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ABC JUEVES 6 s 3 s 2008 MADRID 57 La familia agredida en Galapagar se encierra en su casa por las amenazas Han pedido custodia policial y se disponen a vender su piso y vivir en otro pueblo s El padre y su hijo, menor, recibieron una brutal paliza de una banda de jóvenes CARLOS HIDALGO MADRID. José Carlos García, el vecino de Galapagar que recibió una brutal paliza junto a su hijo, L. de 16 años, a manos de una banda de jóvenes delincuentes del pueblo se ha recluido en su casa. Y, con él, sus dos hijos y esposa. Tienen miedo. Mucho miedo. Pero, aun así, no se arrepienten de haber hecho público el escarnio al que son sometidos. Recordemos que José Carlos y su hijo fueron brutalmente apaleados el pasado lunes, cuando el adolescente salía del instituto. La banda de los Tichis se la tenía jurada desde que el menor les sorprendió robando en casa de un vecino, allá por el mes de junio pasado. Luego, llegaron las amenazas, incluso de quemarles la casa, y una primera paliza a José Carlos, en octubre, que terminó con una orden de alejamiento de uno de los dos gemelos de 19 años que lidera el grupo, llamado Alberto. Pero el lunes todo fue mucho más allá. Alrededor de 12 jóvenes se presentaron en un coche y varias motos para darle lo suyo al hijo de José Carlos. El padre acababa de llegar al instituto, para recoger a su hijo, que no puede ir solo por Galapagar. Entonces, la banda de los Tichis se cebó primero con el padre, al que golpearon con unas tijeras en la frente, que utilizaron como puño americano. Pero también fue su hijo objeto de una tunda de golpes. Tuvieron que ser llevados al Hospital de El Escorial. El martes ya participaron en un reconocimiento fotográfico, en el que identificaron a tres personas como integrantes del grupo: los dos Tichis y su primo, El Rata Ayer por la noche acudieron a identificar a un cuarto. Asimismo, también reconocieron algunos objetos utilizados en la última agresión, como la tijera de cortar chapa y un casco. Ayer, José Carlos explicaba a ABC que había en el pueblo una movilización de Policía Local tremenda Pero los Tichis volvieron a la carga cuando José Carlos se encontraba en la calle: Me han empezado a insultar y gritar: ¡Cabrón! ¡Mentiroso! me gritaban. Iban doce individuos en seis motos, matiza. Así es cómo se han tenido que recluir en su domicilio. Cuando salimos a comprar el pan nos llevamos el teléfono móvil, con el número de la Guardia Civil ya marcado indica. Mi hijo está hecho polvo, también toda la familia. Hoy han sentido mucho movimiento por la zona. Sé que vamos a necesitar protección añade. José Carlos tiene quejas sobre la actuación del concejal de Seguridad del pueblo. ¿Cómo puede dudar de que sean una banda y de que Alberto, uno de los gemelos, participara en la paliza del lunes? ¿Cómo antepone la palabra de esos individuos a la mía? se queja. Como padre de familia- -continúa- -me siento derrumbado. He llegado a tambalearme incluso en mis creencias, porque siempre he defendido la libertad y la democracia. Pero tenemos que vender la casa e irnos Se da la circunstancia de que José Carlos está bregado en situaciones peligrosas, pero por motivos muy distintos. Trabajó, como técnico de sonido, en el programa Al filo de lo imposible Pero la peor selva de África es un juego de niños al lado de esta jungla dice. Por su parte, la Guardia Civil afirmó ayer que se encuen- AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano PROMESAS ublicaba el otro día la queja de un amigo que vive en Fernando VII con Albadalejo, un cruce con noches animadas por grafiteros, cacos y guardias, todos dedicados a lo suyo: los grafiteros, a ensuciar paredes; los cacos, a robar en los coches; y los guardias, a multar a los coches. Esta barahúnda dura de dos a seis de la madrugada, el horario en que, según el costumbrismo, no puede haber condumio saludable ni honesto contubernio. Al ver publicada su denuncia, mi amigo, que todavía cree en la fuerza del Cuarto Poder, me contestó: Ha llamado Gallardón disculpándose, y asegura que me condonará las multas. No esperaba menos de ti. Abrazos. No seré yo quien ponga la mano en el fuego por Gallardón, aun pareciéndome el único político capacitado para poner fin a la broma de Rodríguez en La Moncloa. Mi única incursión en política tuvo lugar en las municipales, apostando por Gallardón, que había prometido suspender la persecución policial a los skaters -chavales que patinan en las calles, incluidas las de Biarritz, petadas de ancianitas de mayor calidad que las que puedan andar por las calles de Madrid- -y construirles una pista municipal, la primera, en la capital. La pista se proyectó en el parque de Rodríguez Sahagún, con la colaboración de los propios patinadores en el diseño. El alcalde parecía interesado- -al fin y al cabo, un skater siempre será más moderno que cualquier cómico del Teatro Español, y el alcalde se pirra con lo moderno y el vicealcalde, más. Entonces llegaron las elecciones y las ganó Gallardón. En el parque de Rodríguez Sahagún puso, o le pusieron, a una concejala con más querencia al golf que al skate y con sus propias ideas acerca de la juventud ¡Jesús, José y María! y se cargó la pista. Engañados como chinos, los chavales ¡puto pepé! es todo lo que saben decir) han vuelto a patinar delante de los guardias. ¡Ay, los guardias! La política (también la política municipal de Gallardón) es todo lo contrario de los cuentos de hadas, en los cuales basta con romper la promesa que se le hizo a un enano amarillo y el mundo entero acaba patas arriba. ¡Que nos traigan a un enano amarillo! P José Carlos lee en ABC el relato de su caso, publicado ayer ABC Cuando salimos a comprar el pan vamos con el número de la Guardia Civil marcado en el teléfono móvil tra investigando este ataque y confirmaron que uno de los presuntos agresores cuenta con una orden de alejamiento del menor apaleado. La portavoz del Instituto Armado precisó que se está intentando localizar a los presuntos agresores Tres encapuchados atracan a un joyero y se llevan 50.000 euros C. H. MADRID. Un representante de joyería fue asaltado ayer por tres individuos a la salida de su domicilio. La banda le robó el maletín que llevaba lleno de joyas, que podría alcanzar un valor superior a los 50.000 euros. Los hechos se produjeron ayer por la mañana, cuando, al parecer, la víctima, que responde a las iniciales C. A. salía de su domicilio, en la zona del paseo de Virgen del Puerto. Lo más probable es que los asaltantes conocieran al milímetro los pasos del representante de joyería. Y que le estuvieran esperando. Aunque C. A. no fue agredido físicamente, sí le violentaron para que le dieran todo lo que llevaba de valor: ¡Danos el maletín! le espetaron, con acento suramericano. La víctima tuvo que entregarles el muestrario, en el que, sobretodo, llevaba joyas y piezas de oro. Los asaltos a joyerías y representantes del sector están a la orden del día. No puede olvidarse el ocurrido en septiembre de 2006 a dos pasos de la Gran Vía, cuando dos individuos, en moto, asesinaron a un representante de joyería de la calle de Silvia, que también portaba joyas por valor de 60.000 euros. Justo en ese punto, hace dos semanas, otros atracadores asaltaron la oficina de la discoteca Cool. ¡Cabrón! ¡Mentiroso!