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ABC DOMINGO 2- -3- -2008 En portada s La banca inglesa teme la ofensiva de sus rivales españoles ECONOMÍAyNEGOCIOS 43 La banca española, potencial compradora de sus rivales europeos No sólo la banca británica está temblando de miedo. El resto de las entidades financieras europeas sufre síntomas similares. Los expertos consultados por ABC coinciden en señalar que los efectos de la crisis subprime van a traer una nueva clasificación bancaria en el Viejo Continente, en la que bancos y cajas españoles, al estar mejor preparados por haber hecho bien sus deberes, despuntarán claramente, para convertirse en sujetos activos y compradores de sus rivales europeos. Las cuentan avalan esta teoría. Cada una de las entidades, con independencia de su tamaño, han anunciado unos sólidos resultados, con incrementos de dos dígitos en el beneficio atribuido (algo muy distinto de lo ocurrido con los grandes grupos internacionales, afectados por los productos subprimes y con un margen de liquidez que les permitiría no recurrir a los mercados internacionales en bastante tiempo. El caso paradigmático es el de Sociètè Generale, en el que Nicolas Sarkozy ha puesto sus cinco sentidos para evitar que el banco francés caiga en manos extranjeras. con datos en la mano del FMI, añadía que la financiación del BCE a los bancos españoles se produce en las mismas condiciones, en términos de intereses y volumen, que para el resto de entidades de crédito de la Eurozona que puedan ofrecer los mismos activos de calidad como garantía y que cumplan con los procedimientos que establece el BCE. Además, diversas voces del sector financiero español coinciden en que el caso de Northern Rock- -en el que las autoridades de Reino Unido se han visto obligadas a organizar el rescate de la entidad para evitar que la crisis afectara al resto del sistema- -sí puede haber tenido un trato de favor. De hecho, dicho rescate incluyó una serie de medidas ad- hoc diseñadas específicamente para el banco británico, y de las que sus competidores no se han podido beneficiar. Por tanto, son discriminatorias y sólo favorecen a esa entidad específica señala Martín. En Analistas Financieros Internacionales (AFI) consideran lógico que la banca española haya migrado desde el mercado interbancario hasta la ventanilla del BCE para obtener liquidez, debido a la restricción del crédito interbancario que se ha producido por la crisis provocada por las hipotecas basura importadas de Estados Unidos. Para la AEB, los reguladores y supervisores europeos están dejando que la crisis del crédito se prolongue innecesariamente al permitir que los bancos en Europa no afloren todos sus agujeros de balance. Eso va a provocar que el grifo del crédito siga cerrado todo el año en perjuicio de la economía europea, pero también en detrimento del crecimiento económico de España Los expertos dicen que el impacto en la empresa, se dará este año, y en los particulares, el que viene. Trato de favor al Northern Rock La banca británica tiene miedo de que la española les fagocite al estar más expuestos al riesgo, debido a que si descontaran de golpe sus hipotecas de alto riesgo- -tal y como ha ocurrido en Estados Unidos- -la cotización caería rápidamente facilitando la entrada de los bancos españoles explica Juan Ignacio Sanz, profesor de Esade. En el último año y medio (ver gráfico adjunto) la cotización de los bancos británicos se ha desplomado, y la de los españoles, si bien ha caído, ha aguantado mejor, a pesar del flaco favor que les hace la publicación de informes de bancos de inversión extranjeros, degradando las recomendaciones de nuestras entidades. No obstante, los resultados de los bancos españoles siguen creciendo con normalidad y sus estimaciones para 2008 rebasan los dos dígitos. Clientes del banco británico agolpados ante una sucursal para sacar sus ahorros AFP El Northern Rock echa a andar en medio de incertidumbres La aparición de otro nuevo vehículo financiero complica el control EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. A las 23: 07 horas del pasado 21 de febrero, un minuto después de que la ley obtuviera el asentimiento real el Northern Rock quedó en manos del Estado. La nacionalización pretendía poner fin a cinco meses de crisis, pero en realidad no ha acabado con las incertidumbres sobre el inmediato futuro del que hasta el pasado verano era el sexto mayor banco hipotecario del Reino Unido. Es la primera nacionalización de una entidad bancaria británica desde los años setenta, y la principal víctima en Europa de la crisis por las subprime curiosamente en un mercado financiero que hace gala de ser supuestamente más robusto que el de ciertas plazas continentales. Alistair Darling, el ministro de Economía y Hacienda o canciller del Tesoro, afronta como nuevo patrón del banco varias dificultades: los principales accionistas amenazan con llevar a los tribunales al Gobierno ante el probable bajo precio que pagará por sus paquetes accionariales; los bancos rivales temen que el nuevo estatus del Northern Rock distorsione el mercado; los contribuyentes deconfían del destino del dinero público, y los trabajadores comienzan a movilizarse ante una importante reducción de plantilla. Y todo por algo que, según los supuestos menos optimistas, puede acabar en unos pocos años en el troceamiento y venta a la competencia de los bienes de la entidad. No por prontamente anunciada la posibilidad de nacionalizar el banco, que en septiembre necesitó una inyección de 25.000 millones de libras (unos 33.000 millones de euros) por parte del Banco de Inglaterra, la solución pública era la deseada por el Gobierno de Gordon Brown. Hasta horas antes de anunciar la toma del Northern Rock, Darling y su equipo en la Cancillería del Tesoro negociaron con Virgin Money, el grupo liderado por el millonario Richard Branson. También optaba a la compra un grupo encabezado por varios directivos del Northern Rock. Brown y Darling esperaban una mejora de última hora de las condiciones de esas ofertas, pero otros elementos fueron los que pesaron en la decisión. Entre ellos, la determinación de bloquear la operación de Virgin por parte de los fondos SRM Global y RAB Capital, que se habían hecho con el 19,68 del capital cuando el precio de las acciones había comenzado a derrumbarse. También influyó la falta de seguridad de que las autoridades de Bruselas permitieran dejar que Virgin operara con ayudas estatales, pues la previsión de Branson era no completar la devolución de los préstamos del Banco de Inglaterra hasta 2010. Otra dificultad era el propio éxito de la solución no estatalizadora: ¿podía el presbiteriano Brown admitir un enriquecimiento de Branson y asistir al descuartizamiento del Northern Rock cuando estuviera reflotado, en busca de mayor beneficios, con ayuda del dinero público? Pero la nacionalización ha presentado un problema de cuya complejidad el Gobierno no parecía ser consciente. La existencia de un vehículo financiero, separado del Northern Rock y con base en Jersey, que al parecer dispone de las hipotecas de menor riesgo, complica el control del balance del banco. Al fondo Granita pertenecen 49.000 millones de libras (65.000 millones de euros) de hipotecas, transferidas para ser vendidas como bonos. Darling ha dicho que Granita no puede nacionalizarse, pero no ha aclarado por dónde saldrá del laberinto. Navegar en aguas turbulentas Y es que las entidades anglosajonas no pueden navegar en aguas turbulentas con igual suerte que la banca española, ya que ésta tiene una particularidad que no posee la británica: suficientes recursos para hacer frente a este tipo de dificultades. Sobre todo, porque el Banco de España ha sido muy riguroso con los requisitos exigidos a bancos y cajas que operan en este país, sobre cómo provisionar morosos o las limitaciones a hipotecas apunta Antonio Argandoña, profesor de Iese. El caso es que desde hace dos meses, todo el mundo ha pasado de creer a pies juntillas que había una crisis con un problema de liquidez de fondo, a pensar que es una crisis de rentabilidad. Y, en ese contexto, los bancos españoles, son, frente al resto de entidades de cualquier otro mercado, bastante más sólidos. Si yo fuera un banco inglés, estaría preocupado concluye Francisco López Lubián, profesor del IE. Los bancos rivales temen que el nuevo Northern Rock, bajo la batuta de Darling, distorsione el mercado