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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE Juan María Calvo, de la ABM, poda un haya de la Infanta doña Pilar de Borbón Un bosque en bandeja La Asociación Bonsái Mirasierra (ABM) que prestará 16 ejemplares para la exposición, se creó para relacionar a los aficionados al arte de crear y cultivar árboles plantados sobre bandejas, que es la traducción al castellano de la palabra bonsái En la Asociación se puede intercambiar y obtener información sobre el mundo del bonsái y tienen las puertas abiertas a cualquiera que necesite hacer consultas o necesite ayuda para sus árboles o un servicio de guardería en algunos momentos. Junto a los árboles de los socios, muchos de ellos ejemplares impresionantes, se expone un amplio surtido de bonsáis y prebonsáis para la venta al público, así como macetas, herramientas y tierra. Los socios más veteranos de la ABM se formaron hacia 1990 en el seno de la empresa Iberbonsai y de la mano de Luis Vallejo, hoy un maestro conocido en todo el mundo del bonsái. En su sede de la Colonia Mirasierra, la ABM cuenta con un jardín especializado donde los socios pueden cultivar sus árboles y donde disponen de taller, herramientas y materiales para trabajar. va en esto unos seis o siete años. En mi caso, cumplí uno de esos sueños infantiles que te persiguen siempre. Un día, cuando era pequeña, vi una fotografía con una composición de Ikebana y me quedé fascinada Muchos años más tarde encontró la oportunidad de aprender y lo que parecía un capricho ha tenido mucha influencia en su vida. En mi caso, dejé mi profesión- -soy veterinaria- -y ahora me dedico a trabajar con flores, aunque de otra manera. Aplico a veces técnicas de Ikebana, pero lo más importante para mí ha sido la manera de mirar las flores, las plantas. Ir con la profesora Ishibashi por el campo fue para mí una lección: se fijaba en una rama concreta y la cortaba, pero sólo esa. Nada de arrasar con todo. Luego está el sentido del color. A mí me gusta mucho el jazz y a veces he visto cierta similitudes en cómo puedes ir derivando una composición al observar los elementos con los que trabajas... Hay que tener también en cuenta dónde van a colocarse las flores, porque en este caso necesitan un espacio adecuado, no por tamaño, sino porque necesitan respirar. Es absurdo colocar una composición de este tipo en medio de una decoración abigarrada en la que se pierden las líneas y la simplicidad de los elementos En el Ikebana se utilizan ramas, flores y semillas. A menudo se parte de la forma natural de una rama, pero con experiencia- -dice Masako Ishibashi- -también se puede variar su inclinación Y a cada composición su vaso, su jarrón, su cuenco, lleno de agua desde el principio. Un rato antes de empezar a repartirse las plantas, algunos de los alumnos han estado rebuscando en los estantes la pieza de porcelana o de barro que más se ajuste a su tarea del día. Éste es un trabajo de años, para toda la vida, pero tampoco hay que darle demasiadas vueltas, si uno se quiere iniciar. Lo mejor del Ikebana es que desarrolla la creatividad artística que todos los seres humanos llevamos dentro y, además, abre un mundo de sensaciones y sentimientos en cada persona al dialogar con las flores. Las observas, cambias su ángulo, planteas otras perspectivas, reflexionas sobre las combinaciones. No es colocarlas y ya está. En ese diálogo te concentras, pero también te relajas y canalizas tus sentimientos. Todo eso ayuda a conocerse y encontrarse mejor Un diálogo con uno mismo A la izquierda, bonsái de azalea en un jarro. A la derecha, un acebo en plato redondo