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22 ELECCIONES 9 M ESPAÑA EL CARA A CARA DECISIVO: OPINAN LOS EXPERTOS EN TV MARTES 4 s 3 s 2008 ABC El fútbol como modelo Las apreturas formales del segundo debate electoral contribuyeron a subrayar las reiteraciones argumentales de una función que las cadenas utilizaron ayer como eje de una programación basada en coberturas ligueras y de genuino entretenimiento JESÚS LILLO MADRID. A Mariano Rajoy, quizá porque suele ir de frente, no se le conoce un lado bueno, pero a Rodríguez Zapatero lo cogieron anoche las cámaras desde la izquierda, por donde mejor da. Aunque el género de los mítines haya decaído bastante esta temporada con la cosa de los debates, todavía es posible apreciar en la minisección electoral de los telediarios cómo Zapatero tiene y exhibe un perfil oficial, como los sellos de la serie básica de Correos, un patrón que se repite en sus actos de partido y que ayer reprodujo la señal del segundo cara a cara Fue el único cambio formal, simple ejercicio de simetría, sobre la función de la semana pasada. Olga Viza, asimétrica cuota de sexo y pantalla, muy metida en el papelón de Manuel Campo Vidal, contaba los minutos. También pusieron una cámara en el techo del plató. Sólo en una ocasión, con Zapatero al ataque y a la espinilla de un Rajoy que se dejó enredar, intervino una Olga Viza condescendiente, más comprometida con el espectáculo televisivo que con la rítmica pactada por los apoderados de sus invitados. La presentadora permitió el juego sucio, único aliciente para el público- -máxima audiencia de formatos de ocio- -de un diálogo de sordos y gráficos, perversa adaptación al medio televisivo del turno de partidos. Fuera de guión, las constantes interrupciones de Rodríguez Zapatero animaron un programa que fue presentado como una jornada de Champions y devino en capítulo repetido, bloque a bloque, ladrillo a ladrillo, de una comedia de situación. Sin literatura audiovisual específica, el modelo de los previos futbolísticos de grandes dimensiones pasionales fue trasplantado durante horas a una cobertura con forzado sabor a partido de vuelta, con sus reglamentarias especulaciones, estadísticas, encuestas callejeras, viñetas cómicas, porras telefónicas, músicas de fondo, conexiones de espera, moviolas, tertulias, mensajería de a euro la llamada, griterío y demás ingredientes parainformativos: fútbol puro y de boquilla recalentado en la banda. Si Rajoy aprieta demasiado, los asesores de Zapatero no saben cómo puede reaccionar su líder dramatizaba un voluntarioso cronista a eso de las ocho de la tarde, mientras en Televisión Española preparaban un arroz meloso con almejas y anunciaban la retransmisión con la boca llena. En la tele, todo ayer era debate. Así llevamos más de una semana. El domingo ya publicó una cadena un sondeo sobre el vencedor de un encuentro que aún no se había disputado: iba a ganar Rodríguez Zapatero (77 por ciento) Esas encuestas, en el F. Álvarez ATRAPADOS EN EL TIEMPO eglas pactadas, tiempos tasados, planos condicionados- ¿alguien vio el dichoso libro blanco? puesta en escena agarrotada y discursos cifrados. Vamos, dos señores hablando de sus cosas. Con sus niñas soñadas y sus risas forzadas. Ah, y con moderadores que no moderan. Entre todos mataron el cara a cara y él solito se murió. Eso sí, educadamente, en los primeros minutos y sin hacer ruido, lejos de cualquier aproximación artística a un formato cuyo gancho radica en su excepcionalidad. Quince años después, la clase política ha demostrado que es de los pocos oficios que no han sabido adaptarse al medio televisivo y, salvo cuatro chascarrillos ensayados por los candidatos, lo de anoche apenas hizo mella en la curtida retina de la audiencia, acostumbrada a debates diarios, a cualquier hora y sobre asuntos más próximos y menos morbosos que la política. Y lo que es más importante, protagonizados por auténticos profesionales del negocio. Quizás ese fue el error, uno y otro debieron dejarse de tanto gurú y tanta telegenia y ponerse en manos de auténticos catedráticos de gramática parda, esos que con dos astillas de rumor te montan un armario de dimes y diretes. Lo dicho. La tele se dejó comer el pan por la política, atrapada en un tiempo y un espacio que, visto lo visto, ya no los anima ni Antonio Lobato. R Partido de vuelta Manuel Campo Vidal acompaña a Mariano Rajoy fútbol, un espectáculo bastante más serio y estandarizado, se llaman quinielas. En Antena 3, que ayer decidió quedarse aún más al margen de una miniserie de debates que no pudo, no quiso y no supo aprovechar- -más o menos por este orden- -emitieron a las tantas de la madrugada un programa titulado Adivina quién gana esta noche Tampoco era una encuesta, sino un concurso sacaperras por teléfono, también más serio que cualquier sondeo de los que, junto a las tertulias, realimentan la prórroga de un partido cuyo tirón exige EFE una explotación extensiva por parte del medio. Lo de menos es que el debate fuera un petardo. La grandeza de la tele deriva de su capacidad para fabricar entretenimiento, y las circunstancias de anoche no eran las más favorables para alcanzar ese fin, el único de una emisión sobrevalorada fuera de su marco y por quienes confunden audiencia y- -lo dijo Olga Viza- ciudadanía A las cadenas le colaron anoche la reposición de un debate infame, pero lo supieron camuflar con una programación de altura. Eso es la tele.