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ABC LUNES 3 s 3 s 2008 INTERNACIONAL 39 Medvédev arrasa en Rusia y abre la incógnita de su tándem con Putin El delfín del presidente saliente se impuso a sus tres rivales con casi el 70 por ciento de los votos s Dos líderes opositores denunciaron irregularidades RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. Los pronósticos no se equivocaron. Estaba todo preparado. Dmitri Medvédev es ya el nuevo presidente ruso. Como quería Vladímir Putin, su protector, que aún permanecerá como primer mandatario unas semanas más. Así lo indican los primeros resultados provisionales y los sondeos a pie de urna. Medvédev habría obtenido el 69,6 por ciento de los sufragios, el comunista Guennadi Ziugánov el 17,2, el ultranacionalista Vladímir Yirinovski el 11,4 y el jefe de los masones rusos, Andréi Bogdánov, el 1,8. Putin consiguió en las presidenciales de 2004 el 71,2 por ciento de los votos. Como ya hiciera en los pasados comicios legislativos de diciembre, Ziugánov ha vuelto a denunciar graves irregularidades tanto durante la campaña electoral como en la propia votación. El líder comunista se refirió en particular a los cupones con los que cualquier elector pudo votar fuera de su circunscripción. Muchos se han utilizado ilegalmente dijo Ziugánov y añadió que los gobernadores de algunas regiones hicieron propaganda durante la jornada electoral. El jefe del Partido Comunista ha dicho que impugnará los resultados, acción a la que también se unirá Yirinovski. Aparte de las acusaciones de irregularidades y la explosión de dos bombas en la localidad daguestaní de Jasaviurt, en la frontera con Chechenia, que causaron heridas a varios policías, la jornada de ayer transcurrió sin otros incidentes destacables. En Moscú y otras zonas del centro del país las nevadas se convirtieron después en lluvia y dejaron las carreteras y caminos impracticables. Se llegó a temer que la situación meteorológica pudiese haber influido negativamente en el índice de participación, pero a partir del mediodía salió el sol. Hasta ese momento, habían pasado por los colegios sólo el 16 por ciento del censo electoral. La afluencia a las urnas después se disparó. Medvédev y Putin votaron por separado, pero después se juntaron para ir a comer a un restaurante. Ambos procuran dar una imagen de equipo, de que entre ellos hay total sintonía. Y es que Putin es el maestro del nuevo presidente. La victoria de Medvédev se debe a su mentor. Putin hubiese colocado en su trono a otra persona si hubiese querido. Putin llegó al Kremlin de la misma forma. Fue designado por su antecesor, Borís Yeltsin. Sin embargo, después cambió completamente el rumbo político y económico del país. Cambió de manos la propiedad. Algunos de los grandes oligarcas próximos al poder acabaron en la cárcel, como Mijaíl Jodorkovski, el ex presidente de la petrolera Yukos, y otros, como Borís Berezovski, tuvieron que escapar al extranjero. El actual jefe del Estado no promovió, como vaticinaron muchos analistas, una reforma constitucional para recortar los poderes de su delfín. De manera que Medvédev va a heredar el panel de mando intacto, con los enormes poderes que la Carta Magna rusa le da. El nuevo inquilino del Kremlin, por tanto, podrá hacer lo mismo que Putin: dar un golpe de timón y modificar la línea o expropiar a unos para enriquecer a otros más próximos. El politólogo ruso, Stanislav Belkovski, sin embargo, destaca dos elementos nuevos que no se daban cuando Yeltsin le transfirió el poder a Putin: aquel presidente enfermo no tenía a su disposición un partido con mayoría en el Parlamento ni controlaba una corporación tan poderosa como lo es Gazprom El gigante energético ruso debe lo que es hoy a Putin. Y éste, tras encabezar en las elecciones legislativas de diciembre la lista de Rusia Unida es no sólo el líder carismático de la formación, sino su jefe real. Tal circunstancia, según Belkovski, puede ser desestabilizadora, ya que podría incomodar a Medvédev y conducir a que surjan conflictos con Putin, a quien piensa poner al frente del Gobierno. Alberto Sotillo LA SUCESIÓN DE IVÁN EL TERRIBLE n el Kremlin siempre ha habido un problema con los sucesores. Cuando un aficionado ruso a la ópera escucha los trinos tenores del Boris Godunov de Mussorgsky sabe que el argumento de la obra no es tan inverosímil como parece. Cuando llegó la hora de la sucesión de Iván el Terrible, a su hijo Fiodor lo encerraron en un convento, donde murió como un bendito. Su otro vástago, Dmitri, expiró a los diez añitos de edad. Y a la madre de Dmitri, María, la metieron en otro convento cuando le dio por decir que a su hijo lo había asesinado el boyardo Godunov. Casualmente, en aquellos años murió también Nikita Romanovich, tío de Iván y siguiente en la línea dinástica. Así que ya no quedó más sucesor que el propio Boris, que fue un gran zar, pero que vivió obsesionado por las conspiraciones. El hombre quiso fundar una dinastía, pero no tuvo mucha suerte porque, a su muerte, su hijo Fiodor también fue asesinado junto a su esposa. Cuando un aficionado a la ópera se entera de que el actual zar saliente tiene la intención de mantenerse como primer boyardo, y que ha elegido como sucesor a un hombre leal y de carácter suave (Dmitri Medvédev) en su imaginación ya se despliega un emocionante argumento de cuchillos afilados e inesperadas vocaciones monásticas. Aunque tampoco hay que ser aficionado a la ópera para imaginar que la emoción está servida en un país de raquíticas instituciones en el que todo el poder está centralizado en el presidente, pero en el que el futuro primer ministro (casualmente, Vladimir Putin) ha presentado planes de gobierno de aquí a 2020. El poder hoy en Rusia se reparte entre varios clanes ligados a los servicios de seguridad sobre los que Putin impone su arbitrio. Medvédev, en cambio, tiene su base de poder en Gazprom; y sus previsibles apoyos, en tecnócratas como él. Hay quienes aseguran que sólo será un síseñor al servicio de Putin. Pero las cosas se ven de muy distinta manera desde el trono del poder casi autocrático que el propio Putin ha construido. Medvédev no es Putin; es un hombre mucho más suave. Pero si quiere imponer sus corteses maneras, no le va a quedar más remedio que hacer una sucesión a lo Godunov. E Designados a dedo Es probable que Putin concentre tanto poder como jefe de Gobierno que incomode la gestión de su delfín Putin y Medvédev se dirigen a la multitud ayer en Moscú durante un concierto para celebrar el triunfo electoral AFP