Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
84 CULTURAyESPECTÁCULOS VIERNES 7 s 3 s 2008 ABC Cuando las mujeres dominaban China El sinólogo español Pedro Ceinos traduce por primera vez a un idioma occidental mitos de diosas femeninas que revelan la existencia de sociedades matriarcales en China, uno de los pueblos más antiguos de la Historia POR PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. ¿Hubo un tiempo en que las mujeres dominaban el mundo antes de que todas las sociedades tanto de Occidente como de Oriente, sin excepción, pasaran a estar regidas por los hombres? Ese es el debate que permanece abierto en Europa y al que ha querido contribuir el sinólogo español Pedro Ceinos, quien viajó por primera vez a China en 1988 como guía turístico y, desde hace 15 años, vive en Kunming, la capital de la provincia sureña de Yunnan. Gracias a su trabajo como guía, Ceinos, nacido en Madrid, ha viajado por todo este gigantesco país y es uno de los sinólogos españoles que mejor conoce la cultura y, sobre todo, la vida de la calle en China. Desde que en 1990 escribiera su primera obra, Minorías étnicas ha publicado ya ocho libros, de los cuales el más famoso es su exitoso Manual de los caracteres chinos (1998) imprescindible para empezar a estudiar el mandarín. Ahora, Ediciones Miraguano acaba de publicar una nueva obra suya, Leyendas de la Diosa Madre (y otros mitos de diosas y mujeres de los pueblos de China) en la que traduce por primera vez a un idioma occidental, en este caso el español, 40 mitos de diosas femeninas pertenecientes a 24 grupos étnicos de China, incluyendo la mayoritaria etnia Han. Representantes de las minorías étnicas del país, el miércoles en Pekín dido su obra en cuatro partes: la diosa creadora, la diosa civilizadora, las antiguas sociedades matriarcales y el fin de las amazonas. En el primer capítulo, el más extenso, destaca Miliujia, la diosa de los Zhuang, una etnia compuesta por 17 millones de personas que habitan en la región autónoma de Guangxi y que en su vida cotidiana conservan numerosos vestigios de un culto a la figura femenina. Según reza su mito traducido por Ceinos, en el universo no había absolutamente nada hasta que, de pronto, apareció un flor. Se abrió y de su interior surgió una mujer, la madre de la Humanidad Para los Zhuang, Miliujia no sólo creó el cielo y la tierra usando, respectivamente, un gusano y un escarabajo, sino que tiró de la tierra levantándola para juntarla con el cielo, formando así montañas, valles y gargantas con sus ríos y lagos Además, dio a luz al ser humano orinando sobre la tierra y mojándola, amasándola después y moldeándola siguiendo su propia forma para crear unas figuras de barro que, al cabo de 49 días, habían tomado vida El sexo de hombres y mujeres quedó determinado por las guindillas y bayas que cayeron sobre ellos lanzados por la diosa creadora. Además de recopilar el mito de la diosa Maider, adorada por los mongoles oiratos, y de la diosa del arroz de los cazadores de cabezas chino- birmanos Wa, Ceinos los relaciona con la diosa Nuwa, quien para los chinos creó el primer día los pollos; el segundo los perros; el tercero las ovejas; el cuarto los cerdos; el quinto día las vacas; en el sexto los caballos y en el séptimo creó a la Humanidad utilizando arcilla amarilla La diosa también aparece como civilizadora en el cuento de la mujer pájaro de los Dai, que dio lugar a la Humanidad al unirse a un cazador que había entrado en su bosque, o el mito de Fugulun, la madre de los manchúes. Esta era una diosa que bajó del cielo y quedó embarazada al tomar un fruto que germinó en su vientre en la forma de un niño apellidado Aisingyoro, el nombre del clan manchú que unió a las tribus que estaban en guerra entonces y en el siglo XV conquistó China estableciendo la dinastía imperial Qing (1644- 1911) Más curiosa aún es la canción que retrata la antigua sociedad matriarcal de la etnia Pumi, unas 35.000 personas que viven dispersas por las montañas del noroeste de Yunnan y suroeste de Sichuan. A tenor de dicho mito, hace mucho, mucho tiempo las mujeres no podían tener hijos y se parecían a los hombres de ahora por carecer de pechos y tener bigote De hecho, eran los hombres los que parían a los niños, que eran como pequeñas ranas y a los tres años sólo alcanzaban el tamaño de un conejo Como no podían cazar ani- AP La diosa Maider males, ni construir casas, ni arar campos, las mujeres detestaban que los hombres no tuvieran aptitudes así que les pasaron sus bigotes a los hombres y éstos sus pechos a ellas, quienes parieron a niños que crecían muy deprisa y a los trece años ya eran como los adultos. Desde entonces, una generación tras otra, la Humanidad se propagó por la tierra Pero, para Ceinos, su mito más interesante es el del fin de las amazonas, como la leyenda de los Yi en la que Cuoriapu conquista el reino de las mujeres y supera varias pruebas para acabar con su hegemonía, imponiéndoles la obligación de casarse con quien ordenen sus familias. Para otros pueblos como los Wa, fueron las mujeres las que se cansaron de ser dirigentes y les dejaron a los hombres que asumieran ese papel, pero cuando el hombre no entendía los asuntos, iba a pedir a la mujer que le enseñara. Las mujeres fueron las jefas durante 30 generaciones, los hombres lo han sido durante 20 Una buena prueba de los tiempos inmemoriales en que las mujeres dominaban el mundo. Jefas durante 30 generaciones Grupos minoritarios étnicos Hay un debate sobre la existencia de sociedades matriarcales primitivas basado, precisamente, en los mitos de diosas femeninas, así que debemos incorporar a China a esa discusión porque sus ocho primeros grupos minoritarios étnicos, repartidos por todo el país, tienen deidades que son mujeres explica Ceinos a ABC. Argumentando que los mitos explican el pasado de una sociedad y sirven para mejorar su futuro el sinólogo ha divi- El libro traduce al español 40 mitos de diosas femeninas pertenecientes a 24 grupos étnicos de China, incluyendo la mayoritaria etnia Han Para Pedro Ceinos, su mito más interesante es el del fin de las amazonas