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6 OPINIÓN LUNES 3 s 3 s 2008 ABC CON CAJAS TEMPLADAS HAY MÁS HAY MOTIVO PARTIDOS NOSTALGIA DE LA LUMBALGIA ño Blanco, verdugo de la lógica y de las consonantes, NA de dos: o la señora de Bermejo ha pretendique habita en los espejos del Callejón del Gato. Con sedo transformar el tongo en tango Nostalgia mejante panorama, no puede descartarse que la señode la lumbalgia ahí es nada, monada. Ni el ra de Bermejo- -tendida en el sofá igual que una alcamismísimo Gardel se hubiera atrevido a tanto) o es yata- -estuviese, la pobre, de bajón, amén de estar de que se ha puesto pegamoide ahora que de todo hace ya baja. Y aquellos que la acusan de absentismo laboral veinte años: Muevo la pierna, muevo el pie, muevo la por escaparse a Murcia y meterse en danzas no quietibia y el peroné, muevo la cabeza, muevo el esternón, ren entender que hay enfermedades en las que tanto muevo la cadera siempre que tengo ocasión La papesa el cuerpo como el alma. A doña Susana rienta del líder del socialismo- reformista y de Sánchez, señora de Bermejo, le oprimía el átila congregación de los forzados de la ñapa, deco. Le dolía asomarse a la terraza e imaginárbe ser una tía enrolladísima, un geiser del vaisela a merced del cambio climático. Le sublevavén, un volcán de entusiasmo. Un ejemplo caba el hecho de ver a su marido haciendo de pabal de que la fuerza del espíritu- -o de la fe zayaso de las bofetadas. Y entonces ocurrió que pateresca, para no andarnos por las ramas- -el alifafe hizo trasbordo, abandonó la nervadues capaz de vencer cualquier perturbación sora y se infiltró en el ánima. Hubo tongo, quimática. ¿Motivos para creer? Aún pecando de zás, pero con el compás de un tango. Nostalgia TOMÁS crédulos, vamos a suponer que sí, que haberde la lumbalgia. Si te dejas llevar, la tristura te CUESTA los, haylos. Si esa buena mujer- -porque tamenclaustra y la señora de Bermejo no estaba pabién será una santa- -se ha podido marcar un ra gaitas. Ni para melodías de arrabal. Ni para bandomeneito al escuchar Que el tiempo no te cambie es neones y lunfardo. que estamos en Lourdes en lugar de en Jauja. Al mal tiempo hay que ponerle buena cara y a las Cualquiera que haya sufrido en carne propia la fulpenas puñalás, ya lo decía el clásico. La mujer de Berminante acometida del lumbago sabe que hay que camejo, aun estando baldada, saltó sobre la marcha al sarse con la mantita eléctrica, echar bota y merienda tren electoral sin apearse de la baja. La culpa, desde hasta que amaine y convenir, con los estoicos, que la luego, la tuvo el chachachá, el rock de los ochenta, existencia es un martirio, una broma pesada, un verlos ecos del pasado. Que se le fue la pinza es innegable. dadero asco. Porque el lumbago no sólo es doloroso; enQue el pinzamiento se esfumó tampoco es objetable. Y cima, es humillante. Carece de solera, de prestigio soeso, justamente, es lo que importa, y no que haya hecial, de arraigo literario. Hasta un vulgar catarro recho pellas del despacho. Si la dama en cuestión, grasulta más lucido que una triste lumbalgia. Gonzálezcias a un meneíto, ha logrado zafarse del cepo del lumRuano, a costa de la gripe, se sacó del caletre- -del cabago, tendría que dar cuenta de su hallazgo y comparletre y del catre- -una docena de cuartillas magistratirlo con el común de los mortales. La ciencia, muchas les. Pero incluso aquel mago de la fugacidad damasveces, progresa por azar y vaya a usted a saber si, en quinada se habría quedado in albis si, en vez de dar este caso, el azar no ha querido iluminarnos por menoticia de un Viaje a la fiebre tuviese que perderse dio de las cuitas de doña Susana Sánchez. Tanto dar la en los meandros del lumbago. El lumbago es tan cutre matraca con ampliar nuestros derechos y pasan de como volver a tropezarse con el pinche fantasma de Fepuntillas sobre los más elementales. ¿Cabe mayor delipe González. Tan deprimente como el españolismo recho que enderezar a los doblados? Nostalgia de la de opereta de ese perito en lunes (en lunes de debate) lumbalgia. que es Rodríguez Ibarra. Tan esperpéntico como Pepi- NAlegislatura mala sólo podía terminar con una campaña pésima, lastrada por el peso de los últimos cuatro años mucho más de lo que dejan ver las apelaciones conscientes al futuro. El meollo está, como suele ocurrir, en lo que se dice sin querer. De repente, a un destacado cargo del PP se le escapa que su partido busca promover la abstención entre potenciales votantes socialistas. Ese tipo de confesiones son las que sonsaca el gran periodismo, a veces por accidente, como aquello de la tensión y el dramatismo, pero siempre de forma involuntaria: en política, como en cualquier otra contienda, reIRENE velar la estrategia propia LOZANO resulta una táctica tan perjudicial que sólo puede hacerse por desliz. No es casual que las palabras de los líderes a las que se esté prestando mayor atención en esta campaña hayan sido las pronunciadas por descuido. Parece imperar la certeza de que las verdaderas intenciones de los políticos permanecen siempre en secreto y sólo dicen la verdad por despiste. Y lo peor es ellos mismos fomentan esa percepción cuando explotan los actos involuntarios del contrincante como índices de su esencia más genuina. De este modo, la única pepita de verdad que hemos sacado del río de los eslóganes es que ambos están de acuerdo en que una alta participación favorecerá al PSOE, y una alta abstención, al Partido Popular. La cuestión es que ese pronóstico ya lo daban por cierto la gran mayoría de los analistas antes de las respectivas confesiones. Si lo sabía todo el mundo, ¿por qué podrían Zapatero y Elorriaga lamentar haber afirmado que el rey está desnudo? Porque ninguno de los dos partidos está dispuesto a admitir sus errores en esta nefasta legislatura. El PP derechizado ha renunciado a su público más moderado y sólo confía en que no asista a la fiesta. Se inclina por la abstención por pura coherencia: cree que, con ser el sufragio un importante acto de participación democrática, lo son más las manifestaciones. El proyecto socialista, en el caso de que exista, consiste en demostrar que ellos son malos, pero los otros son peores: no pide el voto convencido, sólo el voto. Así que la pequeña pepita nos revela la poca estima en que tienen a los ciudadanos: quieren que no votemos o que lo hagamos sin entusiasmo alguno. No es imprescindible creer en la democracia para dar mítines con profesionalidad, como la fe no le era necesaria en sus misas al cura unamuniano de San Manuel Bueno Mártir. Pero en estos últimos cuatro años los dos grandes partidos han contribuido tanto a desacreditar su actividad que resulta imprescindible recordarles que no somos feligreses sin derecho a réplica ni votantes que se mueven a cuerda. Que creemos en la política y, por suerte, hay más partidos a los que votar. U U -Si quienes viven de la política conocieran el destino de parte de nuestros impuestos, nunca dirían publicidad electoral gratuita