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ABC VIERNES 7 s 3 s 2008 OPINIÓN 3 LA TERCERA LA I+ D NO ES PATRIMONIO DE LA IZQUIERDA Sigue siendo necesario un gran esfuerzo por crear un sistema potente de Ciencia y Tecnología en España, la cuestión permanece como un objetivo del Estado. Hacen falta medidas inteligentes y decisiones sobre asignación de recursos que prioricen esta tarea. Tenemos que mejorar nuestros organismos de investigación y facilitar la transferencia del conocimiento al sistema productivo, nuestra mayor debilidad... OMO es obvio tampoco es patrimonio de la derecha. Pero, importa puntualizar ciertas cuestiones, porque nada hay tan inherente al oficio de académico y científico como la libertad de pensamiento, así como una actitud crítica, exigente, con la calidad de la gestión pública. La ideología de cada científico es naturalmente de su incumbencia, pero, como integrante de ese gremio, estoy convencido de que nuestra capacidad de valorar las políticas no debe verse oscurecida por la preferencia ideológica que se profese. Durante las dos legislaturas anteriores, surgieron manifiestos e iniciativas para exigir un esfuerzo mucho mayor en I+ D, reclamando medidas para corregir el desfase secular de España en la creación de Ciencia y Tecnología. Con frecuencia han estado encabezadas por algunos científicos destacados, que recibían un gran apoyo de los gobernantes del momento. La exigencia que planteaban, en uso de su libertad, fue respetada y tenida en cuenta. En estos cuatro años, esos planteamientos reivindicativos parecen haber desaparecido, incluso algunos de los que entonces reivindicaron se suman con entusiasmo- -y es su derecho- -a plataformas de apoyo a los gobernantes actuales, con manifiestos que rayan en el culto a la personalidad. Pero la pregunta, entonces, es si se han resuelto las carencias y limitaciones que denunciaron, y si se puede proclamar que con los actuales gobernantes está definitivamente encarrilada la incorporación de España a la creación de conocimiento, junto con los países más avanzados. Pues bien, en mi opinión los datos avalan que, como país, seguimos necesitados de un gran esfuerzo que a todos compete, porque permanecemos estancados en niveles de crecimiento insuficiente, el diferencial de esfuerzo con los países con los que hemos de converger, no sólo no disminuye, sino que se agranda. Además, el galopante crecimiento del déficit exterior se ha acrecentado, llevándonos a las nada honrosas primeras posiciones del mundo, lo que demuestra que no mejoramos en competitividad. a cuantía de los presupuestos públicos para investigación viene incrementándose, de forma significativa, desde hace más de diez años, pero su impacto en los resultados globales de la inversión española en I+ D, pública más privada (la de empresas e instituciones sin ánimo de lucro) se mantiene en niveles que reflejan la insuficiencia a la que aludo. Es lógico reclamar que las políticas públicas aporten recursos, así como una gestión que también movilice el esfuerzo privado; en los países con los que hemos de converger este último supone dos tercios del total, mientras que en España no pasa de la mitad. La realidad de las cifras no invita al optimismo. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística da cuenta de que en 2003 la inversión española alcanzó el 1,1 por ciento del PIB, pero a finales de 2006, la última cifra estadísticamente consolidada, estamos en el 1,2 por ciento. C A falta de un ejercicio se puede decir que el crecimiento de nuestra I+ D en esta legislatura ha sido, por tanto, similar al de las dos anteriores, dicho sea para reconocer los aciertos que todo ello conlleva, así como para constatar las notables carencias que todavía nos aquejan. Pero, cabe significar que el 25 por ciento de incremento en la aportación pública, que el Gobierno proclama como un avance único, no va camino de asegurar que en 2010 estemos en el 2 por ciento, como se prometió en la anterior campaña electoral. Buscando explicaciones nos podemos encontrar, por ejemplo, la enorme proporción que en los presupuestos del Estado para I+ D suponen los préstamos reembolsables, que no computan como déficit, y cuya ejecución depende de que sean demandados y concedidos con garantías. En 2008, la partida de préstamos alcanza más del 55 por ciento, lo que hace dudar de que el presupuesto público crezca realmente de la forma en que se dice. L a investigación biomédica es un capítulo fundamental, con gran impacto en la opinión pública. Los ciudadanos entienden que la mejora de su calidad de vida depende de los avances científicos que mejoren la Medicina. Cuando la Biología Humana progresa de forma espectacular, existe el riesgo también de que se despierten falsas expectativas, que puedan incluso transformarse en promesas demagógicas. Las dos legislaturas anteriores, de gobierno del centro- derecha, supusieron la creación de centros punteros para la investigación biomédica en temas relevantes (cáncer, enfermedad cardiovascular) así como la promoción de redes de investigación capaces de aglutinar y coordinar los esfuerzos de muchos investigadores en Medicina de todo el país. Es una política que ha tenido una continuidad con el ejecutivo socialista que ahora gobierna, con criterios de gestión- -a mi juicio- -en algunos casos discutibles. La Medicina Regenerativa y la investigación con células madre suscitan las mayores polémicas, así como frecuentes distorsiones de la realidad. Es falso afirmar que el Gobierno anterior impidió la investigación con células madre; desde la legislatura pasada es posible investigar con células madre, embrionarias y adultas, en un marco de exigencias éticas similar al de los países serios. Se estableció el camino para el avance biomédico, pero, la evolución científica y su proyección médica, no dan la razón a quienes se empeñaron en que en la utilización de células embrionarias humanas estaba la clave fundamental para el avance. Progresa la investigación, y las terapias con células madre adultas, mientras que surgen todo tipo de limitaciones para las embrionarias. Incluso, la hipotética clonación humana, para derivar células madre de embriones clónicos, pierde el interés, a la vista de los nuevos avances, según afirman importantes líderes científicos mundiales, que postulaban esa clonación hasta hace poco. De nada sirve el que en esta legislatura se hayan aprobado leyes que fomentan la creación de embriones in vitro, tanto gaméticos como clónicos, para facilitar la producción de células madre embrionarias, cuya disponibilidad y uso ya era posible anteriormente en España. La valoración ética del embrión humano en sus primeras etapas es, y seguirá siendo, objeto de controversia. Quienes reclamamos una consideración exigente de la vida humana, en todas sus etapas, postulamos algo que resulta fundamental para la especie humana y todos los individuos que de ella formamos parte. Se puede sustentar un punto de vista distinto, pero, no es ético confundir a la opinión pública con afirmaciones que no se ajustan a la realidad, ni tienen fundamento en la Ciencia. E L n conclusión, sigue siendo necesario un gran esfuerzo por crear un sistema potente de Ciencia y Tecnología en España, la cuestión permanece como un objetivo del Estado. Hacen falta medidas inteligentes y decisiones sobre asignación de recursos que prioricen esta tarea. A mi juicio, la recién aprobada reforma de la Universidad no supone ningún avance, sino un retroceso, por ejemplo, en la selección y movilidad del profesorado. Tenemos que mejorar nuestros organismos de investigación y facilitar la transferencia del conocimiento al sistema productivo, nuestra mayor debilidad. Seguiremos debatiendo sobre la mejor forma de hacerlo. Pero, la realidad desmiente el que el mérito en este terreno esté en la izquierda, sea ideológica o partidista. Al igual que ocurre con la cultura, desde el ámbito liberal- conservador es preciso poner de manifiesto lo que su gestión de centro reformista y sus criterios representan para el avance de la I+ D. CÉSAR NOMBELA Catedrático de la Universidad Complutense