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38 INTERNACIONAL VIERNES 7 s 3 s 2008 ABC El nietísimo de Mao Zedong El coronel Mao Xinyu, hijo del segundo vástago del Gran Timonel vuelve al lugar donde su abuelo fundó la China comunista para participar en la reunión, anual del Parlamento PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Casi seis décadas después de que, el 1 de octubre de 1949, Mao Zedong fundara la China comunista en la entrada a la Ciudad Prohibida donde aún cuelga su retrato, uno de sus herederos vuelve a campar por la plaza de Tiananmen. Se trata de Mao Xinyu, su único nieto varón y uno de los nuevos miembros de la Conferencia Política Consultiva del Pueblo Chino. A sus 38 años, este coronel del Ejército de Liberación Popular ha sustituido a su madre, Shao Hua, en dicho órgano asesor del Gobierno que se reúne coincidiendo con la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular, el Parlamento chino. Por ser el fruto de la unión del segundo hijo del Gran Timonel Mao Anqing, y de una reconocida fotógrafa del Ejército, el orondo Xinyu, que pesa más de cien kilos, ha llamado la atención de los medios de comunicación. En el único ejercicio de libertad que pueden permitirse en un país controlado por la censura, y como suele ocurrir cuando detectan a algún famoso, un enjambre de excitados periodistas chinos y cámaras de televisión han acosado infantilmente a Mao Xinyu a las puertas del Gran Palacio del Pueblo, el monumental edificio de estilo soviético donde se reúne el Parlamento. Mi abuelo Mao Sin embargo, con sus inocentes preguntas poco le han sonsacado a tan curioso personaje, que pertenece a la Academia de Ciencias Militares y ha escrito varios libros sobre su familia, entre ellos Mi abuelo Mao Mientras resoplaba subiendo las escalinatas del Gran Palacio del Pueblo, el coronel se ha limitado a decir que fue una decisión inteligente del presidente Mao impulsar el progreso tecnológico a través de la defensa y que debemos profundizar en el desarrollo militar logrado hasta ahora Unas declaraciones nada explosivas pero que revelan su admiración por el dictador, al que suele referirse como presidente y no como abuelo A pesar de su amor filial, su vida, como la de millones de chinos, ha quedado marcada Hu Jintao (centro) con otros altos cargos tras la inauguración de la Asamblea Nacional Popular AP China endurece la represión para lucirse en los Juegos Desde que llegó al poder en 2002, el presidente Hu Jintao ha aumentado la persecución de los disidentes y la censura P. M. DÍEZ PEKÍN. Miles de policías, soldados y agentes de paisano vigilando las calles y estaciones de metro. Controles por doquier. Disidentes confinados bajo arresto domiciliario o encerrados en cárceles y campos de reeducación mediante el trabajo. Periodistas extranjeros seguidos y traductores chinos interrogados. Registros a todos aquéllos con pinta de humildes campesinos que quieren pasar a la plaza de Tiananmen con bolsas y mochilas, no vaya a ser que contengan no ya bombas ni armas, sino algo mucho peor, pasquines de protesta. Con motivo de la reunión anual de la Asamblea Nacional Popular, el máximo órgano legislativo del régimen comunista chino, Pekín ha sido tomado por el Ejército y la Policía, que ha sacado a las calles a unas fuerzas especiales antidisturbios que hasta han copiado el nombre de SWAT de las películas americanas. Desoyendo las voces que demandan democracia o, al menos, apertura política, el Gobierno chino ha endurecido la represión mientras se esfuerza para lucirse en los Juegos. Para evitar que los peticionarios protesten contra las injusticias cometidas por las autoridades locales que los han traído a la capital, los agentes han cerrado la plaza de Tiananmen, donde se levanta el Gran Palacio del Pueblo en el que se reúne el Parlamento, y han hecho redadas por toda la ciudad. Según ha denunciado la organización Chinese Human Rights Defenders (CHRD) en una de ellas ha sido detenido Wang Guilan por dirigir a la Asamblea Nacional una carta con 12.709 firmas en la que alertaba sobre los abusos que sufren diez millones de peticionarios Así se conoce a los descontentos que, siguiendo una antigua tradición imperial, acuden a Pekín para protestar ante el Gobierno central tras haber sido víctimas de alguna injusticia por parte de las autoridades locales. La mayoría de estos atropellos consiste en la expropiación ilegítima de las tierras de los campesinos, que por ley pertenecen al Estado pero son requisadas por los corruptos oficiales y cuadros locales del Partido para protagonizar espectaculares pelotazos inmobiliarios en connivencia con constructores sin escrúpulos. La carta demanda libertad de expresión, Prensa y asociación, tal y como recoge la Constitución china, y exige la clausura de los centros de reeducación mediante el trabajo y el fin de la persecución de los peticionarios y disidentes. Pero nada de esto parece haber conmovido al régimen comunista, que ha acrecentado su control político desde que el presidente Hu Jintao subió al poder en 2002. Mao Xinyu AP A sus 38 años, ha escrito libros sobre su familia y pertenece a un órgano asesor del régimen comunista para siempre por el Gran Timonel Sin la megalómana personalidad del tirano no se entiende la esquizofrenia que acabó sufriendo Mao Anqing, su segundo hijo y padre del rollizo coronel, ni la muerte de su primogénito, su tío Anying, mientras luchaba contra las tropas de Estados Unidos en la Guerra de Corea (1950- 53) Al contrario que los descendientes de otros dirigentes del Partido, como los hijos de los presidentes Jiang Zemin y Hu Jintao, Mao Xinyu no ha podido dedicarse al mundo de los negocios, una actividad muy extendida en la nueva China de los capitalistas rojos pero que habría causado un gran escándalo por sus genes revolucionarios. Así que al pobre coronel, cuyo aspecto recuerda ligeramente a Mao de joven, no le ha quedado más remedio que hacer carrera en el Ejército para seguir la tradición familiar de servir al pueblo Pero en esta nueva China, surgida al amparo de las reformas económicas acometidas hace tres décadas por Deng Xiaoping, la única revolución que vale es la del dinero. Eso sí, con la efigie del abuelo Mao- -perdón, del presidente Mao- -impresa en los billetes.