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ABC ELECCIONES 9 M MIÉRCOLES 5 s 3 s 2008 ANÁLISIS 25 por ciento del mismo colectivo. Considerando que el número de encuestados votantes de partidos minoritarios suele oscilar entre el 15 y 17 por ciento, Zapatero habría obtenido, en el primer caso, una prima de entre 11 y 12 puntos por encima de sus propios votantes, y de más de 8 en el segundo; Rajoy de apenas medio punto en uno, y de 4 en el otro. Una sencilla resta concluiría que, en ambos sondeos, Zapatero contaría con el apoyo de un 41 o 42 por ciento de los electores de los partidos mayoritarios, y Rajoy, en torno al 38 por ciento. Es ESPAÑA 31 DONDE ESTÁBAMOS Una lectura atenta de los sondeos lleva a la conclusión de que el debate pasó por una gran mayoría de los electores sin tocar ni manchar sus intenciones de voto debate pasó a través de la inmensa mayoría de los electores sin tocar ni manchar sus intenciones de voto. Uno de los sondeos daba ganador a Zapatero por 53 puntos contra 38, y el segundo, también al presidente del Gobierno por 49 contra 40,2. Pero en el primero de ellos, el candidato socialista recibía la opinión favorable de nada menos que el 73 por ciento de los encuestados no votantes de ninguno de los dos grandes partidos, y en el segundo, el del 55 por ciento. A favor de Rajoy se pronunciaba, respectivamente, el 13 y el Eduardo San Martín E l debate del lunes no ha movido ni un milímetro la intención de voto de los electores en relación con las encuestas publicadas el pasado fin de semana, que son las últimas de las que los electores van a disponer antes de depositar su voto en las urnas. Esa es al menos la conclusión que se extrae tras una lectura atenta de los propios sondeos publicados por algunos medios en las horas siguientes al segundo enfrentamiento Zapatero- Rajoy, la casi totalidad de los cuales daba como ganador al presidente del Gobierno. En cualquier disyuntiva que se plantee al público español sobre ambos líderes, Zapatero gozará siempre de las preferencias mayoritarias de los votantes que no lo son del PSOE ni del PP, trátese de la pregunta de que se trate, así fuera sobre quién de los dos juega mejor a las canicas. De forma que el dirigente socialista suma, a los propios, los votos de una buena parte de los simpatizantes de los partidos minoritarios en cualquier cuestión que se plantee a consulta. Habitualmente se ha achacado ese fenómeno a las actitudes que ha mantenido el PP en un pasado reciente frente a esa minorías, y el diagnóstico puede que sea cierto. Pero sólo en parte. También habrá influido el presentimiento de que, con Zapatero, esas minorías se encuentran en una posición más ventajosa para conseguir algunos de sus objetivos. Si tomamos las encuestas publicadas por dos periódicos de alcance nacional y depuramos los resultados restando los efectos de esa distorsión (presumiblemente los electores de esas minorías seguirán votando en gran número por sus propios partidos) la conclusión que se obtiene es que el decir, casi exactamente el mismo resultado que arrojaban las últimas encuestas sobre voto estimado. Los dos grandes partidos se vienen moviendo dentro de una horquilla muy estrecha desde hace meses, aunque hasta debate del lunes la trayectoria del PP era ascendente. A falta de nuevas muestras sobre intención de voto, dos variables condicionan ahora las cábalas sobre el resultado de los comicios y sobre el escenario pos electoral: el nivel de participación y una más que probable acentuación del bipartidismo. Lo votantes de las minorías siempre preferirán a Zapatero, sea cual sea la cuestión que se les formule