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30 ESPAÑA Memoria histórica selectiva DOMINGO 9 s 3 s 2008 ABC El silencio mantenido por el Gobierno socialista durante cerca de un mes, sobre el hallazgo de una posible fosa común de la Guerra Civil en el acuartelamiento de la Brigada Paracaidista (Bripac) en la madrileña localidad de Alcalá de Henares, ha dejado al desnudo el sectarismo de la Ley de Memoria Histórica, uno de los proyectos estrella de Zapatero Andreu Nin, un esqueleto incómodo POR FERMÍN SALETA FOTOS: ABC MADRID. El silencio del Ejecutivo socialista, intentando que no le salpique ahora el barro de las fosas de la Guerra Civil, es aún más llamativo si se recuerdan las palabras de la Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, en el debate de totalidad sobre la Ley de Memoria Histórica, el pasado 31 de octubre: Es una ley que se pone del lado de todas las víctimas decía. A pocos días de las elecciones, el verdadero espíritu de la Ley de Memoria Histórica afloraba macabramente en la fosa de Alcalá de Henares, con unas víctimas inoportunas, inesperadas y probablemente incómodas. Y es que Alcalá, ciudad natal de Azaña, fue zona republicana durante toda la contienda, base soviética en los duros meses del asedio interior y exterior de Madrid, destino de los convoyes de la muerte vaciados cruentamente en Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz, y diócesis de más de cuatrocientos religiosos martirizados por las milicias de la República. El Gobierno socialista, que en la Ley de Memoria Histórica se comprometía a facilitar todo tipo de información, incluidos mapas, sobre la localización de fosas comunes, ocultó la hallada en Alcalá durante un mes. La fosa es descubierta el pasado 11 de febrero por una excavadora que trabaja en el reforzamiento del perímetro de seguridad del futuro cuartel general de la Fuerza Ligera del Ejército de Tierra. La primera impresión es que se trata de una fosa de la Guerra Civil, por el estado de los restos humanos, que parecen corresponder a unas nueve personas. Los testigos del hallazgo quedan impactados por el amasijo de huesos en el interior de la fosa, en cuyo fondo hay dos cuerpos compactados, confundidos el uno con el otro. La situación de los restos denota acumulación apresurada, sin orden. Uno de los cráneos aparecidos presenta un orificio de bala. Hay también dos tibias fracturadas. Alguien se atreve a hablar de supuestas torturas. Otros testigos comentan extrañados la aparición de dos fémures clavados en el fondo de la fosa, en perfecta verti- Fosa ocultada Andreu Nin (a la izquierda) y Wilebaldo Solano, ex secretario general del POUM, en una fotografía tomada en Barcelona Nin está detenido en un lugar defendido por fuerzas militares. Así se lo hace saber confidencialmente a Julian Gorkin, otro dirigente del POUM. Garmendia le dice que para liberar a Nin habría que emplear tropas de choque, y que el Gobierno de Negrín no está dispuesto a hacerlo. Gorkin piensa entonces que Nin debe de estar recluido en El Pardo. Otros han pensado también en Albacete, base de entrenamiento de las Brigadas Internacionales. Al ministro Irujo le aseguran todos los directores de prisiones que Nin no ha entrado en ninguna de ellas. Así se lo dice también el responsable de la prisión alcalaína. Pero quienes conocen la verdad saben que Nin ha sido conducido a Alcalá. Sus secuestradores han elegido un lugar en el que se sienten absolutamente seguros. Un lugar en el que a nadie, ni siquiera al Gobierno republicano, se le va ocurrir actuar contra ellos. Albacete es Andreu Nin estaba en el punto de mira de los agentes de Stalin y era considerado una amenaza El aérodromo de Alcalá era el territorio soviético mejor blindado de toda la España republicana Existe la posibilidad de que alguien pudiera haber sido enterrado vivo en la fosa común hallada en la Bripac calidad. ¿Alguien pudo ser enterrado vivo? El hallazgo de esta fosa, de cuya existencia ABC es el primer medio en informar, ha despertado la máxima expectación ya que el lugar está estrechamente vinculado al secuestro y asesinato, en junio de 1937, de Andreu Nin, líder del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) a manos de los agentes secretos de Stalin, ante la pasividad del Gobierno republicano y la directa complicidad de cargos públicos y dirigentes comunistas. Andreu Nin, hasta diciembre del 36 conseller de Justicia de la Generalitat catalana, estaba en el punto de mira de los agentes de Stalin desplegados en España: había llegado a proponer que Cataluña diera refugio a Trotsky, exiliado en Francia. Los combates en Barcelona de mayo del 37, entre poumistas y anarquistas contra la Generalitat y los comunistas, precipitaron las órdenes de Stalin para liquidar al POUM, considerado una amenaza para la seguridad y los intereses de la Unión Soviética. No se le volverá a ver Alexander Orlov, jefe en España de la NKVD, la policía secreta de Stalin, lo tenía todo listo. En connivencia con los más al- tos responsables de la Policía republicana en Madrid y Barcelona, los comunistas Ortega y Burillo, situó a Nin en el centro de una falsa trama de espionaje al servicio del bando franquista. A una orden de Orlov, se desencadena en Barcelona la operación policial contra dirigentes y militantes del POUM. Nin es detenido el 16 de junio al salir de una reunión del comité ejecutivo del partido en el Palau de la Virreina. Ya no se le volverá a ver más. El inspector general de prisiones, José Garmendia, peneuvista, amigo del ministro de Justicia, Manuel de Irujo, tiene información de que Andreu