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40 INTERNACIONAL DOMINGO 2 s 3 s 2008 ABC Putin se jacta de ser el artífice de una gestión económica impecable, con un crecimiento anual superior al 7 por ciento mer ministro probará su eficacia afirmó. Pero previno: el poder lo ejercerá solamente el presidente Con tantas prerrogativas como la Constitución rusa otorga al jefe del Estado parece difícil imaginar que nadie, ni siquiera el responsable del Gobierno, pueda manejarle como un títere. Lo que sí puede suceder, y muchos expertos alertan de ello, es que dentro de la élite no haya tanta unanimidad en torno a Medvédev como la ha habido en torno a Putin. Grupos extremistas ya han insultado al candidato a la presidencia por su supuesto origen judío. La xenofobia y el nacionalismo hace tiempo que se han instalado dentro de las Fuerzas Armadas rusas, la policía e incluso los servicios secretos, estamentos que tienen mucho que decir en la actual política del país. Si como es de suponer, Medvédev vence hoy en los comicios será a sus 42 años, el jefe de Estado más joven que haya tenido Rusia desde marzo de 1917, cuando, tras la abdicación del zar Nicolás II, se puso al frente del Gobierno Provisional, Alexánder Kérenski, que tenía entonces 36 años. Debido a que Rusia tiene once franjas horarias, la votación comenzó ya ayer por la noche en la península de Chukotka, frente a las costas de Alaska, y terminará hoy a las ocho de la tarde (hora española) en Kaliningrado, la antigua Prusia Oriental. Están convocados a las urnas 109 millones de rusos y se habilitarán un total de 96.000 colegios electorales. Algunas dudas Una pareja de recién casados se besan en Moscú frente a un cartel electoral en el que figuran Putin y Medvedev REUTERS Medvedev toma hoy el relevo a Putin en unas elecciones sin adversarios El presidente saliente ocupará la jefatura de Gobierno que le será ofrecida por el nuevo jefe de Estado, para gobernar en tándem los destinos de Rusia RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. El presidente Vladímir Putin cumplió su promesa de acatar la Constitución y dejar el poder tras su segundo mandato. Será otro quien dirija Rusia durante los próximos cuatro años. Las encuestas señalan concretamente al actual viceprimer ministro, Dmitri Medvédev, presidente del Consejo de accionistas del gigante energético ruso Gazprom. Y no es casual que él sea el favorito indiscutible en las presidenciales que hoy se celebran en Rusia, las cuartas de la era postsoviética. Putin, su mentor, y todo el aparato de Estado se han afanado en no dejar cabos sueltos para garantizar la victoria. Han puesto tanto empeño que los comicios han perdido todo contenido democrático. Son un trámite, la ratificación por parte de la ciudadanía de un resultado que el Kremlin cree tener el derecho de exigir. De lo contrario, Putin advierte de nuevas catástrofes y convulsiones como las que sacudieron Rusia durante los años 90. El presidente saliente se jacta de ser el artífice de una gestión impecable. La economía rusa crece a un ritmo anual por encima del 7 por ciento mientras el país recupera su influencia en la escena internacional. Pero Putin admite que queda aún mucho por hacer, por ejemplo, eliminar las diferencias sociales, que son cada vez mayores, y poner freno a la desbocada corrupción. tro. Y aquí es donde surgen las dudas. ¿Congeniarán ambos políticos? ¿Será Medvédev una marioneta en manos de Putin? ¿No será la fórmula del tándem desestabilizadora para un país acostumbrado a un poder presidencial fuerte? Todo eso no se sabrá hasta después de finales de abril o principios de mayo, cuando el nuevo presidente tome posesión. El politólogo y ex consejero presidencial, Gueorgui Satárov, reconoce que las actuales elecciones carecen totalmente de intriga por que se sabe quién será el ganador, lo interesante vendrá después Medvédev dijo hace unos días que tanto Putin como yo lo comprendemos, si soy elegido presidente, nuestro trabajo conjunto deberá realizarse en una atmósfera de total confianza. Las decisiones se tomarán de acuerdo con la Constitución y la pareja de presidente y pri- El presidente armenio decreta el estado de excepción para reprimir las protestas R. M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. El presidente armenio, Robert Kocharián, ha decidido emplear la fuerza para acabar con las protestas de la oposición. Después de lanzar, el viernes por la noche a los antidisturbios contra la concentración que miles de manifestantes mantenían de forma ininterrumpida desde el pasado 19 de febrero, cuando se celebraron en el país elecciones presidenciales, ayer firmó un decreto estableciendo el estado de excepción. El cabecilla de la revuelta, el ex presidente y candidato opositor en los reciente comicios, Levón Ter- Petrosián, se encuentra bajo arresto domiciliario. La Comisión Electoral proclamó vencedor de las presidenciales al primer ministro, Serge Sarkisián, con casi el 53 por ciento de los sufragios. Según los datos oficiales, Ter- Petrosián quedó en segundo lugar con el 21,5 por ciento de los votos, pero considera que el escrutinio fue amañado y exige que se repita la votación. Para conseguirlo, sus partidarios llevaban casi dos semanas congregados en la plaza de la Ópera, en pleno centro de Ereván, la capital del país. Los más de 7.000 congregados fueron disueltos con inusitada brutalidad y hubo que registrar un muerto y numerosos heridos. Con la ayuda de Putin El encargado de llevar a cabo esas tareas inacabadas será Medvédev, pero con la ayuda de Putin. Éste, a petición de su delfín, se ha comprometido a aceptar el cargo de primer minis-