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6 OPINIÓN MIÉRCOLES 5 s 3 s 2008 ABC AD LIBITUM JOKER CONTRA CARLOS V UIENES recuerden a Jack Nicholson caracterizado como Joker, el malo que se opone a Batman (Michael Keaton) en la película de Tim Burton, están en condiciones de certificar el más claro antecedente de la forzada sonrisa de José Luis Rodríguez Zapatero. A los dos les lucen los mofletes cuando la exageran y en ambos suele ser prólogo de alguna maldad, real en el caso del líder socialista e imaginaria, como corresponde, en el personaje de ficción. Mariano Rajoy, menos histriónico, se asemeja al retrato que Tiziano le hizo a Carlos V y que se guarda en la Alte Pinakothek de Munich. Igualito, pero sin la M. MARTÍN gorreta que luce el EmpeFERRAND rador. A los dos les cunde el mentón y el gallego, que tiende a utilizar su pragmatismo como si se tratara del péndulo de un reloj de pared, lo bambolea para disimular sus ansiedades. Como era de esperar en un debate entre el remedo de un imaginario malo de película y el reflejo de un grande de la Historia, la sustancia fue poca, las condiciones evanescentes, los dichos huecos, las maneras crispadas y el resultado tan fofo que, según sea la devoción del espectador, puede proclamarse vencedor al uno o al otro. Con el mismo merecimiento. Quizá lo más sobresaliente es que, como en las elecciones de 2004 no se celebró ningún cara a cara entre los dos máximos aspirantes a La Moncloa y llevamos un debate de retraso, en esta ocasión se habló de Irak y otros asuntos que ya fueron amortizados hace cuatro años y que le costaron la derrota al del PP. Volver a dispararle con la misma bala, como hizo Zapatero contra Rajoy, es algo impropio de un caballero, impresentable en un duelo de tan alta alcurnia y sanitariamente indeseable. Puede reconocérseles a Zapatero y Rajoy el mérito de, tras acordar un modelo de debate que nada tiene que ver con los debates, que anda más cerca del teatro que del periodismo, añade la novedad- ¿mundial? -de que sus protagonistas para abrir y cerrar sus intervenciones, no hablan. Leen el texto que aparece en el telepromting de la cámara que les encuadra. En mis años de espectador de boxeo en el Circo Price- -hoy ministerio de Cultura- o de forofo del catch and catch en la cuesta del Gas de Madrid, todos hubiéramos gritado: ¡tongo! Pero los tiempos han cambiado, al desinterés se le llama tolerancia, a la falta de principios éticos se la conoce como progresismo y la exigencia y el rigor constituyen una grave falta de educación ciudadana. Lo peor del debate, lo que lo convierte en deprimente para muchos ciudadanos, los más amantes de la democracia que fervorosos de la partitocracia, es que ninguno de los dos contendientes, entretenidos con lo anecdótico, hablara de resucitar a Montesquieu, de cuerpo presente desde que lo fulminó Felipe González, y volver a establecer la independencia entre los poderes del Estado. Sin ese trámite, todo lo demás es incierto. En la victoria o en la derrota. HAY MOTIVO LA CHARCA DE LAS RANAS ca a la de Terminator No problemo, colegas, no proÓCRATES imaginaba el mundo clásico como blemo, todo está controlado. Y de ahí no le sacas ni a una reunión de ranas en el contorno de una charempujones, ni dándole sopapos con un aluvión de gráca. La charca, claro está, era el vinoso ponto que ficos. azotaban los remos de las cóncavas naves. Las ranas, Es obvio que Rajoy le pegó otro repaso. Repasó, por su parte, eran los ciudadanos. Pequeñas comuniuna vez más, el memorial de agravios, los proyectos fadades de hombres libres regidos por la ley y amurallallidos, las cuentas que no cuadran. La banalidad indos en ciudades. La polis la ciudad, es la raíz de la consciente, la venalidad culpable, los viles trapicheos política, la codificación de la virtud, el ritual del pencon las alimañas. Y el empeño cerril en amasamiento crepitando en el ágora. Es la cuna ñar las cartas y en no reconocer que pintan que ahora, al cabo de los siglos, aún seguimos bastos. Rajoy no pretendía fascinar (que el meciendo con más saña que maña. Porque las glamour no es su fuerte no se le oculta a nacosas han cambiado- -ya te digo- -y no para die) sino poner de manifiesto que es un tipo mejor en ciertos casos. Hoy, el vinoso ponto es sensato. Una de esas personas que inspiran el Mediterráneo: un pilón de sangría donde confianza, que no va de farol ni se las de nada. abrevan los bárbaros. De Sócrates se sabe que Los argumentos, sin embargo, no hacen ningucapitaneó a Brasil y que era un artista metienna mella en la coraza irracional de un visionado taconazos. Y lo griego, a lo sumo, es un ítem TOMÁS rio. Especialmente si hay que argumentar en perverso en las secciones de relax, masajes y CUESTA un terreno en el que la cordura puntúa igual contactos. Nos queda la política (más bien su que los visajes. Zapatero ofreció a los españoles deresucedáneo) y el croar de las ranas junto a la charca de chos sin deberes, prosperidad de balde, felicidad a la las cámaras. Pero, cuando los ciudadanos acaban siencarta y a costa del Estado. Rajoy, por el contrario, incido audiencia y carne de cañón en las fauces del shadió en el esfuerzo, en la gestión escrupulosa, en la conre la realidad es sólo un decorado. Cuando es preciquista del futuro desde el quehacer diario. Ese es el deso jibarizar los argumentos e ir del latiguillo al latigasafío, a ver cuántos se atreven a recoger el guante. zo, algo huele a podrido en Dinamarca. Entonces, ¿quién ganó? Posiblemente nadie. En la La sociedad del espectáculo es la locomotora de los charca catódica, la gente ya no escucha el croar de las hermanos Marx y exige más madera a cada paso. Inranas y la política, la codificación de la virtud, el riternet echa humo. La prensa está incendiada. Las ratual del pensamiento crepitando en el ágora, ha sido dios se desangran en cábalas y en chácharas. Y las tedeshonrada por los chulos del marketing En el levisiones se aprovechan de que son juez y arte. O sea, mundillo posmoderno, la levedad es un clásico. Si anque Rajoy y Zapatero se han vuelto a ver las caras ante tes una imagen valía mil palabras, en estos momentos la insomne expectación de media España y seguimos no hay palabras que logren competir con las imágeestando donde estábamos. El campeón enrocado en la nes. Aunque la imagen del debate fue, sin duda, la de mentira. El aspirante aturullado en las verdades. Rodríguez Zapatero con su famoso libro en blanco. Un Non parole. Un gesto dejó escrito Pavese en sus cuahallazgo, chapeau quitémonos el cráneo ante el audernos antes de desertar al otro barrio. El presidente tor intelectual de la jugada. Enterrar cuatro años de del Gobierno, a su manera, le hizo un homenaje al poetinieblas en ese auténtico sepulcro blanqueado es una ta italiano. Gestos grandilocuentes y verborrea inadesfachatez insuperable. Un sapo más que habremos ne para vender la burra ciega al respetable. Zapatero de tragarnos. La cicuta va al margen. quiso ponerse en estadista, pero su fórmula es idénti- Q S ¿Dicen los votantes que la política en España ya aburre? Que miren cómo se distraen con ella los telespectadores.