Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 6- -3- -2008 El juez obliga a España y Odyssey a llegar a un acuerdo antes de mañana, o fallará 79 A MANOLO GRANDE Durante 60 años, Miguel y Manuel Delibes (fallecido el pasado viernes) cazaron juntos. El protagonismo de éste se hace evidente en las notas del escritor san al tacto: Me han frito. dice Manolo Grande estalla en una carcajada: Mira, va a ser la manera de que engordes un poco. La Cuadrilla dobla la mano. Aún se arranca otra liebre donde apenas alcanza la vista. Manolo Grande, junto a la corta, vacía dos veces la escopeta sobre dos perdices que se pierden en las sombras. Tras el calor sofocante, asoma el relente. Apenas queda tiempo para las despedidas. Son dos horas de camino. Los habones del Cazador nutren los últimos comentarios de Pepa, la Montaraza: ¡Jesús! ¡Vaya una cara que le han puesto los mosquitos, señor Miguel! En el coche la pasión vuelve a sus cauces. El instinto cinegético, por el momento, queda aplacado: Tanto esperar, para esto. El cazador gusta de profundizar en las razones de las cosas. El Cazador habla del suelo reseco, de los bacillares sin vendimiar, de la deficiente estrategia adoptada: La caza no está en el monte, sino en las viñas. Y la poca que hay te siente a un kilómetro. Déjate de monsergas; hay menos perdiz. Antonio Merino añoras sus conejitos. Y de conejos ¿qué? Ni uno se ha visto. Manolo Grande recuerda las últimas temporadas en Monte Morejón: Nunca abrimos la temporada con menos de treinta piezas ¿es verdad eso o no es verdad? Verdad. Luego sobreviene el silencio. A la altura de Cerecitos, cuando ya Manolo Grande empieza a roncar, el Cazador suspira: Seis tiros, me cago en la mar; ¡parece mentira! Cinco he tirado yo. A dos pasos de casa hay que despertar a Manolo Grande. Manolo Grande es el contable de la Cuadrilla; los demás son gente de letras: Venga, Manolo, la cuenta. Manolo Grande se despereza; tal vez por la costumbre de sumar kilos, su agilidad matemática es portentosa: Doscientas cincuenta de gasolina y veinticinco de desayunos, doscientas setenta y cinco, y dieciocho de pan, doscientas noventa y tres, y treinta y seis de vino, trescientas veintinueve. Trescientas veintinueve entre cinco, a setenta y seis calas por barba y sobra una. Cada miembro de la Cuadrilla se echa mano al bolsillo de la cazadora. Cuando Antonio Merino detiene el automóvil, hay un trasiego de billetes y monedas. Yo te debo Tu me has devuelto... ¿Quién tiene dos duros sueltos? Y, al fin, todo queda cuadrado: Nos ha salido el cacerío por el salario mínimo vital. No es caro. Eso creo yo. Aún el Cazador masculla cuando, auxiliado por el Chico, va recogiendo del maletero la escopeta, el macuto y la canana: ¡Seis tiros! Si me lo llegan a decir ayer... Manolo Grande le vocea: ¡Calla ya, coño! Pareces un lloraduelos. Miguel Delibes Escritor FOTOS: ABC tulada Valquiria también aparece Kenneth Branagh. Asimismo, vuelve por sus fueros Clint Eastwood, dirigiendo un drama de madre de niño secuestrado que se pregunta con angustia si se lo han cambiado, protagonizado por Angelina Jolie. El padre de los hijos de ésta, Brad Pitt, se deja de dramas para reunirse con George Clooney, su compadre de Ocean s Eleven y todas sus secuelas, para compartir comedia con Tilda Swinton, la recientemente oscarizada por su interpretación en Michael Clayton Ah, y el esperadísimo, épico retorno de Al Pacino y Robert de Niro mano a mano, en una sobre asesinatos en Nueva York. Ojo además con los hermanos Coen, que tantas alegrías nos han dado este año, y que para 2008 han elegido como actor fetiche a John Malkovich. La película se llama Burn After Reading Finalmente, otra vaca sagrada absoluta, Meryl Streep, aúna esfuerzos con Philip Seymour Hoffman, ganador del Oscar en 2005 por su papel en Capote en una producción titulada Doubt basada en la obra del Pulitzer John Patrick Shanley sobre las acusaciones de abusos en una escuela católica. nauguramos la temporada en el Monte Morejón, metido ya en Zamora, junto al Esla, con poca suerte. Apenas vemos ganado y, para colmo, una nube se asienta sobre el pantano de modo que a las 11 estamos de vuelta en la casa, mojados como sopas y sin otro botín que un par de patirrojas que los dos Manolos el Chico y el Grande bajaron en la corta. Allí, en la casa, de tertulia, esperamos impacientes, junto a la chimenea, a que cese el diluvio. Para ganar tiempo anticipamos la comida y a las tres ya estamos de nuevo en el monte a pesar de las protestas de Manolo Grande que echa de menos la copa. La Cuadrilla se abre frente a la casa, flanqueando los bacillares, para manear luego el espesar y, a poco, el Cazador, que marra una liebre franca en lo más cerrado, se considera obligado a dar explicaciones: ¡Todo el día mirando y ahora esto! ¡Calla, coño! Vuela un bando a la derecha. El Cazador siente los tiros a un lado y a otro y, al cabo, una lluvia menuda de perdigones: ¡Ojo! Tiré para arriba ¡Ojo! ¡Calla, coño! Ahora son los mosquitos los que ensombrecen el cielo y se ensañan como verdaderos monstruos. Muerden insistentes, encarnizadamente. La luz languidece, pero el monte, por raro capricho, se manifiesta más vivo, más animado que por la mañana. Al salir al roturo, el cazador observa los costados de sus compañeros. Manolo Grande ha colgado una perdiz, dos Antonio Merino y otras dos el Chico: Buen debut, me cago en diez. Y se me fue una alicorta. Si antes regalamos la perra... Manolo Grande se arrima al Cazador. Ríe: ¡Vaya una cara! Si no te pareces. El Cazador se tienta la mejilla ardiente con cuidado. Tres grandes protuberancias se acu- I Delibes, honoris causa en Biología por Salamanca EFE VALLADOLID. El escritor y académico Miguel Delibes, de 87 años, recibió ayer en su domicilio de Valladolid el título de doctor honoris causa en Biología por la Universidad de Salamanca (USAL) por su compromiso ecologista. Debido al delicado estado de salud del premio Cervantes 1993, la Universidad de Salamanca ha sustituido la solemne investidura en su paraninfo por un sencillo acto casero, al que han asistido los familiares más cercanos del escritor, sus colaboradores, su padrino académico y el rector de la USAL, José Ramón Alonso. El padrino, el profesor de Zoología Miguel Lizana, desgranó en su laudatio el compromiso ecologista de Miguel Delibes por la persistente defensa de la naturaleza a través de su obra.