Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
88 CIENCIA FUTUROsSALUD y www. abc. es salud SÁBADO 8- -3- -2008 ABC Ricardo Sanz y Marta Domínguez, cardiólogos del Hospital Gregorio Marañón de Madrid Quiero que me trate un médic ¿Influye el género del médico en la forma de abordar una enfermedad? Varios estudios confirman que algunos diagnósticos y tratamientos cambian si la bata blanca la lleva un hombre o una mujer POR N. RAMÍREZ DE CASTRO FOTO FRANCISCO SECO MADRID. El pudor es hoy casi la única razón para pensar en el género a la hora de elegir un médico. Ellos buscan urólogos masculinos, y ellas acostumbran a elegir mujeres ginecólogas para tratar sus problemas más íntimos. Pero, ¿y si hubiera algo más en la elección de hombres y mujeres médicos? Durante años las diferencias en salud se han intentado explicar por la edad, el género, la educación, la etnia e incluso el nivel económico de los enfermos. Todos son componentes que influyen en la enfermedad y en el tratamiento. La literatura científica cada vez más abundante se empeña en demostrar que las características de los médicos también cuentan. Conservar la mama tras el diagnóstico de un cáncer, acceder antes a la consulta de un especialista o sufrir una intervención menos invasiva puede estar predeterminado por el simple hecho de tener como médico a un hombre o una mujer. mas que rodean al paciente y su entorno. Las médicas proporcionan más información de contenido social y psicológico sobre su patología, y también de tipo técnico. Es decir, cómo se toma el tratamiento, en qué consiste su problema... explica Delgado. Ellos, en cambio, son o parecen más resolutivos. Los médicos de familia derivan menos a los especialistas, según indican estudios realizados en España. Se resisten más a consultar el caso fuera del centro de salud. Lo que no indican esos trabajos es si las consultas a otros especialistas de las médicas estaban justificadas o si sus compañeros varones derivaron menos de lo pertinente apunta la investigadora. Uno de los sesgos en el tratamiento que se atribuyen a hombres y mujeres es la atención a las enfermedades con las que se sienten más identificados. Por ejemplo, las doctoras inciden en aspectos relacionados con la salud más femenina. Se centran en medidas para prevenir el cáncer de cuello de útero, de mama, anticoncepción o dieta y nutrición. En otros campos de la prevención (colesterol, tabaquismo... los estudios realizados no muestran un interés tan significativo. Quizá el sesgo no esté tanto en las preferencias de los profesionales sanitarios, como en el tipo de los pacientes a los que se atiende. En países como Australia, Holanda o Estados Unidos, se ha comprobado que en las consultas de doctoras hay un predominio de preguntas sobre embarazo, anticoncepción y obesidad. En las de sus compañeros varones predominan las de enfermedades respiratorias, cardiovasculares, ojos... ¿Es el médico el que dirige la consulta o son los enfermos? No lo sabemos, es un aspecto que está por investigar Podría parecer que las mujeres son mejores médicos para otras mujeres, pero no siempre Más tiempo por consulta No son sólo apreciaciones. Cada vez existe más evidencia científica que lo atestigua. Está claro que existen diferencias importantes en la manera en que médicos y médicas afrontan la atención de los pacientes asegura Ana Delgado, especialista en Medicina Preventiva y profesora de la Escuela Andaluza de Salud Pública. Delgado conoce de cerca esas diferencias de género porque mantiene una línea de investigación en atención primaria desde hace 20 años. Ellas son más cercanas. Saben escuchar a los pacientes y les dedican más tiempo, entre 2 y 10 minutos más por consulta. En ese plus de tiempo se interesan por aspectos de la enfermedad y también por los proble- En busca del alter ego sanitario El sexo de médicos y pacientes importa a la hora de abordar una enfermedad. Pero también la personalidad y sus hábitos. Si usted es fumador, seguro que se encuentra más cómodo con un médico que no haya acabado aún con un hábito tan insano. Él o ella le entenderán mejor cuando le confiese que es incapaz de dejarlo. Puede que hasta le permita fumar algún cigarrillo a lo largo del día, en lugar de pedirle que corte por lo sano. No es el único. Las personas con sobrepeso prefieren a profesionales de talla amplia para ponerse bajo sus cuidados. Incluso los atletas o las personas más activas prefieren buscar cuidados sanitarios en doctores que disfruten con el deporte. Entienden que sus pacientes no se conformen con tratamientos que sólo les permitan mantener una vida convencional. Comprenden que deseen estar al cien por cien. Los médicos más activos son también los que insisten con mayor entusiasmo en recomendar a sus pacientes ejercicio como parte de su terapia.