Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 8 s 3 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 83 Fallece Antonio Colino, el ingeniero de la Academia Limpió, dio esplendor y renovó el Vocabulario científico y técnico A. ASTORGA MADRID. Ayer se fue a los 93 años un sabio del idioma, al que se acercó desde su gigantesca cultura científica y técnica. Trabajador infatigable, roto aún por el reciente fallecimiento de su esposa, y recuperado de una operación, Antonio Colino quería volver a su sitio natural sobre el terreno de juego del español: la Comisión del Vocabulario científico y técnico, del que era su patriarca en la Real Academia Española. Un infarto cercenó su vida, su pasión. Antonio Colino limpió, fijó, y dio esplendor al lenguaje científico y técnico. En su discurso de ingreso en la RAE- Ciencia y Lenguaje -sostuvo que el descubrimiento más trascendental de la Humanidad sería resolver la dualidad cerebro- mente, o dar una explicación natural de la emergencia de las cualidades mentales de la estructura del cerebro, pues nunca el hombre ha necesitado tanto de conocerse a sí mismo Doctor en Ingeniería industrial con el número uno de su promoción, y premio extraordinario, presidente del Centro de Investigaciones Físicas Leonardo Torres Quevedo miembro fundador de la Junta de Energía Nuclear, consejero de Marconi Española, académico de la Real de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales desde 1959... el gran profesor que fue Antonio Colino volcó su titánica energía en la Real Academia Española, de cuyo sillón g tomó posesión el 23 de enero de 1972. Ha contabilizado 2.030 asistencias, a una media de una cada semana. Y verso a verso renovó las definiciones del vocabulario científico- técnico. Su capilla ardiente era un hervidero de familiares, amigos y académicos. El secretario de la RAE, José Manuel Blecua, glosaba su enorme lucidez y Arturo Pérez- Reverte lo definía como caballero simpático y encantador. Era un amigo y trabajábamos juntos Colino escribió, y enseñó, sobre Radioelectricidad Funciones Bessel estudió al receptor superheterodino teorizó sobre los servomecanismos los Circuitos micro- ondas los campos electromagnéticos se preguntó ¿Qué es la materia? y ¿Hasta dónde sabemos contar? nos ilustró acerca de las partículas elementales... La Ciencia y la Real Academia Española pierden a su ingeniero MEMORIA VISUAL DE ESPAÑA Bienvenido, Mr. Sam Consiga mañana, con ABC, el noveno capítulo de la colección Memoria visual de España que abarca los años 1953 y 1954, por tan sólo un euro y los cupones del sábado y del domingo LUIS CONDE- SALAZAR INFIESTA En 1953 la firma del Tratado de Amistad y Cooperación Hispano- Americano financiaba en parte el desarrollo económico de España, aislada todavía en el terreno de las relaciones internacionales. Con él llegaría la rúbrica de varios acuerdos bilaterales con Estados Unidos, uno de ellos de especial importancia estratégica y geopolítica: el de la instalación en territorio nacional de varias bases militares norteamericanas, en especial las de Torrejón de Ardoz en Madrid, Rota en Cádiz y Zaragoza. Mientras, en Guadalix de la Sierra, entonces un pequeño pueblo del norte de Madrid, Luis García Berlanga comenzaba el rodaje de una de las películas más emblemáticas del cine español, Bienvenido Mr. Marshall protagonizada por el incomparable Pepe Isbert y por Lolita Sevilla, que ha dejado su testimonio sobre aquellos días de cámaras y extras lugareños disfrazados de andaluces en el capítulo noveno de la Memoria Visual de España. Tiempos de leche en polvo, mantequilla y queso con el sello del Tío Sam. Y también de la esperada llegada del Cinemascope con La túnica sagrada como abanderada de una nueva forma de ver el cine. La industria del motor se moderniza y, además del espectacular bólido deportivo de la marca Pegaso, empiezan a rodar por nuestras carreteras el compacto Seat 1400 y esa moto, la Vespa, un seiscientos después de haber hecho strip- tease, que vino de Italia para ya no irse. Otro importante factor colaboró en el proceso de apertura de España al exterior, aunque la entrada en Naciones Unidas siguiera siendo vetada: el reconocimiento por parte de la Santa Sede, a través del Concordato, de la legitimidad del Gobierno de España y de Franco como hijo predilecto de la Iglesia. Por entonces, el príncipe Juan Carlos de Borbón continuaba con su formación. Tenía por entonces diecisiete años y ya mantenía sus primeros contactos directos con Franco. En el terreno deportivo, Federico Martín Bahamontes, El águila de Toledo se convertía en el rey de la montaña en la edición de 1954 del Tour de Francia, un año antes de consagrarse en París con el maillot amarillo. Ese año de 1954 fue el del emocionante regreso a España en el buque Semiramis de los últimos prisioneros de la División Azul, tras once años de cautiverio en la Unión Soviética. También el de la concesión del Nobel a un españófilo Ernest Heminghway, y el de la muerte de un español con Nobel, Jacinto Benavente. También dejó el mundo de los vivos Eugenio D Ors. En aquellos días Juanito Valderrama conocería a su sempiterna pareja Dolores Abril, al tiempo que Lola Flores regresaba triunfante de su exitosa gira americana. El capitán Trueno y El guerrero del antifaz luchaban enconadamente por hacerse con el liderazgo de las preferencias del ocio en materia de cómic de los españoles. Rey de la montaña Antonio Colino, en una imagen de 2004 JAVIER PRIETO Víctor García de la Concha Director de la RAE REFERENCIA CLAVE a muerte de Antonio Colino nos llena de dolor y conmoción a quienes gozábamos de su amistad. Era el segundo académico, después de Martín de Riquer, que llevaba más tiempo en la Real Academia: 36 años, y había contabilizado 2.030 asistencias. Era un ingeniero eminente, pionero en la energía nuclear, en el mundo industrial, en los elementos de la radiofonía, y una persona muy modesta. Antes de ser académico empezó a trabajar en la Comisión de Vocabulario Científico y Técnico, y al frente de ella demostró su gran inteligencia y sensibilidad, pero no sólo ahí, pues intervenía mu- L cho también en todas las comisiones. Extraordinariamente trabajador y tan asiduo a las sesiones de la Real Academia que era partidario de que hubiera más horas de trabajo. Si hacíamos algún respiro él quería seguir trabajando enseguida. Con Antonio Colino siempre podías contar, y en él encontraba uno el consejo sabio y más oportuno. Había salido bien, a sus 93 años, de una intervención quirúrgica, aunque seguía muy apenado por el fallecimiento de su esposa. De enorme equilibrio, excelente consejo, querido por todos, fomentaba la convivencia y era un académico más que ejemplar. Tenía tanta experiencia en el léxico que era de las personas mas influyentes en la fijacion de definiciones por su sabiduría, buena experiencia y gran cultura. Hombre muy querido y respetado, a él siempre se acudía para solucionar cualquier cuestión: Lo que diga Colino que lo vea Colino a ver qué opina Colino... Una figura rigurosamente clave, un gran científico, una autoridad, que deja un enorme vacío.