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ABC DOMINGO 9 s 3 s 2008 ESPAÑA 25 ESPAÑA ATRIBULADA El atentado de ETA contra un modesto socialista, lo bastante modesto para carecer de escolta, pone una rúbrica espantosa, intolerable, a esta campaña desangelada nos a configurar una situación- -buena o mala- que a ponerle la quinta marcha a un proceso de deterioro que llamamos indefinido porque carecemos de instrumentos para calcular hasta dónde dan de sí las cosas. ¿Y si PSOE y PP juntaran sus fuerzas? Empieza a extenderse la idea de que esto es lo único serio que podrían hacer. Es igualmente general la sensación de que no lo harán. En consecuencia, tampoco nos lo imaginamos en el fondo. Se nos ha encasquillado la fantasía inteligente: carecemos de futuro en el sentido de que somos incapaces de habitarlo prospectivamente, esto es, de ejecutar el tipo de operación mental a que se entregan los que preparan un plan. El último debate entre Zapatero y Rajoy agravó el síndrome. Lo agravó en la dirección que he explicado, y también en la contraria, la que apunta al pasado. Sobre esto, añadiré algo dentro de un instante. Los candidatos hablaron poco del futuro. A la vez, hablaron demasiado. Zapatero prometió que colocaría el sistema universitario español entre los diez primeros del mundo. Esto es infantil, grotesco. Aparte de eso, Zapatero no se comprometió a nada, absolutamente a nada, que pueda estorbar un acuerdo con los nacionalistas, del pelaje que sea. Rajoy se comprometió mucho más, y Álvaro Delgado- Gal Dentro de unas horas sabremos quién ha ganado las elecciones. Quizá haya de transcurrir más tiempo hasta que conozcamos qué significa esa presunta victoria. Una cosa es segura: y es que nadie acierta a representarse el futuro con un mínimo de precisión. Las imágenes con que procuramos anticiparlo se disuelven al instante, como si estuvieran hechas de material deleznable. Pongamos que los nacionalistas imponen sus condiciones. ¿Qué pasaría? La respuesta concreta importa menos que la certidumbre de que eso que fuera a pasar, sería fugaz, transitorio. Los intereses nacionalistas promueven la inestabilidad. Una posición dominante de los nacionalistas contribuiría me- Zapatero no se comprometió a nada, absolutamente a nada, que pueda estorbar un acuerdo con los nacionalistas No es misión de los votantes, sino de los partidos y las instituciones, depurar determinadas conductas aseguró que llamaría al PSOE para pactar los grandes asuntos nacionales. Curiosamente, o no tan curiosamente, no se ha señalado apenas ese hecho, que sobre el papel es importante. La única explicación posible es que a Rajoy le ha faltado el contexto para que su oferta calara hondo. En efecto, se manejan aquí futuribles de segundo o tercer grado, de esperanzas delgadas como obleas. La victoria del PP entra dentro de lo conjetural, y una respuesta positiva del PSOE a su hipotética invitación sólo sería posible tras la caída previa de Zapatero y una refundación del partido en Cataluña. Demasiadas premisas, demasiadas cláusulas. Lo que queda más a mano, como pieza complementaria, es CiU. Y entonces vuelve el agobio. Ha hablado sin agobio alguno, libre como un jilguero, Rosa Díez, maltratada por los medios y la falta de recursos. Pero el país está dividido entre quienes no quieren al PP y los que estiman que es perentorio apartar a Zapatero del poder, y ello hurtará votos a la disidente animosa. Afirmé hace un momento que no sólo es problemático el futuro. Aunque parezca una paradoja, una metáfora gongorina, también ha terminado por hacerse problemático el pasado. Se hace punto menos que imposible, atendiendo a la evidencia disponible y al desarrollo de los debates, no llegar a la conclusión de que Zapatero trató con ETA lo que no debía tratar. El mal está hecho. No es misión de los votantes, sino de los partidos y las instituciones, de lo que se conoce, en fin, como el sistema depurar determinadas conductas. No se han depurado, y el efecto de esta omisión se dejará sentir en el medio plazo, si es que no se siente ya ahora. Resultó raro, peregrino, oír al presidente, horas después del atentado de ETA, declamar el triunfo inevitable de la democracia contra los asesinos. Zapatero ha departido sobre la democracia con ETA. Se negó a derogar, hace unos meses- -y de nuevo anteayer- -el mandato congresual que dio luz verde a las negociaciones. Esto quita autoridad. El pasado sin resolver es como el material radiactivo: sigue emitiendo veneno. El último signo de actividad lo dio, ominosamente, en la capilla ardiente de Isaías Carrasco. López le reprochó a Mariano Rajoy la utilización de las víctimas. Están traicionando la memoria de las víctimas había dicho Rajoy en tiempos. Palabras persistentes; daño persistente.