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ABC ELECCIONES 9 M MARTES 4- -3- -2008 EL CARA A CARA DECISIVO: EL OTRO LENGUAJE ESPAÑA 19 ramente vacío. Las miradas de los espectadores, desde las casas, se quedaron colgadas otra vez en las alcayatas de las cejas de Zapatero, con el ánimo de comprobar si se repetía el insólito efecto Breznev del duelo inicial, donde, por la iluminación o por el maquillaje desmerecieron al contendiente, en forma de hirsutismo circunflejo. Quizá el fenómeno se diluyó algo en este segundo asalto, por la compensación visual de la llamativa corbata, pero estuvo aún presente. Antes de abrir fuego en el duelo, en el momento del saludo protocolario y del posado con Olga Viza para los cámaras y fotógrafos, Rajoy le comentó a Zapatero que había estado la víspera en León (de mitin, claro) y que allí, en la tierra donde se crió su adversario, había vivido una jornada espléndida. Eran palabras off the record pero el sonido se coló en la sala de los periodistas. Más que maestra de ceremonias, Viza llegó a parecer una televidente más. Se echó en falta batuta en los momentos ásperos. Dio el pistoletazo de salida y, ya en los primeros golpes dialécticos, los dos candidatos demostraron que estaban en guardia. El tono bronco lo amplificaron unos ecos inoportunos, que fueron después corregidos. Con meritoria capacidad de reacción tras un buen arranque de Zapatero, Rajoy se creció como animal escénico Desconocido hasta hace dos semanas y consagrado en algunos momentos estelares de ayer. Viza, de espectadora Zapatero y Rajoy lucieron así el pasado lunes 25 de febrero Cuestión formal sustantiva fue la del manejo de las fichas y los gráficos ¡qué pesadez! resuelto por los dos contrincantes con la nada ejemplar solución de tirarlos al suelo, sin excesivo disimulo. Incluso cuando acababan de hablar de la defensa del medio ambiente. La luz del plató se ensañó menos en este último cara a cara con los candidatos. A Rajoy sólo le lastró una mirada levemente hierática al otro lado de IGNACIO GIL los cristales de sus gafas. Esta vez al candidato del Partido Popular los ojos no se le escaparon hacia la izquierda, huidizos, como ocurrió en el primer debate por culpa de un cronómetro digital mal colocado. El jefe del departamento de Telegenia del PP, Jorge Rábago, se encargó de solicitar que se instalara el reloj en su lugar oportuno, en el eje frontal de cada uno de los protagonistas. Problema solventado. Pese a ello, el afán de copia del formato de las presidenciales francesas, tan reivindicado por la Academia de Televisión, impone rigideces que hurtan demasiada información a los potenciales votantes. Aunque en esta ocasión se abusó menos de esos planos cerrados que en el primer debate que ni siquiera permitían ver las manos de los aspirantes, elemento sustancial de la expresividad audiovisual. Poco tiene que ver este corsé de tomas negociadas y tasadas con los duelos que están celebrando Hillary Clinton y Barack Obama para la nominación demócrata en Estados Unidos. Allí, en las retransmisiones de la CNN, se enfrenta a los contendientes en un auditorio abarrotado de público, con un plantel de tres o cuatro periodistas que preguntan a bocajarro. El plano dominante es el que abarca a los dos contrincantes y permite ver sus reacciones en todo momento. Claro que Obama y Hillary llevan ya celebrados veinte debates. Aquí, con dos nos basta para desafiar a los elementos (al cambio climático) y hasta para dar cobijo a una niña que todos daban por desahuciada. No es lo mismo. ABC. es Charle con el director de ABC, Ángel Expósito, sobre la campaña mañana, a las 12, en abc. es