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ABC LUNES 3- -3- -2008 Claudio Magris en Ellas Crean CULTURAyESPECTÁCULOS 77 gura) induce a la mujer- -en el recuerdo de la felicidad compartida, que ella no quiere destruir con el doloroso conocimiento de la nada que ha adquirido- -a proteger al hombre amado de este descubrimiento aniquilador, a ahorrarle el descubrimiento de la nada, con una ambigüedad que nadie, excepto quizá el interlocutor oculto al que se ella se dirige, puede entender. Creo que Así que usted comprenderá es una historia de amor, de existencia compartida. Con su grandeza, con la grandeza del gran amor, y también con la conflictividad, con la mezquindad, con las pequeñas luchas cotidianas de poder que hay en la existencia compartida, en una historia de amor, en una historia de pareja, de la que se ha dicho que este texto es un monumento. Me interesaba, sobre todo, la crítica de la aridez de corazón, del narcisismo que es tan a menudo innato en los poetas, incluso cuando hacen sincera profesión de grandes sentimientos y grandes pasiones. Milosz, el gran poeta polaco, en un poema dedicado, precisamente, al mito de Orfeo y Euridice, escribe que los poetas tienen un corazón frío. Y así he sentido la necesidad, espontánea y absolutamente indeseada, de mostrar las inextricables contradicciones de la vida y también del amor, de generosidad y sacrificio y de abuso, de entrega de uno mismo y prevaricación, aunque prevalece el gran abandono del eros, la sensación de que, a pesar de todo, mirar de frente a la Medusa y a la muerte y vivir el amor nos hacen vivir con libertad y con fuerza, como personas verdaderas. Con grandeza, con mezquindad Claudio Magris, cuando presentó en Barcelona su novela A ciegas en noviembre de 2006 nes, otra duración, se encogía o se alargaba de otra forma. Había otras relaciones, otras jerarquías, otros afectos y otros rencores; otros códigos, otras luces, otras sombras. Y cada vez me preguntaba, al entrar o al salir, dónde entendía algo más el mundo y la vida, dentro o fuera, delante del espejo o detrás del espejo. He aquí por qué ha surgido, de este estado de ánimo, la motivación por la que la mujer, en un sacrificio de amor extremo, decide no salir, no seguir al hombre amado, para ahorrarle el terrorífico descubrimiento de que tampoco en el otro lado, en el más allá, a pesar de ser tan diferente, se comprende más que en el más acá, en la vida. Naturalmente, en esta escritura nocturna, ésta no es en absoluto una concepción religiosa o filosófica propia que yo quiera exponer; es un estado de ánimo fantástico, una impresión, del mismo modo que, a veces, podemos tener la impresión desoladora de que la vida es terrible y completamente negativa sin por ello profesar una filosofía pesimista; o bien encontrar la vida encantadora y llena de gracia, sin por ello profesar necesariamente una filosofía optimista. Al final de este pequeño texto, la mujer quiere ahorrarle al hombre amado el descubrimiento de que, aunque en la vida vemos indirectamente las cosas, como en un espejo y en un enigma, al otro lado estamos en la otra parte del espejo, que es a su vez un espejo y un enigma. En este caso, la mujer asume no sólo, y no tanto, la parte de la sombra, sino la parte del conocimiento de la sombra, quizás más terrorífico aún que la sombra en sí. Así que usted comprenderá es la historia de un amor total y acechado por el fracaso, de ELENA CARRERAS una unión intensa y difícil. La mujer que habla de una misteriosa oscuridad es a la vez tierna y despiadada al desenmascarar la grandeza y la insensatez de la vida, de la muerte y del amor. Una amarga conciencia de la pasión (que sin embargo siempre, con sus alegrías y sus miserias, vence sobre la amar- ABC. es Los lectores pueden leer el texto íntegro de La parte de la sombra en abc. es cultura La invisibilidad de las mujeres como revancha He decidido poner a estas observaciones el título de La parte dell ombra (La parte de la sombra) inspirándome en una preciosa intervención de Roma Rossana Rossanda a propósito de Verde agua de Marisa Madieri. Hablando del éxodo contado por Marisa en ese libro, y que, en primer lugar, es el éxodo de los italianos de Istria y de Fiume al final y después del fin de la Segunda Guerra Mundial, Rossanda observó que aquel éxodo es también el destierro femenino: la atopia el no- lugar de la mujer en la Historia. Muy a menudo en la Historia las mujeres han vivido- -han sido obligadas a vivir, y a menudo han aceptado e interiorizado ese destino- -en cierto modo por debajo de la Historia; cargando con la oscuridad de la vida, el trabajo oscuro y no evidente (empezando por el de la casa, pero desde luego no sólo ése) para permitir a los hombres, a sus hombres, la acción visible ante el sol y la conciencia de la Historia. Han asumido la parte de la sombra para liberar al hombre, para dejarle a él el lugar al sol y la evidencia de este lugar al sol de la Historia. Y creo que este título y este tema se adaptan muy bien a Así que usted comprenderá, que se desarrolla todo él en la sombra, material y metafóricamente. Se podría decir, también, que hasta hace algunas décadas la mujer ha ejercido en la Historia el papel que en las páginas de Diderot y Hegel ejercía el criado respecto al amo. Y éste también ha permitido la lenta pero inexorable revancha de la mujer: igual que el criado al principio es expropiado por el dueño, que puede vivir plenamente porque es el criado el que carga con la fatiga del trabajo; el criado, al cargar con esta fatiga, se apodera poco a poco de la realidad, se convierte en la verdadera realidad de su dueño, que al final queda reducido a un puro nombre, una pura fachada. Visible, pero igual que es visible una etiqueta. Asumir la parte de la sombra quiere decir trabajar, incidir en la realidad, cambiar la realidad; convertirse en los las artífices de la realidad, quienes le dan forma y sustancia. La delegación de la pena oscura en la mujer se convierte, poco a poco, en la delegación de la realidad, de la vida misma en la mujer.