hidalgo de Cisneros asegura que cuando es jefe de la base aérea, en 1932, va y viene de Madrid en el mismo día. Por el contrario, las memorias de su mujer, Connie de la Mora, Doble esplendor más inmediatas a los hechos, ya que fueron escritas en 1939, refieren que en esa misma época, cuando conoce a su futuro marido, Hidalgo tenía casa en Alcalá. Ya casados, trasladaron su residencia a Madrid, aunque vivieron en Roma cuando Hidalgo fue nombrado agregado aéreo. Cuando en octubre de 1936, designado ya jefe de la Aviación republicana, Hidalgo de Cisneros se traslada a la villa cervantina para dirigir la defensa aérea de Madrid, jamás menciona ningún chalé o casa en el que fijara su residencia. Lo que da a entender en sus memorias es que residía en el aeródromo, donde convivía con los pilotos rusos. Las memorias de su mujer Connie permiten llegar a la misma conclusión: su marido vive y duerme en el aeródromo. Allí, en Alcalá, Hidalgo sigue destinado hasta finales de mayo de 1937, cuando el cuartel general de la Aviación republicana es trasladado a Valencia. Sólo se ha ausentado durante breves paréntesis, para visitar a su mujer Connie en Alicante o para luchar a principios de mayo en Barcelona contra la CNT- FAI y el POUM. Es decir, según se interpreta de sus memorias, Hidalgo no está en la base de Alcalá cuando Orlov y sus cómplices secuestran y torturan a Nin en la localidad en la segunda mitad del mes de junio del 37. El matrimonio Hidalgo tenía razones poderosas para silenciar el secuestro y muerte de Nin en sus respectivas memorias, ya que ambos militaban en el partido comunista, si bien ambos mantienen férreamente que el POUM era un partido traidor, de quinta columnistas que había contribuido al triunfo de Franco. Pero no tenían motivo para ocultar que poseían un chalé en Alcalá, ya que en todo caso ellos no habían tenido nada que ver personalmente en la detención y tortura de Nin. La pregunta definitiva es si el famoso chalé en Alcalá de Ignacio Hidalgo de Cisneros, jefe de la Aviación republicana, no sería una fórmula para designar el aeródromo soviético, junto a cuyos terrenos ha aparecido la fosa ocultada ahora por el Gobierno. Quién sabe si no sería una genialidad de Orlov, jefe de la NKVD en España, maestro consumado en el crimen y la tortura, pero también en la ocultación, el disfraz y la mentira. Pistas falsas El asalto imaginario de Hitler El propio Negrín debe de saber que si intenta liberar a Nin se juega el apoyo material de la URSS. Un ataque de sus fuerzas a un aeródromo militar soviético sería el fin de la ayuda de Stalin. Por esta razón, intenta explicar lo inexplicable al Presidente de la República, Manuel Azaña: que Nin ha sido liberado de su cautiverio de Alcalá por espías de Hitler. Un asalto que prueba, según la prensa comunista de aquellos días, las acusaciones de que Nin era un quinta columnista de Franco. Al Barberán y Collar ha-