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6- 7 S 6 LOS SÁBADOS DE Moonphase blanco: diamantes para la muñeca de una mujer LUGAR DE LA VIDA El naranjo l naranjo es árbol y a la vez despensa. No hay otro frutal que guarde tanto tiempo sus frutos en las ramas y estén, a cada día que pasa, más dulces, más grandes, más frescos. Al contrario de los ciruelos, plenamente hoy florecidos, que se diría que ya no pueden sostener más flores en las ramas y que si hubiera tantos insectos como flores, todo el árbol sería hoy un puro enjambre, los naranjos guardan en sus ramas como en una nevera la fruta. Y si bien hay que estar muy atento al día en el que maduran las ciruelas para abastecer a los vecinos porque una sola familia no podrá con tanta fruta en tan poco tiempo, del naranjo puedes sacar fruta cada día durante la mitad del año. Aparecen las naranjas en verano, verdes, duras y pequeñas, y luego van creciendo y en otoño ya tienen su tono anaranjado. Estas primeras naranjas son las más ácidas, y tienen la monda más pegada, con esa piel blanca que envuelve los gajos y de la que decía mi abuela que estaban allí todas las vitaminas de la naranja. Mi abuela vivió sana cien años. Y hoy me sorprendo comiendo el blanco de la naranja, por si tuviera ella razón y ningún científico lo hubiera aún descubierto. A medida que pasa el invierno, la naranja crece y se endulza y no hace falta recolectarlas pues sales con el frío y te llevas las naranjas que te caben entre las manos y entras en casa, que desprende el calor de la tarde de invierno, y las exprimes y haces un zumo, vasos hasta arriba que se beben de una vez, con ocho o nueve naranjas dentro. Cada día que pasa, el zumo es más dulce. Y pasan los meses y la naranja no se estropea en la rama, y sólo alguna cae de vez en cuando, y se suelta por la parte que le une al tallo, pero son muy pocas las que entrega el naranjo a la tierra, como si el naranjo, al contrario de otros frutales, fuera un árbol más agarrado. Y estas naranjas que caen, son las únicas que se estropean. Ahora que salen las flores, y todavía quedan naranjas en las ramas, cuando pasas por debajo, huele a azahar, y se despierta en ti un infinito y antiguo agradecimiento hacia este árbol. E Mónica FernándezAceytuno Defy Xtreme Stealth, en blanco y rojo do, e incluso Antoni Gaudí, para ser más revolucionario. Si fuera un modisto en Italia sería Brioni, por su colección, o Loewe si fuera español. La colección Defy, por el contrario, es la absoluta esencia de la modernidad. Está inspirada en los mejores barcos, aviones, coches, es la condensación de la última tecnología. Si lo comparamos con un coche, el Xtreme sería un Lamborghini, mientras que el Classic sería un Jaguar Car. Si fuera un helicóptero o un yate pienso en los Defy y me vienen a la mente los helicópteros Mangusta y los yates ultrarrápidos Wally Power. Zenith. en moda, se asemejaría a los trabajos de Giorgio Armani, Dolce Gabana o Prada. ¿Por qué Dubai? -Quería un lugar para esta presentación que me ofreciera todas las garantías de poder contemplar las estrellas en la noche sin riesgos meteorológicos. Quería una noche mágica, disfrutar de una sensación de Las Mil y Una Noches con personas venidas de todos los lugares y culturas. Si cuenta con que la estrella es el símbolo de la compañía y el Cénit Defy Classic Split Seconds Grande Date Leather es el punto más alto del cielo, se comprende lo que quiero decir. Dubai combina la paz del desierto, con una sociedad donde puedes comprar una isla con la forma del país del que quieras. ¿Cuál de todos estos relojes lleva su mujer? -Mi mujer también es mi musa y se pone todos los relojes femeninos de la firma, desde los más clásicos, como el Chronomaster Lady en madreperla con las fases de la luna en oro rosa, a uno muy moderno, como el Defy Classic en acero o el Xtrem en titanio. -Viene de Veuve Clicquot. ¿Qué diferencia al champán de los relojes? -El lujo es el lujo. Desde la fantástica botella de etiqueta amarilla de Veuve Clicquot a la belleza de un reloj Zenith. Todo gira en torno a la pasión por la belleza, por la artesanía, por entender que la vida debe ser vivida al máximo. Por supuesto, las diferencias están en la naturaleza del producto en sí, un reloj es mucho más tecnológicamente parecido a un coche que a una magnífica botella de vino o de champagne. En cualquier caso, el lujo será siempre comer, feliz, una baguette y andar sin prisas, tener amigos e invitarlos a comer un risotto en casa. El lujo no es dinero, no es poder: es darse el gustazo de hacer cosas simples que te hagan sentir bien.