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14 ELECCIONES 9 M ESPAÑA EL TERRORISMO CONDICIONA LOS COMICIOS: DOLOR EN MONDRAGÓN SÁBADO 8 s 3 s 2008 ABC Isaías Carrasco vivió siempre en el barrio obrero de San Andrés, donde fue asesinado Tiró la basura de su casa en un contenedor instantes antes de ser abordado por el pistolero etarra la suya unos vecinos han colgado la señal de apoyo a los presos etarras. En las papeleras de la calle hay pegados carteles que piden el boicot a las elecciones y la abstención por la independencia En un contenedor cercano se puede leer De Juana, askatu (libertad) Amnistía Como las casas son bajas y las ventanas están muy próximas a la calle, todos parecen conocer la vida de los demás vecinos. De hecho, muchos recuerdan lo último que hizo Isaías antes de ser asesinado, que fue bajar la basura de su casa y tirarla en el contenedor. Después volvió hacia el portal, probablemente, según los vecinos, para meterse en el coche y volver al trabajo. Los pistoleros etarras sabían que el ex concejal socialista volvía todos los días a trabajar a la una y media de la tarde. No le esperaron a las cinco y media de la mañana, cuando sale por primera vez de casa cada mañana, según comentaba su vecino Manuel del Río. Hasta hace sólo tres o cuatro meses, Isaías entraba y salía de casa con la escolta que llevan todos los cargos socialistas en el País Vasco. Su vecino comentaba que solían dejarle en el ascensor y que probablemente ya no llevaba escolta porque no fue elegido concejal en las últimas elecciones municipales. Está claro que los pistoleros etarras eligieron el objetivo más fácil. Un concejal socialista que se acercó ayer al domicilio de Isaías, Angel Martín, de Zaldívar, comentaba a ABC que la paradoja es que, en teoría, Isaías no estaría incluido en la amenaza de ETA a los cargos públicos, ya que ya no es concejal. Todos los vecinos tuvieron buenas palabras para Isaías. Nunca ha hecho nada malo. Sólo meterse en política aseguraba con una reflexión propia de algunos vascos una persona que se identificó como amigo de su padre, ya fallecido. Bajó la basura Llegada, anoche, del féretro del militante del PSE asesinado por ETA al salón de plenos del Ayuntamiento de Mondragón EFE Trágica agonía en la calle Mondragón tardará en olvidar la imagen de Isaías, aguantando primero en pie los tres disparos y desplomándose después, abrazado a su mujer y a su hija Sandra, los tres cubiertos de sangre, mientras ellas gritaban asesinos a los pistoleros etarras POR M. LUISA G. FRANCO MONDRAGÓN. Varios vecinos del barrio obrero de San Andrés fueron testigos ayer del asesinato del ex concejal socialista de Mondragón Isaías Carrasco. La detonación de varias balas, a la una y media de la tarde, sacó a las ventanas a trabajadores que, como Isaías, empiezan sus turnos laborales a las seis de la mañana y habían vuelto a casa a comer. Uno de ellos explicó que vio al ex concejal socialista en pie, con las balas ya en el cuerpo, instantes antes de que su mujer y su hija llegaran a su lado, alertadas también por el ruido de los disparos. Este testigo no quería hablar del asesino, al que probablemente también pudo ver, cuando corría, tras disparar a Isaías, hacia un todoterreno donde le esperaba otro terrorista. Desde el bloque de enfrente, de la estrecha calle de Navas de Tolosa, varias personas observaron como salían del portal número seis la mujer y la hija de Isaías. A pesar de su alarma, primero intentaron tranquilizarle, asegurándole que lograría salir vivo del atentado; después pidieron agobiadas que alguien llamara a una ambulancia y más tarde se desahogaron con el grito de asesinos, asesinos Sandra, la hija mayor de Isaías, de veinte años, según los vecinos, se abrazaba a su padre de tal forma que cuando llegó la ambulancia tenía la cara y el cuerpo cubiertos de sangre. Uno de los vecinos relató a ABC que durante quince interminables minutos Isaías, todavía con vida, su mujer y su hija vivieron su agonía ante numerosos testigos, antes de que finalmente llegaran ambulancias y varias dotaciones de la Ertzaintza. Isaías tenía otra hija, de trece años, a la que los vecinos ven a menudo colgando la ropa por la ventana, según comentaba una señora que alababa su laboriosidad. La viuda de Isaías trabaja en una empresa de limpieza, según creen sus vecinos del primer piso, quienes recuerdan que el matrimonio tiene además un niño pequeño, de unos cinco años. Manuel del Río es el único vecino al que no le importó identificarse con su nombre en un municipio donde hay tal miedo a ETA y a su entorno que una joven no dejó hablar a su padre en una farmacia cercana, a la que ABC accedió a preguntar por el ex concejal socialista. Comentaba Manuel del Río que los Carrasco provienen de Zamora y que siempre han vivido en el barrio de San Andrés; primero él con sus padres y después con su mujer y sus hijos. En uno de esos largos bloques de pequeños pisos vive todavía su madre. Probablemente ella también escucharía el ruido de los disparos etarras, aunque nadie la vio ayer en la calle tras el atentado. La mayoría de los vecinos del barrio de San Andrés llegaron a trabajar a Mondragón desde otros rincones de España. Manuel del Río proviene de Galicia y parece vivir cómodo en este barrio obrero donde tres ventanas a la izquierda de Un pueblo encartelado a favor del boicot electoral Mondragón estaba ayer encartelado con llamamientos al boicot y a la abstención en las elecciones. Hasta diez carteles podían contabilizarse en cada rotonda de acceso al centro del pueblo, donde, se mirara donde se mirara, los dibujos con personas tirando el voto a la papelera lo dominaban todo. Grandes fotos de etarras enmarcaban además una de las principales plazas del pueblo, que tiene más balcones con el signo de apoyo a los presos etarras que cualquier otro municipio vasco. En ese escenario, los vecinos seguían ayer con su vida cotidiana, como si ETA no hubiera vuelto a asesinar en sus calles: como hicieron hace diez años, después de que allí mismo se encontrara al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, tras meses de cautiverio en poder de la banda terrorista, entarrado en vida por vecinos del pueblo. Son pocos los que se atreven a hablar con periodistas en esta guarida de ETA y, los que lo hacen, se niegan a identificarse. Todos viven tranquilos en silencio mientras no les toque a ellos ser el objetivo de ETA. ABC. es Testimonios de los vecinos de Mondragón en abc. es