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ABC SÁBADO 8- -3- -2008 85 Madrid Silver Apples actúa hoy en la sala Caracol Silver Apples revolucionó la historia de la música hace más de 40 años al explorar el universo de las melodías electrónicas con los primeros dispositivos analógicos. El dúo, influencia declarada de los primeros kraut- rockers, actúa hoy en la sala Caracol. Regreso Germán Coppini vuelve con Lemuripop Germán Coppini, ex cantante de Golpes Bajos y Siniestro Total, regresa a la actualidad musical junto a Álex Brujas, miembro del grupo de rock Stereoskop, para lanzar juntos Primo Tempo el primer disco de su formación Lemuripop, a la venta el 15 de abril. Polémica China veta a Bjork por apoyar al Tíbet Tras el polémico concierto que dio Bjork el día 2 en Shangai, en el que cantó por la independencia del Tíbet, el régimen comunista chino ha vetado a la intérprete islandesa y ha anunciado que mirará con lupa a los grupos extranjeros que vengan de gira a este país. La islandesa Bjork EPA Concierto para Sagan POR IGNACIO SERRANO BILBAO. La sede temporal del surrealismo artístico mundial, el Museo Guggenheim de Bilbao, acogió ayer la presentación de la nueva fantasía interestelar del compositor y otrora cantante Mike Oldfield, que con Music of the Spheres vuelve a incidir en los mismos esquemas (musicales y publicitarios) que elevan su obra a lo más alto de la atención mediática. Catorce temas para un cd, dos actos para un concierto al que asistieron alrededor de trescientos invitados procedentes de todo el mundo, algunos ansiosos, otros no más que curiosos ante el enigma de la nueva puesta en escena del guitarrista de Reading. Hinchado como siempre, el show de Oldfield estuvo escoltado por la soprano neozelandesa Hayley Westenr, la Orquesta Sinfónica de Euskadi al completo y cuarenta mujeres de la Coral de Bilbao. Afortunadamente, tantas fuentes de sonido no acogotaron el oído del esAP pectador, pues sólo la Ramírez de Oldfield lanzó sus notas hacia un micrófono. Con tal apuesta acústica y desenchufada, la sonoridad de la multitud sobre las tablas fue un todos a una deleitable en casi todo momento, que supo conspirar contra los prejuicios de la audiencia más desafecta. Oldfield tiene ahora la vista puesta en el cielo, en el Sol, la Luna y los planetas, en cuya danza eterna busca la manifestación del concepto pitagórico, la música está relacionada con los movimientos de los astros Exactamente como tantas obras de arte expuestas unos metros más allá, infinidad de texturas, de colores, de matices tan abiertos a la interpretación que para qué buscarles un nombre. Melodías, sin embargo, para las que cabe tanto la escucha atenta como el movimiento rápido de ojos. Y es que, sin un entramado visual estimulante que sumergiese al espectador en el trance del placer sinérgi- co, lo de Oldfield se quedaba en una pugna entre grandilocuentes picos dramáticos y pasajes anodinos, sin fuerza expresiva ni alma propia. Seguramente, un buen documental de Carl Sagan sea la pareja perfecta para Music of the Spheres pero allí sólo hubo un par de focos mal colocados. Dicen que algunos son más susceptibles de ser hipnotizados que otros, y ayer ocurrió algo parecido entre los oyentes. Los que gozaban de mayor capacidad para dejarse llevar por experiencias extracorpóreas disfrutaron de cincuenta minutos de melodías evocadoras y ensoñadoras marca de la casa, y los más terrenales simplemente disfrutaron a ratos, sin ser demasiado castigados por huecas excentricidades. Si habrá más conciertos cómo éste, es todavía una incógnita. En función de cómo salga éste nos plantearemos otras cosas dijo en la víspera el artista inglés. Que se vayan preparando las sinfónicas de medio mundo. pamiento de cada pieza, y da buena cuenta de sus orígenes, peculiaridades de la grabación, el mayor o menor cariño que siente el toro de Freehold por ella, y su encuadre dentro de las afinidades culturales, sociales y musicales del Boss Pongamos un ejemplo, a partir de una de las canciones emblemáticas de Springsteen, un canto al combate diario y a la esperanza: The Promised Land La biógrafa traza el origen de la pieza en la tonadilla casi hómonima de Chuck Berry (otra de las pasiones del Jefe, evidentemente) Promised Land A continuación, enmarca la canción dentro de la tradidición bíblica (como en Dylan, las referencias al libro de los li- bros es habitual en Bruce) de la tierra prometida. Y, tras describir las esencias musicales de la canción, conecta su contenido con los Estados Unidos de hoy, y el apoyo hace cuatro años del Jefe a Kerry. Y así, sucesivamente, con las cien piezas. Como guinda y trufa de este delicioso pastel springstiniano, la autora ha pergeñado un puñado de recuadros en los que resalta diversos aspectos de la vida y obra del hiperrocker: Bruce y la guerra, Bruce y los nombres de pila (Sandy, Mary, Kitty, Terry, Wendy... Bruce y Elvis, Bruce y el country, Bruce y el cine, Bruce y las versiones, Bruce y los currantes... Un Springsteen, al cien por cien. Mike Oldfield, ayer en el Guggenheim, junto a varios integrantes de la Orquesta Sinfónica de Euskadi EFE