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88 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 2 s 3 s 2008 ABC ROCK Concierto de Marianne Faithfull. Sábado 1. Auditorio Nacional. Faithfull: magia y sabiduría PABLO CARRERO Por muchos motivos es Marianne Faithfull una artista de muy singular trayectoria, un personaje de enorme atractivo y una verdadera musa valga el tópico aunque, como tal, no le haga del todo justicia- de esa mágica coordenada espacio temporal que fue el Londres de mediados de los años sesenta. Su condición de pareja de Mick Jagger y el hecho de que su gran éxito como intérprete fuera una preciosa canción escrita precisamente por Jagger y Richards sirvieron, desde luego, para encumbrarla, pero han pesado también como una losa en el desarrollo de su carrera. Felizmente, y después de una vida salpicada de convulsiones, calamidades, descensos a los infiernos y dolorosos renacimientos, Marianne Faithfull es hoy una robusta super- La cantante londinense, durante su concierto de anoche en el Auditorio Nacional viviente que ha cogido con manos firmes el timón de su proyecto musical, además de hacerse de vez en cuanto con no estelares pero sí suculentos papeles cinematográficos. El caso es que en los últimos años Faithfull ha vuelto a grabar y a actuar en directo con cierta regularidad, algo de lo que han de felicitarse los admiradores de intérpretes creíbles y consistentes. Y es que frente a la seductora fragilidad que exhibía en sus años dorados, la Marianne Faithfull de ahora mismo ofrece una sólida presencia, basada seguramente en buena medida en esa condición de superviviente, pero basada, sobre todo, en una voz poderosa, pro- EFE funda, firme y, seguramente, igual de seductora que antaño. Acaso por una promoción no demasiado exhaustiva o tal vez por celebrarse en un lugar tan alejado del circuito pop- rockero naturalmente, lo que hace Faithfull sigue estando más cerca del rock que de cualquier otro género musical- como la espléndida sala de cámara del Au- ditorio Nacional, el público apenas cubría la mitad del aforo de tan distinguido local, lo que lastró la fluidez del espectáculo en sus primeros compases. Expectante pero frio, el público asistió a los primeros números con respetuosísimo y algo incómodo silencio, aunque la comunión entre artista y audiencia fue reforzándose considerablemente a partir de la mitad de la actuación. Fue entonces cuando sonaron piezas como Something better cantada por ella misma en el Rock and roll circus de los Rolling Stones o algunas de las canciones más intensas de su celebrado disco de 2005, Befote the poison El final fue claramente lo mejor y más emotivo. ¿Cuántos de los allí presentes no estarían esperando la interpretación de la maravillosa As tears go by Consciente de que después de eso sería muy difícil levantar el concierto, la dejó como guinda del pastel. Eso sí, los insistentes aplausos del respetable, ante los que Faithfull no ocultó su emoción, fueron correspondidos con una imprevista propina: una deliciosa recreación del Don t forget me de Harry Nilson. Broche de oro para una actuación con altibajos pero ciertamente emocionante.