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ABC MARTES 4 s 3 s 2008 INTERNACIONAL 39 CONOCER A MEDVÉDEV El nuevo presidente tendrá que demostrar que es liberal en el sentido occidental y que va en serio cuando habla de un sistema de derecho ruso Andrew Wilson Investigador principal en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores n Occidente se ha aclamado a Dimitri Medvédev como un liberal que lleva trajes bonitos y al que le encanta Deep Purple, el grupo de rock de los años setenta. Más esencialmente, Medvédev es un abogado que romperá la tendencia reciente de los líderes del Kremlin de tener un pasado en la KGB. Ha atacado el nihilismo legal de Rusia, y ha denunciado el concepto de democracia soberana tan de moda. En el contexto ruso, la definición mínima de liberal es poco más que oponerse a los llamados siloviki (hombres de poder miembros pasados y presentes de los servicios de seguridad) Un grupo en particular, encabezado por el jefe adjunto de la administración de Putin, Igor Sechin, se ha hecho con el control de empresas como Yukos y Russneft, y se rumorea que está cercando el Fondo de Estabilización de más de 92.200 millones de euros generado por la riqueza energética de Rusia. Por tanto, reequilibrar el sistema era la E Vladimir Medvédev, en una rueda de prensa en Moscú razón clave para elegir a Medvédev, y no un deseo repentino de cambiar el rumbo cada vez menos liberal que Rusia ha tomado desde 2003. Medvédev tendrá que demostrar que también es liberal en el sentido occidental si quiere trascender a las fuerzas que lo han apoyado. Por supuesto, Putin también hizo un trato sucesorio con Yeltsin en 1999; pero usó el asunto Yukos en 2003 para liberarse. Puede que Medvédev tenga su momento REUTERS Yukos a su debido tiempo, pero no deberíamos asumir que es un jugador independiente hasta que llegue ese momento. Por tanto, los gobiernos europeos pueden acoger con agrado la elección de Medvédev, pero su respuesta debería calibrarse con cuidado en lo que respecta al auténtico alcance de los cambios que será capaz de hacer. Éste no es momento para grandes gestos por ninguna de las partes, pero hay posibilidades de que la UE tantee el terreno proponiendo una pequeña serie de medidas para aumentar la confianza en ámbitos en los que sea más probable el compromiso. Confiemos en que Medvédev vaya en serio cuando habla de un sistema de derecho ruso en lugar de la dictadura de la ley de Putin. Confiemos en que veremos indicios de ello en un mayor respeto por los contratos y los tratados internacionales. Confiemos en que los comentarios recientes del antiguo aliado de Medvédev Anatoli Chubais, en torno al daño infligido a los intereses económicos de Rusia por el ruido de sables en política exterior lleven a algunos a enfundar sus espadas. Es poco probable que Rusia preste atención a los sermones en campos en los que no estamos de acuerdo. Deberíamos reiterar los compromisos de Rusia con la democracia y los derechos humanos como miembro de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, y también buscar mejoras prácticas en el transporte de energía, Irán y Kosovo. Por encima de todo, Europa debería evitar repetir la reacción exagerada de Blair y Bush cuando Putin tomó el poder de manos del achacoso Yeltsin en el año 2000. No debería desatarse una carrera para convertirse en el mejor amigo de Medvédev, ni deberíamos mirarle a los ojos o hacer conjeturas sobre su alma. Deberíamos concentrarnos en lo que hace, no en lo que dice. Es probable que la transición real de Rusia llegue en algún momento después de la elección, cuando el nuevo presidente empiece a definir el sistema, si es que lo hace, y no al contrario. El terrorista marroquí Belliraj era confidente del espionaje belga E. SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. Abdelkader Belliraj, detenido el pasado 18 de febrero en Marruecos como pieza clave de una red de terrorismo islámico, era en realidad un confidente de los servicios de inteligencia belgas, según ha revelado la prensa de Bruselas. Belliraj está acusado de haber cometido al menos cuatro asesinatos políticos en Bélgica en 1989. La revelación ha salido a la luz en un cruce de reproches y acusaciones entre sindicatos de la policía judicial, la federal y la Seguridad del Estado a través de comunicados en los que unos acusan a otros de no haber sido lo bastante vigilantes a la hora de controlar a un personaje que ha estado moviéndose por Bélgica con toda libertad durante años, hasta ser detenido en su país de origen como instigador de una red local de islamismo violento que preparaba grandes atentados. Una comisión parlamentaria va a llevar a cabo una investigación sobre las relaciones entre Belliraj y las fuerzas de seguridad belgas, a petición del Ministerio de Justicia. Un equipo de la policía belga ha partido también hacia Marruecos para contrastar las informaciones que tienen sus colegas marroquíes sobre las actividades de Belliraj en Bélgica y de las que en Bruselas no tienen conocimiento.